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neral de Rentas en todo y por todo, la Secreta- ría de Hacienda no se atrevió á proceder en un asunto que podía poner en estado de quiebra á la Tesorería, sin tomar antes el parecer mercantil de la Imprenta Real en órden sin duda á la uti- lidad ó perjuicio que podria resultarla de la im- presion de esta voluminosa obra.
En este estado quiso Dios libertarnos de se- mejantes desaciertos y restituirnos la libertad de imprimir y publicar nuestras ideas; y corrompi- do yo(permíitaseme esta expresion la mas clara y adecuada para el caso) de tanta dilacion y de tan impertinentes rodeos, procuré al instante re- coger mi obrilla de dicha Imprenta, y lo verifiqué sinevacuar el informe, y con dos perdidas; la una de todo el apéndice adjunto, que se ha es- cabullido sin saber en qual de tantas aduanas;
habiendo tenido no poco trabajo é incomodidad
. en volverle á componer por haberme quedado
sin copia y sin el original francés, que no era mio. La otra, que aun es mayor, la de que si se me hubiera permitido imprimirla desde Octubre hasta el yg de Marzo, lo hubiera hecho por una mitad, álo menos, de costo: cuando los pape- leros é imprentas estaban sin relacion con la Se. ñorita de la Vela Verde, el Pobrecito Holgazan, la Periódico-manía, 8c. éc. 8c.; que han he- cho sudar el quilo á las prensas, y emplear las ca» misolas nuevas por trapos viejos,
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