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que pudiesen competir con las nuestras.
Han mejorado igualmente otros esta- dos de Alemania sus razas lanares con la introduccion de las de España. Entre aque- llos se cuenta el duque de Wurtemberg, quien adquirió en los años de 1780 y 1781 ciento y quarenta cabezas de las mestizas del Rosellon, y de nuestras me- rinas, las que despues de haber atravesa- do la Francia, la Saboya y la Suiza, se es- tablecieron en Justingen, y se habian au- mentado en poco tiempo hasta el número de quinientas. De aquí salian anualmente carneros padres de semejante casta para propagarla en el resto del pais, y de ellas eran las treinta y dos cabezas que el va- liente y hábil general Moreau regaló á la sociedad de agricultura de Strasburgo. El margrave de Anspach y de Bayreut no se contentó con llevar á sus provincias en 1788 y en 1790 ovejas de la misma
raza españolas sino que fundó una escuela


