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NATI ERA
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de basta y ordinaria, que es por la mayor parte, convertirla en fina. Esta trasformacion, que á algu- nos les parecerá májica, consiste solo en querer ha- cerla.
A la verdad que sin el cuidado del hombre hu- biera perecido casi del todo esta casta de ganado en su estado salvage; porque siendo la mas es- túpida é indefensa, con dificultad hubiera podido ni sabido defenderse, menos salvarse, del furor de las fieras. Al hombre debe su actual existencia por- que la domesticó y la conserva á puro de cuidados y gastos, á que corresponde agradecida con su fru- to. Del mismo modo, si este cuidado, si esta di- ligencia, ayudada de los conocimientos y experien- cias que ya: hemos adquirido, los aplicamos á la perfeccion y mejoras de esta casta, como hicieron nuestros antiguos, y hemos visto practicar en nues- tros dias á los extrangeros con tanto fruto, no solo no perdemos el tiempo ni los gastos, sino que conseguiremos el fin tan ventajoso que nos proponemos, nas A
Para esto es, menester bbservar..una conduc- ta celosa ¡y constante, primero: en tomar mo- ruecos selectos de las cabañas trashumantes y echar» los A las ovejas Churras: en dejar en las. sierras
mejor, ,en, Extremadura, Andalucía y Mancha, sin habituarlas á la trashumacion,,, buenas crias y sanas, machos y hembras y cruzarlas entre sí 4 su debido tiempo: en disponer las majadas y los ranchos con mas limpieza y ventilacion: en ha- cer prados artificiales donde se pueda: en aco- piar cebos de invierno análogos á cada pais: en sembrar algunas semillas menos costosas que otras, y tal vez mas provechosas para el ganado: en suministrarle los cebos de un modo, que ni. se
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