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tes emplearon indistintamente las lanas a como las españolas: y los propietarios se conven- cieron de cuan importante les era y será siem- pre sustituir 4 sus castas groseras y menoscaba- das, una casta fuerte, robusta y vestida de un bellon espeso, fino, de seis y mas, libras de peso, y que se vende tres y cuatro veces mas caro que la lana comun; y les libertaba del tributo que sus fabricas han pagado tanto tiempo á los ex- trangeros.
Despues acá ya no se dudó en Francia, de que no habia mas medios para llevar adelante la obra empezada de la mejora de sus ganados lanares que dos: uno el de adquirir buenos pa- dres y ovejas de casta pura española, colocar= los del modo mas conveniente segun las reglas y Observaciones que la práctica y experiencias les habian demostrado, alimentándolos y cuidán- dolos principalmente á los principios de su inter= nacion y multiplicándolos entre sí mismos. El otro el de introducir buenos moruecos españoles, y echarlos á las ovejas del pais.
Es verdad que por este segundo medio se tar- da mas á conseguir el fin; pero se compensa con el mayor número de ovejas que se mejoran. Por- que segun sus observaciones aseguran por regla general que con ovejas las mas bastas, cubiertas de generacion en generacion por moruecos espa- ñoles puros, se arriba á un alto grado de per- feccion á la cuarta generacion. Cuidan mucho de no dejarse llevar si las primeras generaciones salen iguales á sus padres en finura y en la for- ma 5 porque este juego de la naturaleza, esta ex- cepcion, dicen, no elude la regla; y así es que castran ó separan los machos en todas las gen»


