RRE, TRE TA AS
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ES de el hocico hasta los extremos de los pies, algunas veces con gusanos, dejándolas peladas por partes tanto del pelo como del vello. Era tal el comezon que no cesaban de estregarse en todos los cuerpos duros que encontraban. Nuestro desasosiego era grande al verlas en un estado tan lastimoso; pero nos lisongeíbamos de mejorar de suerte á benefi- cio de la aplicacion de remedios y suministro de alimentos buenos y frescos.
Para la curacion que juzgábamos hacer, era preciso esquilar enteramente todo el cuerpo de la cabra para poder extender por todo él los reme- dios que habia necesidad de aplicarles: y zozo- bramos algun tiempo en la duda de si esta ope- racion, que debia arrancar la raiz del vello, no impidiese tambien su reproduccion. Mas se des- echó este temor vista la extrema necesidad y bajo la persuasion de que lo mismo reproduciria el vello esquilado que destruido por la sarna.
Se pudieron elegir varios remedios que hubie- ran causado el efecto; pero se prefirió aplicarles una mixtura de sain de puerco, flor de azufre y cantáridas, y á las tres frotaciones se les cayó la costra, y se les quedó limpio el pellejo. La receta se reduce á una mixtura de cuatro libras de sain de puerco, una de flor de azufre, y dos on- zas de cantáridas, que se muelen y mezcian bien, y con ella se frota toda la supercie del cuerpo, pre- servando los ojos. Esta dosis sirve para 25 ó 30 cabras; pero en una sarna menos fuerte pienso que se deba moderar, asi como que tambien se puede aplicar á otros animales. necesitemos ó no queramos traer cabras del Tibet, poda= mos establecer un lazareto igual al de Marsella que nos preserve de la peste añal de: mediodia!


