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25 hacer para curarlas. En el acto de embarcarlas todavia tenian sarna algunas, particularmente las de la segunda remesa, que no habia habido tiempo de curar, y que por lo mismo se habian puesto á parte en las embarcaciones. El adminis- trador las hizo bañar á todas muchas veces en la mar y trotarlas con cepillos, y logró que se les sua: vizara el pellejo y les reluciera el pelo: y añade en su carta que los machos empezaban ya á cu- brirlas, que es una de las mejores señales,
El resto de las cabras está la mayor parte en el departamento del Var, en las montañas que coronan al norte la rada de Tolon, de las que se ha encargado un propietario llamado Mr. Pier- re Águillon. Otras han quedado en el departa- mento de Bouches du Rhone, bajo la vigilancia de aquel celoso prefecto.
Resulta pues de la operacion de Mr. Ternaux y Jaubert, que de las 1289 cabezas compradas de los kirghiz, deducida toda la perta hasta su llegada, han quedado existentes y entrado en Francia 400 cabras con vellc de cachemira: pérdida á la ver- dad sensible, pero nada extraña si consideramos las distancias, diversidad de alimentos, aguas, escasez, larga travesía por mar, estrechez en la embarcacion, y una situacion enteramente opues- ta á su natural y muy capaz de alterar infinita= mente su salud. Por todas estas razones pueden darse por contentos Ternaux y Jaubert, del nú- mero de cabras que les han quedado.
Habiendo llegado la noticia de que en Ingla= terra ó Escocia habia cabras con véllo fino, dió órden el ministro del interior para que se com- prasen y tragesen á Francia; y en su cumplimien= to sé compraron uan macho de cinco años, tres
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