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ceso:y en, el. dia hay en los«estados prusiamos rebaños enteramente de lana fina, despues que el gobierno fomentó escuelas, y se. introduje- ron mas ganados. El conde de Magnis Jlegó á pagar hasta mil doscientos francos por. un mo- rueco, y tuvo nueve mil cabezas iguales á las buenas de España; consiguiendo vender sus la- mas en sucio á tres francos y- treinta y. cinco centimos la libra: los moruecos á setenta y. dos francos, y. las ovejas á treinta y seis. Pero para todo esto tuvo que apartarse este cc-lebre pro- pietario de las prácticas nocivas y rutineras de su pais, donde seis.meses al año se carece de pastos; egemplo, que igualmente pueden otros imitar.
La Emperatriz María Teresa de Austria en 1775, hizo llevar de España trescientas cabezas, que se situaron en Mercopail, ganadería impe- rial en Hungría: mandó publicar instrucciones, y formar escuelas, de donde se sacaban pasto- res para el que los pedia; y aunque las prime- ras tentativas no tuvieron efecto, conocidos los motivos y aplicados los remedios, se logró que con los ganados posteriormente llevados por Ali- cante á Trieste, y mas posteriormente en 1790, casi todos los propietarios mejorasen, sus ganados á. impulsos del fomento y. providencias del: go- bierno.
E ol duque de Wurtemberg en 1786 llevó de España cien carneros, y envió dos pastores á apren= der á Montbar á casa del célebre Daubenton(de quién hablaremos luego), y al siguiente año. en> vió igualmente ¡uno de. sus, consejeros, que des» pues de instruido en, ta práctica. de Montbar fue- se á4 España y condujese«mas ganado, quese


