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ganados lanares extrangeros en considera- cab ble número 5 pero sí las hay muy récien- lia tes de las crecidas remesas que se envia-) 0 e ron en el siglo pasado, y aun se envían hace a casi todos los reynos de Europa. les 0
Asíque, por mas que se ponderen ta- quí les entradas de ganados en España, sola- yel mente podrá afirmarse con razon que sir- Le vieron para encastar con los nuestros, y y p acaso para mejorarlos; y nadie habrá tan seño temerario que se atreva á sostener que Ne nuestras antiguas razas finas se habian ex- l| nen, tinguido, Ó que habian trasmigrado todas y pue á otros paises: observacion que adquiere ns, d mayor grado de evidencia, si atendemos Le á que en el dia no existen en Inglaterra Enf ganados que igualen en la finura de sus dos, lanas á nuestros merinos trashumantes, ad» temad mitiendo únicamente comparacion las ove- ds jas mas preciosas de aquella isla con nues- tos 4 tras extremeñas estantes de buena calidad. had
Por último es evidente que nuestras| E


