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que la comuniquemos acerca de la introduccion de las cabras. Porque aunque esta rama de prosperi- dad no equivale á la precedente, tendrá por lo nenos la ventaja de que con nuestros propios pro- ductos podemos hacer tejidos agradables á la vis- ta, suaves al tacto, calientes y ligeros: contri- buiremos al adorno de las damas: y finalmente, daremos de comer á un sin número de operarios de todas edades.
Al ver los schalls, que vienen de la Asia, es- parcidos por toda la Europa, que hacen parte de los regalos de los soberanos del oriente, y con que se adornan la cabeza y cintura los habitantes ri- cos de aquellas regiones; se preguntaban los na- turalistas, ¿qué género ó especie de animal era el que producia la materia de que se hacian unas te- las tan preciosas? porque los viageros no nos han dado tocante á esto noticias que nos satisfagan.
Segun unos, se extraia esta materia de cier- tas partes de la piel de un camello; otros preten= dian que no era sino del vellon de una casta de carnero del pais, mas fino que el de nuestros me- rinos; y no faltaban otros que admitian la exis- tencia de un cuadrúpedo mixto de carnero y cabra.
Mas Bernier, en su viage á la Cachemira, con- cilia algunas de estas opiniones, diciendo que se hacen dos géneros de schalls: unos ordinarios de lana de carnero, y otros muy finos de un pelo lla- mado Zouze, quese toma del pecho de la cabra montés del gran Tibet: finalmente, la opinion ge- neralera que las cachemiras provenian de un arca- bra, sin indicar la casta.
La importacion que se ha hecho de estas ca- bras aclara en parte esta dificultad; porque pro- ducen un vello absolutamente semejante al con que


