(4) neral, y especialmente de la pro- vincia de Extremadura(1); tam- poco me atrevo á condenar abso- lutamente y sin examen la con- servacion y aumento de nuestros ganados MEerinos, como hicieron algunos españoles que han obte- nido crédito de sábios. No obser- varon éstos, que el mal no con- siste en que tengamos lanas finas; sino en que no sepamos aprove- charnos de ellas, permitiendo que nos las compren los extrangeros, y nos las vuelvan luego a vender con- vertidas en paños, lMevándonos de
este modo todo el dinero que ha-
(1) Estos males se han remediado ya por el sábio decreto de las Cortes, dado en 8
de junio de 1813.
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