(16) los Geriones y otros antiguos señores de España, su industria para críarlos, las fa- mosas manzanas doradas de los jardines de las Hespérides, que algunos escritores quieren entender de las ovejas españolas, llamadas de oro por el excesivo precio 4 que se vendian, Ó por el color y hermo- sura de sus vellones(1), y otras relacio- nes semejantes, manifiestan en medio de su exágeracion poética, que el principio de nuestros ganados lanares finos se pierde en la antiguedad de los tiempos, y que Es- paña ha sido siempre su propia cuna como pais favorecido especialmente por la na- turaleza para alimentarlos. Aun reducien- do nuestras averiguaciones á épocas mas cercanas y seguras, hallamos, que los es-
critores romanos coetáneos á sus primeros
(mM) Véase á Aldrete, lib, 4 cap. 7, varias an- tigiiedades de España, Africa y otras provincias: y el lib, 3.0 cap. 12. de su obra Orígen, de la
lengua castellana.
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