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La cuarentena que tuvo que hacer esta pri- mera remesa en el lazareto de Marsella,* don- de se decidió debian estar 30 dias, le fue muy con- traria, pues ni pudieron las cabras respirar el aí- re libre y sano, ni estar alimentadas ni cuidadas todo lo necesario, á pesar de la mayor vigilancia, atencion y recursos que ofrecieron los intendentes de la sanidad. Sin embargo, Mr. Tardieu, Veterina- rio que habia estudiado en las escuelas de Alfort y Lyon, se encerró en el lazareto de órden del prefecto todo el tiempo que estuvieron las ca- bras para cuidarlas. Todos los dias morian al- gunas; y se dió parte de estar acometidas prin- cipalmente de sarna. Yo llegué á Marsella el 6 de Mayo, y tuve correspondencia seguida con el veterinario, á quien le habia ya enviado una ins- truccion segun habia tenido á bien el ministro.
En cuanto á la sarna era muy cierto que las cabras la padecian, y aun se creyó tambien que se habia comunicado á los pastores en el lazare- to; sin embargo de que Otras personas, entre ellas yo, no se contagiaron habiendo manoseado fre- cuentemente las cabras en todo el cuerpo. Esta sar- na era una costra grietosa purulenta, que seextendia, por lo regular, por todo el pellejo de la cabra, des-
* Aunque no es propio de este lugar, no es inopor= tuno en tiempo de peste hacer saber que el lazareto de Marsella es un establecimiento tan perfectamente organi- zado, que parece imposible, aun en el caso de que entren en él personas apestadas, deje de preservarse la ciudad. Se procede con tal severidad que pareceria rayar en barbarie sino lo dictase asi la seguridad de un pais adonde arriban tantas embarcaciones de levante, y por lo regular de pa- rages apestados Ó sospechosos de peste. Por eso todos lo: paises marítimos le reconocen como el mas seguro y pro pio para servir de modelo, Y ¡ojalá que nosotros, ya que n


