(8) bricas de lanas finas que llegáran á consumir todas quantas se crian en España, sería luego imposible la venta de tan crecida porcion de manufacturas, y vendrian á que- dar arruinados los mismos fabri- cantes en sus principios por la es- casez de compradores. Pero qual- quiera que considere con alguna reflexion el grande número de te- las fabricadas por los extrangeros, que se gastan en España, y el in- menso consamo que nos propor- cionan nuestras colonias, confesará al momento, que no necesitamos de otros recursos para que nues- tras fabricas adquieran un aumen- to prodigioso, y para que los ri-
eos metales de América se conviers
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