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por mucho tiempo unos de otros 5 y por otra par» te nos vemos reducidos á la triste condicion de fiarnos de los extrangeros años enteros: y. de ser pagados con el producto que sacan de las manu- facturas de las mismas lanas; y.¿lo que es peor, segun la práctica que van introduciendo, tene- mos que cargar con parte de paños ó:.otros articu- los de sus fábricas si queremos enagenarlas mas pronto.
Desgraciado fruto el de nuestra cabaña real: y decantadas merínas, que ve(por+nuestra culpa) aquel talento de oro con que las pagó la(antigue= dad, convertido en bronces brunidos que ofrecen hoy por él. Yo podré decir que la pila bien: acre- ditada, llamada Medinaceli, he tenido que cambiar- la en Paris parte por estaño, y parte por paños, que aun existen despues de año y medio,: y sia espe= ranza de una pronta y:Segura venta.
¿Y qué remedio tiene este gravísimo mal? uno: y es el restablecimiento de nuestras fabricas: el consumir en ellas todas nuestras: lanas sin extraer- las del reyno, haciendo nosotros paños esquisitos y de todas: calidades, y llenar: de ellos á todo-el mundo: empresa bien obviar si esta primera Mmate- ria y menos el ganado que la produce no salieran de la frontera, como repetiré sin cesar.
Yo aseguro que si los extrangeros de nuestras lanas, y mucho mas del medio único de afinar las suyas, ellos vendrian, no acomprár- noslas, no habiéndoselas de vender, pero sí: mues- tros paños que tan perfectos y hermosos como pue> den ser, y de mas duracion que los suyos, los conducinian á sus respectivos. palses y á otros con quienes hacen el comercio de este artículo.
¿Y cómo se podrán restablecer prontamente nues-


