2 chos años sin que se intentára realizar una idea que desde luego se habia tenido por quimérica.
Nunca han faltado hombres justamente bene- méritos de su patria; recomendables por su pa- triotismo y por sus luces, que ño han cesado cons- tante y celosamente de ilustrar á sus conciuda-= danos; probando con los hechos que la natu- raleza, lejos de oponerse á la crianza Y Cconser- vacion del: ganado lanar fino en: ciertos climas, parecia ¡all contrario prestarse: á las tentativas de da industria. o. AE 1
Con efecto, estos dignos hombres consiguieron finalmente introducirel ganado fino lanar y mejorar sus castas en Suecia; Saxonia, Prusia, Silesia, Fran- cia, Holanda y:«Dinamarca: y los gobiernosno per- donaron medio de introducirle igualmente en Áus- tria y otras pártes dela Alemania, Italia, Gran Bretaña y: hasta:el Cabo de Buena Esperanza.
Estas verdades se hacen todavía increibles á muchísimos españoles: y'es preciso(en beneficio de la España) tirar á convencerlos con los egen- plos.253 2208 2er)
Parecerá bién extraño que la Suecia, pais al parecer el menos favorable para la crianza del ganado lanar fino, haya sido: la primera que ha connaturalizado esta: preciosa casta. Mr. Alstroe= mer“que empezó. sus. primeras tentativas en 1715 para mejorar las malas castas suecas con las:la- nas alemanas é inglesas, no se contentó con la perfeccion que adquirió en ellas; sino que en el año 1725 hizo llevar de España una porcion de ganado lanar fino, y consiguió naturalizar en Sue- cia y: propagar una casta que solo parecia poder mantenerse en«paises cálidos.
En seguida“el gobierno sueco, persuadido á


