NOTICIA DE LAS LANAS FINAS DE ESPAÑA. 4 E d — NOTICIA DEL ORIGEN Y ESTABLECIMIENTO INCREIBLE DE LAS LANAS FINAS DE ESPAÑA EN EL EXTRANGERO, POR CULPA NUESTRA EN NO HABER IMPEDIDO MEJOR LA EXTRACCION DE NUESTRO GANADO LANAR. Y un discurso sobre el orígen del ganado lanar- trashumante, el del Concejo de la Mesta, y Cabaña Real. POR EL Dx. D. BALTASAR ANTONIO ZAPATA.; MAD ERID: IMPRENTA DE DON JOSE DEL COLLADO. 1820. r A LA NACION ESPAÑOLA, REPRESENTADA POR LAS CORTES GENERALES Y ORDINARIAS, GONGREGCGADAS EN MADRID EN Q DE JULIO DE 1820, SEÑOR Guiado de aquella máxima del sábio Solon, que dijo: no deben los súbditos acercarse jamas á los grandes príncipes, sino para proponerles cosas útiles al bien de los vasallos y felicidad de sus dominios 5 presento yoá tan augusto Congre- so este escrito pequeñó en sí, y sin mérito de su autor; pero grande y digno de su soberanía, por las ideas que contiene y el celo que me ani- ma á publicarlas. El orígen y establecimiento increible de las' lanas finas de España en el estrangero, debido á su eficacia en adquirir los mejores moruecos de las cabañas españolas, y á la indiferencia, en parte, y abandono de nuestro gobierno en ha- berlo permitido, y mucho mas al contrabando que se hace anualmente de ganados merinos: el “pronto remedio que exige tan grave daño: la de- (v1) cadencia de nuestras mejores lanas, y los medios de restablecerlas: la historia de nuestra Mesta, y su orígen: la necesidad de conservar el gana- do lanar trashumante, y tantas beneméritas pro- vincias que subsisten por él: la de restituir nues- tras fábricas á su antiguo esplendor, y fomentar la agricultura con el aumento indispensable del ganado lanar estante, son todo el objeto de esta Noticia y Discurso, que confio ha de merecer la atencion del Congreso, tanto mas cuanto la subsistencia y conservacion de la nacion exigen imperiosa é indispensablemente que se ocupe sériamente en este importantísimo negocio. Efectivamente 5 pais donde la agricultura no florezca, nunca será feliz ni rico; y no ha- biendo copia de ganado tampoco habrá agri- cultura. Si abundáramos de oro y plata sin agri- cultura, seriamos muy pobres; porque por abun- dante que estuviera aquel metal, no supliria el defecto de los frutos nativos. La labranza y ga- nado son riqueza viva: el oro y la plata son ri- queza muerta: los primeros son causa, los se- eundos son efecto. | Por eso nuestros antiguos hicieron tan poco caso de aquellos terrones duros de oro y plata, cuya fundicion ignoraban. Solo sabian entonces (y esta deberá ser la ciencia de todo los siglos) que el dinero dimana de su único manantial, que es el ganado, y que faltando este, forzosamen= te ha Ge faltar aquel. Y si como dijo Ciceron contra Catilina, tan a, (vir) interesante y grata debe ser á-los hombres su conservacion como lo fue su nacimiento, ¿con qué gusto veremos, asi nosotros como los veni- deros, que no bien se ha reunido esta grande nacion por la primera. vez, despues de nuestra feliz, digna y pacífica revolucion, á represen- tar su soberanía y derechos, ha habido quien le presente los atrasos de la agricultura por la inopia del ganado, el abatimiento de nues- tras lanas, ramo casi único de nuestra riqueza, el daño que nos causan los extrangeros con las mejoras que por culpa nuestra han dado á las suyas, y-el aniquilamiento de nuestras fábricas? ¿ Y que atento el Congreso 4 lo interesante de tal reclamacion, yá la felicidad del Estado, y en observancia del capítulo 7.” de nuestra sá- bia Constitucion fundamental, ha autorizado con sus Reales Decretos todos. los medios de pro- mover y fomentar toda especie de industria, y remover los obstáculos que la entorpezcan? Esto solo es posible conseguirlo por sy so- berana y augusta representacion, cuya gloria será tan trascendental á toda la Monarquía, como la harán acreedora digna de las bendicio- nes del cielo, y de la confianza de todos los españoles á quienes representa. SEÑOR> El ciudadano Baltasar Antonio Zapata, (vin) ADVERTENCIA. o mo Siempre ha sido poco menos que un axioma entre los ganaderos españoles, que el ganado la- nar fino de España no prevalece en los paises estrangeros. De algunos años á esta parte, con admira- cion y aun con perjuicio de los mismos ganade- ros, se ha esparcido la voz de que en Saxonia, principalmente, y en Francia, se presentaban la- nas finas del pais, que hacian perder de su esti- macion y concepto á las lanas de España. Deseo- so yo de apurar la verdad en medio de esta, al parecer, contradiccion, me he acercado á Pa- rís, punto céntrico de la correspondencia con todas las fábricas del reino, en donde por lo que he visto, oido y leido, y las operaciones en las lanas que he presenciado en aquel y otros laya- deros inmediatos, he podido formar las ideas que explico en esta Noticia y Discurso, que sin temor de ser molesto, aunque con la duda de ser crei- do de muchos preocupados, me atrevo á presen- tar al público, á impulsos del celo con que to- dos por su parte deben esparcir las luces que se necesitan para hacer prosperar todos los ra- mos de nuestra subsistencia. Mas debo advertir primeramente, que habien- do formado este Discurso cuando subsistia el con- cejo de la Mesta y los derechos de posesion en (1x) las dehesas de Extremadura y demas prerogativas de la cabaña Real, me pareció Oportuno y aun ne- cesario indicar los medios convenientes para conci- liar los intereses, al parecer encontrados de los ga- naderos trashumantes con los estantes, y de unos y otros con los labradores en general, y particu- larmente con los propietarios extremeños, miran- do á la conservacion de todos estos interesados, que realmente son la parte principal y esencial de la nacion; y aunque despues de restablecida la Constitucion de la Monarquía, ha cesado di- cho concejo y se ha declarado la libertad de pas- tos, y consolidado los derechos de propiedad, he creido mejor presentar esta materia bajo el aspecto que tenia antes del dia y de Marzo de este año 18205 para que conocido el estado an- terior y las dificultades que se ofrecian en su ex- pedicion, se puedan mas fácil y acertadamente aplicar las providencias que son absolutamente necesarias 5 si es que se ha de conservar la Ca- baña Nacional, cuya subsistencia no dudo Ha- mará exclusivamente toda la atencion de nues- tras augustas Córtes, como uno de los apoyos indispensables para el arreglo de la justa contriby- cionque hayan de pagar las pobres sierras, Y para que sus habitantes no perezcan 5 considerándolos Bo como privilegiados, sino como hijos de la ma. dre Pátria, que debe protejerlos y ampararlos segun las circunstancias y necesidad en que la baturaleza les ha constituido y se hace palpable £n este discurso, ve. | ES 133 E] da] ESA Cte 6577 +] 5 , «] 4 Ñ el A PA OS a ne AOS ona (9 Advierto igualmente para satisfaccion de los lectores, que habiéndose presentado este escrito á S. M. en Setiembre último pasado, solicitando se imprimiese en la Imprenta Real de cuenta de la Real Hacienda, se pidió informe por el Mi- nistro á la Direccion general de Rentas: esta lo hizo á la oficina del Departamento de fomento y y balanza, cuyo digno geje, bien penetrado de lo interesante de este negocio, le evacuó en los términos siguientes: INFORME. El Departamento del fomento general del rei- no ha leido con meditacion la adjunta memoria que devuelve, y el apéndice que posteriormente ha presentado Don Baltasar Zapata sobre la mejora que han adquirido las lanas estrangeras, y demas objetos que trata; y en su consecuen- cia debe manifestar á la Direccion general, en cumplimiento del decreto de y de Noviembre anterior, con que se le ha remitido el expedien-= te, que ambos escritosson muy apreciables, dig- nos de la luz pública, y acreedores á que el g0- bierno haga el corto sacrificio de su impresion, por lo mucho que convendrá que se difundan y generalicen entre los ganaderos las útiles noti- ticias que contienen, y que tanto pi poes n contr buir á la mejora de nuestras merina, que es uno de los ramos mas importantes de nue de riqueza, agricola, y el primero de la comercial.= La ma- (1) taria está tratada con mucho tino, discernimiento, y sana crítica; y su autor manifiesta los conoci- mientos y detenido estudio que ha hecho sobre su asunto. En este concepto el Departamento opina: 1. que al mencionado Don Baltasar Za- pata se le debe comunicar un oficio expresivo ciándole las gracias por el celo que le mueve en beneficio de la causa pública, por lo bien que ha desempeñado una materia de tanto interes al es- tado: 2.” que se imprima en la Imprenta Real la memoria y apéndice, á expensas del Real Erario, pues que el interesado no se halla con fondos para ello; y seria una lástima que el pú- blico se defraudase de un escrito utilísimo y del interes que se ha manifestado: 3.* que verificada la impresion se den al autor doce ejemplares gra- tuitamente; y á cada una de las sociedades de amigos del pais, establecidas en la península, como asimismo á todos los profesores de agri- cultura de las escuelas que se han formado, se les remitan dos ejemplares, y cuatro á este De- partamento, para los fines de su instituto; expo= niéndose los demas al público, mediante un pre- cio moderado, cuyo producto quedará á benefi- cia de la Real Hacienda por via de indemniza- cion de los gastos que anticipa en su impresion. La Direccion podrá consultarlo asiá S. M., si lo estima conducente, ó resolverá lo mas oportuno. VR dd y 5, TA 1] ps di. Madrid 21 de Diciembre de a. por a ra . Á A z e 30. 1L.”., 3 pesar de este intorme a que me remito en L PAR ledesario!r esrnf ar sar la idiirecrian ce Caso hCcesailo) Conrado pol la 1 ¿1 CCUCION O<= sn >) h La 3 a A y a UN A y d | Ñ ll Me (x11) neral de Rentas en todo y por todo, la Secreta- ría de Hacienda no se atrevió á proceder en un asunto que podía poner en estado de quiebra á la Tesorería, sin tomar antes el parecer mercantil de la Imprenta Real en órden sin duda á la uti- lidad ó perjuicio que podria resultarla de la im- presion de esta voluminosa obra. En este estado quiso Dios libertarnos de se- mejantes desaciertos y restituirnos la libertad de imprimir y publicar nuestras ideas; y corrompi- do yo(permíitaseme esta expresion la mas clara y adecuada para el caso) de tanta dilacion y de tan impertinentes rodeos, procuré al instante re- coger mi obrilla de dicha Imprenta, y lo verifiqué sinevacuar el informe, y con dos perdidas; la una de todo el apéndice adjunto, que se ha es- cabullido sin saber en qual de tantas aduanas; habiendo tenido no poco trabajo é incomodidad . en volverle á componer por haberme quedado sin copia y sin el original francés, que no era mio. La otra, que aun es mayor, la de que si se me hubiera permitido imprimirla desde Octubre hasta el yg de Marzo, lo hubiera hecho por una mitad, álo menos, de costo: cuando los pape- leros é imprentas estaban sin relacion con la Se. ñorita de la Vela Verde, el Pobrecito Holgazan, la Periódico-manía, 8c. éc. 8c.; que han he- cho sudar el quilo á las prensas, y emplear las ca» misolas nuevas por trapos viejos, O a E NOTICIA. Nada mas conforme:á los hombres' que pro- curar aumentar su riqueza por todos» los: medios que su ilustracion y su fuerza les sugieren; y sI esto lo consiguen á proporcion que su apti- tud es mayor ó menor al fin que se proponen, es indudable que una[nacion poderosa siempre sobre todos los individuos que la componen, é lWustrada con las luces de«todos ellos, arribará con mas rapidez á lo sumo de la prosperidad. Este principio ciertísimo, comprobado ade“ mas con la experiencia en todos los estados, tiene principalmente lugar en la materia de que voy á tratar.: Las naciones de Europa, unas antes, otras des- pues: pero casi á un tiempo, todas excitadas del egemplo, y animadas de un mismo interés, en- vidiaban de tiempos remotos-la belleza, nervio, suavidad y finura de las lanas de España; pero parecíanles tan vanos sus deseos, cuanto su cli= ma y distancia les presentaba: imposible:el rea= lizarlos. Sin embargo, los gobiernos conocieron bien de antemano las ventajas que consegui- ría su agricultura, industria y' cometció en la introduccion de los ganados lanares finos en sus respectivos estados; mas sus miras estaban en oposicion manifiesta con la ignorancia y pre= ocupaciones del tiempo; asi es que se pasaron mu- 1 2 chos años sin que se intentára realizar una idea que desde luego se habia tenido por quimérica. Nunca han faltado hombres justamente bene- méritos de su patria; recomendables por su pa- triotismo y por sus luces, que ño han cesado cons- tante y celosamente de ilustrar á sus conciuda-= danos; probando con los hechos que la natu- raleza, lejos de oponerse á la crianza Y Cconser- vacion del: ganado lanar fino en: ciertos climas, parecia ¡all contrario prestarse: á las tentativas de da industria. o. AE 1 Con efecto, estos dignos hombres consiguieron finalmente introducirel ganado fino lanar y mejorar sus castas en Suecia; Saxonia, Prusia, Silesia, Fran- cia, Holanda y:«Dinamarca: y los gobiernosno per- donaron medio de introducirle igualmente en Áus- tria y otras pártes dela Alemania, Italia, Gran Bretaña y: hasta:el Cabo de Buena Esperanza. Estas verdades se hacen todavía increibles á muchísimos españoles: y'es preciso(en beneficio de la España) tirar á convencerlos con los egen- plos.253 2208 2er) Parecerá bién extraño que la Suecia, pais al parecer el menos favorable para la crianza del ganado lanar fino, haya sido: la primera que ha connaturalizado esta: preciosa casta. Mr. Alstroe= mer“que empezó. sus. primeras tentativas en 1715 para mejorar las malas castas suecas con las:la- nas alemanas é inglesas, no se contentó con la perfeccion que adquirió en ellas; sino que en el año 1725 hizo llevar de España una porcion de ganado lanar fino, y consiguió naturalizar en Sue- cia y: propagar una casta que solo parecia poder mantenerse en«paises cálidos. En seguida“el gobierno sueco, persuadido á da ICA, ne: pas 'ONSe 1da- fue Sera mas, As de lJeron -Jorar Fran- o per- ) AUS , Gran 0Z4 jbles á neficio NS pais al 124 del qué ha Istroe- o NM 15 , las le ¿ con la pe enel ¡cion de en Sue- ja pod y que la ignorancia de los pastores serviria de obs. táculo á la conservacion y propagacion de esta nueva casta, estableció en 1739 una escuela de Pastores, y puso de director al mismo Alstroemer; fomentando con premios y de todos modos á los particulares que vendiesen morruecos de casta éso pañola, de donde resultó que se disminuvese la importacion en Suecia de lanas de España. Pero las preocupaciones de unos y el abandono en otros, hizo perder de su finura y hermosura á los mis- mos ganados que en manos mas cuidadosas las conservaron: como sucedió con los que Mr. Schul- zenhcin hizo tambien llevar de España, cuya quin- ta generacion produjo vellones tan apreciables como los de sus ascendientes. Los dinamarqueses movidos del exemplo de la Suecia, llevaron de España en 1797 trescien- tas cabezas elegidas de las cabañas, Escorial, Pau- lar, Guadalupe, Infantado, Montarco y Negre- te, y se colocaron en Esserum, sitio Real 4 ocho leguas de Copenhague; y si hemos de creer al que vió este ganado 18 meses despues de su l1le- gada, no habia tenido mas perta que dos-ca- bezas en medio del frio riguroso y copiosas llu- vias, que sufrió despues de su arribo. Federico 1. en 1786 hizo llevar de España doscientas ovejas y cien carneros, QUe se situaron parte en Standorff, cerca de Berlin, y enferma“ ron y murieron: y las cabezas que se enviaron á diversas ganaderías degeneraron por el descui= do de los propietarios. Sin embargo,' otros mue chos prusianos viendo el resultado de los saxo= nes,(de que hablaremos luégo) compraron ga- nado'de casta saxón-española, y se dedicáron á la crianza del gánado lanar fino con buen su-= 4 ceso:y en, el. dia hay en los«estados prusiamos rebaños enteramente de lana fina, despues que el gobierno fomentó escuelas, y se. introduje- ron mas ganados. El conde de Magnis Jlegó á pagar hasta mil doscientos francos por. un mo- rueco, y tuvo nueve mil cabezas iguales á las buenas de España; consiguiendo vender sus la- mas en sucio á tres francos y- treinta y. cinco centimos la libra: los moruecos á setenta y. dos francos, y. las ovejas á treinta y seis. Pero para todo esto tuvo que apartarse este cc-lebre pro- pietario de las prácticas nocivas y rutineras de su pais, donde seis.meses al año se carece de pastos; egemplo, que igualmente pueden otros imitar. La Emperatriz María Teresa de Austria en 1775, hizo llevar de España trescientas cabezas, que se situaron en Mercopail, ganadería impe- rial en Hungría: mandó publicar instrucciones, y formar escuelas, de donde se sacaban pasto- res para el que los pedia; y aunque las prime- ras tentativas no tuvieron efecto, conocidos los motivos y aplicados los remedios, se logró que con los ganados posteriormente llevados por Ali- cante á Trieste, y mas posteriormente en 1790, casi todos los propietarios mejorasen, sus ganados á. impulsos del fomento y. providencias del: go- bierno. E ol duque de Wurtemberg en 1786 llevó de España cien carneros, y envió dos pastores á apren= der á Montbar á casa del célebre Daubenton(de quién hablaremos luego), y al siguiente año. en> vió igualmente ¡uno de. sus, consejeros, que des» pues de instruido en, ta práctica. de Montbar fue- se á4 España y condujese«mas ganado, quese 100$ que luje- 00 4 mo- las las Ínco dos para pro- s de de tros , en 74S, 1pe= Des, to- me- 105 que Ali- 190, ados gor 1Ó de preb= on(de 10. eH+ > des: Yi fue" gue s 5 auméntó efectivamente, y. dió fomento 4 la me- jora de los ganados en otras partes de la Ale- «Mania.| Las primeras cabezas de ganado lanar fino que fueron de España 4 Holanda, experimenta- ron la suerte que en todas las demas partes de Europa, que fue el degenerar en sus principios por negligencia de sus dueños; pero desde el año 1789 Mr. Twent hizo llevar dos moruecos y cua- tro ovejas de España; que colocó entre Leyde y la Haya; y sin embargo de que en el camino padecieron mucho, se restablecieron pronto y se comnaturalizaron con el clima y alimentos, en tér= minos de que consiguió tener el número de dos- cientas cabezas. No pudiendo mantener mas en sus pastos, vendia el sobrante todos los años; y asi es, que conservaba el mejor ganado que habia en Holanda; tanto por el peso de sus be- llores, como por su valor, que era mas que un du- plo respecto de el del pais: y en el año 1791 fabricó paños tan hermosos como los de España; sin que los fabricantes supiesen discernir sus muestras de lana de entre las nuestras españolas. Posterior- mente cruzó la casta española con las del Te- xel y Frize: é invitado de la junta económica nacional de Arlem, sacó de España en 1702 tres carneros y cuatro ovejas, con las que y las que Mr. Cuperus llevó el mismo año, Se surtieron Otros particulares que quisieron mejorar sus cas= tas, y contribuyeron á la extincion de lanas or= dinarias. En 1802 Mr. Van Runem tenia mil ovejas, de las: que cuatrocientas eran. de pura casta espa- ñola Nevada de España en 1282: al Cabo de Bue: ma, Esperanza desde Extremadura; y por los re- 6 sultados se ha: visto que la lana ha ganado en vez de perder de su finura. El Piamonte posee muchos ganados de casta pura y de casta mejorada, debidas al celo patriótico del conde Granerie, que colocado: en el ministerio de vuelta de su embajada de Es- paña, obtuvo de la corte de Madrid permiso para extraer ciento cincuenta ovejas elegidas de las mejores segovianas por órden del Principe Ma- serano en 1793. Parte de ellas fueron á la Man- dria y las demas se repartieron á particulares; y ni la guerra que á la sazon agitaba al pais, ni la muerte de aquel ministro impidieron los progresos de aquel establecimiento; porque los desvelos de la academia de Agricultura y el celo de los propietarios, conspiraron á conservar este precioso depósito, aumentándole hasta. cinco mil cabezas, la tercera parte de casta pura y el resto eruzadas con ovejas romanas, napolitanas y pa- duanas. Se reunieron casi todos los propietarios de ganados en sociedad pastoril: y se encarga- ron de órden del gobierno de la administracion del establecimiento de la Mandria, y formaron unos reglamentos uniformes y activos muy pa-= recidos á los de nuestro cuaderno de la Mesta, La Inglaterra, tan amante y perfeccionadora de su agricultura, habia despreciado la mejora de sus lanas; ya sea porque le era mas fácil queá los demas tener corrientes sus fábricas con lanas de España, ó por otras circunstancias. Ello es que la Inglaterra daba la preferencia á las lanas largas de hermosa calidad, raras en Europa y no menos útiles para ciertas manufacturas; asi es que llegó á conseguir una casta que produce las lanas mas estimadas en este género. Pero así como A ? en Francia y otras partes la preocupacion se ha “Opuesto á la mejora de las lanas, creyeron. tam- bien los propietarios ingleses que la finura depen- dia únicamente del clima y suelo, y que todo era contrario en Inglaterra, 4 que prevaleciese el ganado merino español. Sin embargo el duque de Bedfort, el lord Sommerville, el Rey mismo y algunos otros par- ticulares, procuraron adquirir ganado de España; y Se empezó á propagar á pesar de la fuerte Opo- sicion de los fabricantes Y Comerciantes, que por un error inconcevible llegaron á persuadirse que la introduccion de las lanas de España connatura= lizadas en Inglaterra perjudicaria muchísimo 4 sus fabricantes. El citado lord dice que se pasma de esta oposicion, y que parece estaban pagados por los enemigos de la Inglaterra. Dicho lord adquirió el mejor ganado trashumante: le cruzó con: ovejas de Reyeland y de'Southdown, y ven= dió crias y fabricó paños iguales á los de España, Vistos por vel Rey Jos resultados y buenos efec= tos del primer ganado introducido en loglaterra, hizo llevar otros en 1792, que fueron de; Cam po Alange, y han dado origen:al del duque de Yorck en Oatlands, donde se ha cuidado con el mayor esmero: y se há conseryado. El Rey res partió mas de cien moruecos Y Ovejas á particu- lares, señalando el precio medio: de cinco gul- 1eas por los padres y dos por las ovejas.| Pero«sobretodo Enrique VIIL é Isabel su hi. ja deben: tenerse por los primeros fundadores. del sistema que rige todavía en Inglaterra en esta parte; porque hicieron- llevar mas ganado,- mnaron reglamentos é instrucciones las mas sabias del modo de criarle, y promulgaron' la série de, 8 leyes prohibitivas con el objeto de asegurar al pais, tanto la posesion de los ganados ya perfecciona- dos, como la fabricacion igualmente exclusiva de su lana.: j La diferencia del sistema cultivador de la In- glaterra, el clima, los pastos y principalmente la falta de régimen, alteró la lana de los gana- dos de España y la hizo perder de su finura, pero ganó mucho en' lo larga. Como quiera los ingleses ¿estan persuadidos, y con razon, á que la opulencia y engrandecimiento que han adquirido se debe á los cuidados que se toman tres siglos hace para perfeccionar sus castas de ganados lanares. Yo debiera haber hablado mucho antes de la introduccion de los ganados lanares españoles en la Saxonia, como que es donde primero entra-= ron despues de la Suecia, pero me he reservado el hacerlo en penúltimo lugar, asi como concluiré esta noticia con la que dé de la Francia, por- que son las dos naciones cuyas lanas mas nos es- tan perjudicando; y de consiguiente conviene de- tenernos un poco mas en referir el orígen de es- te grave daño. Digo pues que en la Saxonia ha tenido me- jor suceso la introduccion del ganado lanar es- pañol que se connaturalizó tan grandemente, que produjo los resultados mas ventajosos. Las castas del pais son de dos clases: una de lana suma- mente ordinaria, y otra de excelente calidad: y anibas se mejoraron igualmente con los ganados introducidos en 1763 y 1776 por el elector, que queriendo reparar la devastacion de sus estados con motivo de una guerra de siete años, pidió al Rey de España cien moruecos y doscientas ovejas es- cogidas de las mejores cabañas, que se situaron We$ 9 unas en la cabaña electoral de Stolpen á seis leguas de Dresde, bajo la custodia del mayoral español que las condujo. A mas de la de Stolpen se establecieron otras tres, destinadas principalmente á la mejora de las castas del pais cruzándolas con las Castas espa- nolas, todo bajo la luspeccion de la cámara elec- toral de Saxonia. Se reconoció 4 los diez años que las castas españolas puras habian conserva. do sus calidades, y que lag crias nacidas de las cabezas cruzadas tenian una lana que no cedia a+ la de España ni en finura ni hermosura. Co- nocida pues por la experiencia la facilidad de connaturalizar las castas españolas, y de Mejorar las del pais por medio de la mestizacion, se ocu- pó el gobierno Saxon con la Inayor atencion en este negocio; y entre otras próvidencias, hizo Castrar todas las reses defectuosas. Á breve tiem- Po no podian ya los ganados electorales dar abas- to á las demandas que se hacian de moruecos; y el Príncipe tuvo que llevar de España en 1778 cien padres y doscientas Obejas, que parte se ven- dieron al precio corriente, deducidos gastos. En obsequio de la verdad, Si hemos de creer á los que las vieron, se nos ha dicho que algú- has castas degeneraron; pero testigos igualmen- te oculares nos aseguran que habiéndose infor- mado, se convencieron de que el poco cuidado, la ignorancia de los pastores, la falta de méto. do en los pastos y Otras causas dieron motivo á esta imperfeccion; pero que conocidas todas por el gobierno, se puso el competente remedio, estableciendo escuelas, publicando escritos y no perdonando gastos ni fatigas, que han sido bien iccompensadas con los copiosos frutos que han 2 dd 40 recogido. Porque si hemos de ercer del mismo modo á testigos oculares, aseguran que hay parti- culares en Saxonia que tienen castas puras y Mes- tizas, de lana de primera calidad. Es verdad que la lana saxona es mas corta en lo general, y sus obejas mas pequeñas que las de España; pero. en 35 años hán conservado sus cualidades pri- mitivas, y su lana no se diferencia de las me- jores de España, segun la comparacion hecha en- tre las cabezas introgucidas el año de 78, y los bellones de las crias provenientes de las del año de 65. Y así se ve en las muestras que se con- servan en el establecimiento despues de 23 años 4 lo menos, y que no dejan la menor duda en este punto. Y dejándonos de discursos y de teorías ve-= mos prácticamente, que las lanas en sucio han valido dos y medio francos la libra de marco, que son unas 17 onzas: y que la Saxonla abun- da de lanas para las fábricas de paños finos del pais, y surtir con otra tanta que se vende á las fábricas de Aix-la-Chapelle, la Bélgica, Ho- landa y Prusia. Esto se confirma con la rela- cion que despueSde algunos años, nos hacen las cartas y todas las noticias que nos vienen par- ticularmente de Inglaterra, que si bien se nos han hecho increibles; ya por el concepto equi- vocado en que estan muchísimos de que solo en España hay ganado lanar fino, ó ya porque no lo sea en su opinion el de Saxonia; por lo me- nos estos mismos iucrédulos y otros muchos ga- naderos ó especuladores, han sufrido y estan su- friendo el daño enorme y perjuicio que les cau- san, para la venta de sus lanas en los merca- dos extrangeros las lanas saxonas. 11 MO Esta es una verdad de que se puede conven- Ito cer cualquiera que lea los diarios mercantiles ó de IES: comercio. En el titulado el Piloto, número 23, del Jue: viérnes 16 de octubre de 1818 que se publica en Sus Paris, se dice lo siguiente.“Esquileo de este ero»año 1818: las lanas de Alemania, llamadas sas tl-»xobas y de Moravia, han aumentado su valor: le=»la feria de Francfort ha sido favorable 4 este n=»artíiculo, del que se han hecho ventas prodigio= los »sas 5; siendo principalmente_los ingleses los que 20»han contribuido á la subida de precio de las la= »mas alemanas: y parece prefieren las electorales 105»de Saxonia, y las primeras imperiales de Mora- en»via, á las calidades superfinas. de Rambouillet (sitio Real de Francia, de que hablaremos luego) ¡és»y Otras ganaderías de reputación, Confesamos que 120»las primeras de Alemania tienen mejor hebra, .cO,”y el pelo mas suelto por razon de estar laba- un--»das en la misma res solamente, é impregnadas del»de mayor abundancia de juarda, que hace so= 7»bresalir su delicadeza y finura: las pilas de Es- Uo-+»paña, aunque bien vendidas este año, estan le- elas s» jos hoy de rivalizar por su hermosura y bene- , las»ficio con las dos suertes de lanas mencionadas, par»porque el apartado en sucio y el repaso en blan- de”c0, son menos esmerados que antes de la últi gui: sima guerra.” b en Por exagerado que parezca este lenguaje, nos MEO deberemos mas bien atener á los precios que , mee el mismo diario pone en estos términos: ys gar n Su- ) cau” nerca: o NOTA APROXIMADA,- Precio en este año de 1818. “Erancfort Saxona: primera electoral: de 24 vá 27 francos el kilogramo, que son dos libras »de 47 onzas, poco mas ó¿ menos. Segunda cali- »dad(Ó suerte que decimos en España) de 15 »á 20 francos: mermas de estas dos suertes de 18 »á 25 por 100. Tercera suerte: de 9 4 14 fran- »cos: merma de 25 á 35 idem.”- Praga y Segunda id....... de'Io á 15 Jona de254 35id, Viena=z. Moravia 1.* imperial de 16 ¿4 23 ES Francfort.] Tercera id,.«o... de 7á 9 ESPAÑA. Lanas Leonesas. R de 19 4 22 f. el kilog. F de 144 16 merma de 12 á rg id, S de lo á 13 Segovianas de... 1O á a ; 4 eLo ee.. e. Mmumef 1 p Sor?anas deso... 6á lo ma Is id Cotegemos estos precios, y se verá la distinta estimacion que merecen Unas y otras lanas; y ¡ojalá que aunque inferiores los de las españo- las que apunta el diario, pudiésemos siempre y mas al presente arribar á ellos! Ya es tiempo de que hablemos de la lana francesa. La Francia posee de tiempo inmemo- rial castas de ganados que producen lanas bas- tante finas, como son las del Rosellon y del Berri; pero el método que se observaba general- mente con los ganados era tan contrario á su na- turaleza, que no pudo menos de contribuir á bastardearlas de todos modos. Los franceses preveian las grandes ventajas e 2l bras cali- 35 e 18 ran- 351d, unta 1.y Añ0- re y lana MO- s bas- y del peral su na- ulr 2 15 que adquiriria su agricultura y comercio si lo- graban mejorar sus lanas. El primero que se ocu- pó;de este negocio fue Colbert, ministro celoso - de la pública felicidad, y formó el designio de ¡0 sacar de España é Inglaterra ganado mas perfec- to que el que á la sazon tenia la Francia. Pero estas ideas como tan nuevas, aunque tan útiles y meditadas, encontraron toda la oposi- cion y contradicion que bastó para no tener ege- cucion. En la edicion del año 1721 de la nog- velle maison rustique, se dice que en diferentes épocas se ha llevado ganado de España á Fran- cia, con el fin de mejorar sus castas, que con efecto, añade, se mejoraron mucho. Mr. de Perce hizo á mediados del siglo último ensayos que tu- vieron buenos resultados, Y desde entonces no se dejó de la mano este negocio tan importante. En fin, apareció el célebre naturalista Dauben- fon, que entregado con igual provecho que cons- tancia á la crianza de una casta de ganado tan interesante á la agricultura, y á toda la sub- sistencia de la Francia, hizo pasar rápidamen- te la mejora de sus ganados lanares desde la 11- fancia á la edad adulta, estableciendo las bases que sus sucesores extendieron todavia mas. En 1776(dice el mismo Daubenton,)“Daniel Cár- »los“Trudaine, intendente de Hacienda, Previen- »do que los españoles nos negarian sus lanas lue- »go que hubiesen establecido bastantes fábricas opara emplearlas; y el gravísimo perjuicio que »acarrearia al comercio esta novedad, de la que »resultaria no poderse hacer paños finos; tomó »sériamente á su cargo el precaver tamaño daño; »libertando á la Francia al mismo tiempo de una »suerte de tributo de muchos millones(veinte 14 »y cuatto millones de francos antes de la revo- »lucion) que expendia al año en la compra de »lanas de España.” Toda la dificultad estaba en criar en Fran- cia ganados tan hermosos como los de España, que produjesen lanas iguales y fabricar paños 1gual- mente finos. Consultó pues. 4 Daubenton el citado Tru- daine sobre las observaciones que habia hecho en las castas mestizas. Con este motivo el gobler- no hizo llevar sucesivamente carneros y obejas del Rosellon, de Flandes, Inglaterra, moruecos del Thibet y de España. Daubenton puso todo es- te ganado en una ganadería que estableció en Borgoña cerca de Montbart en un canton un poco montuoso, y de consiguiente propio á la produccion de lanas finas. El ganado estuvo al raso todo el año dia y noche, y logró el mejor resultado, de que dió parte á la Academia. Echó los moruecos de la mejor lana á las obejas, cuya lana la mitad era pelo; para juzgar por estos extremos de la lana del morueco respecto de la de la obeja: y se sor- rendió al ver nacer una cria de lana sumamente fina. Mantuvo dichas castas sin mezclarlas para conocer su diferencia entre sí: las mezcló igual- mente todas para ver la influencia de las unas en las otras; y por estas experiencias seguidas con toda precaucion y sin equivocaciones, consiguió tener lanas tan finas como las de España, é hi- zo fabricar paños en 1783 con lanas lavadas en la misma res, y sacó paños mas suaves y tan delicados como los de España de primera cali- dad: y se observó que la lana mejorada y na- turalizada tenia mas nervio que la española, y f al. dia dió la era lana SoL- nte Yara ual- sen ; con ¡guió é bi as eh y tal cal Y lay J 15 los fabricantes la pagaron al precio mas alto de las de España. Se repitieron los ensayos con lanas de Dau- benton en Abbebille y en Louviers, y los pa= ños sacaron el mismo grado de finura y perfec- cion que los de España. Finalmente la fábrica de tapices de Julienne en los Gobelins de París, tan digna de los elogios de todos los extrangeros, hizo las mismas pruebas, y los paños tomaron un hermoso color de grana. Los ganados españoles que Daubenton tomó para su ganadería provenian del que Trudaine sacó de España en 1776, compuesto de doscien- tas cabezas, que se repartieron á diversos parti- culares de diferentes provincias, cuya casta pa- rece que degeneró ó se perdió totalmente; me- nos la, que cuidó Daubenton y un tal Barbengois que habia tomado al mismo tiempo cuarenta ca- bezas, cuyos descendientes existian en 202. Las lanas de este ganado presentadas 4 la sociedad de agricultura del departamento del Sena, igua- lan en hermosura y finura á las de España de pri- mera calidad. Este hecho y otros muchísimos prue= ban que las castas de las merinas de España pue- den fácilmente criarse y dar constantemente da= nas finísimas en climas diferentes de los espa- Doles. Es verdad que no han prevalecido en el dez partamento del ludre; pero ha provenido del ré= gimen que se ha tenido con ellas; porque los pro- pietarios se obstinaron en conservar un número igual de cabezas españolas al que acostumbraban tener del ganado suyo, que es mas pequeño y no necesita de tanto alimento; de suerte que care- ciendo de pastos y cebos necesarios, contraje- 16 E ron varias enfermedades que las desacreditaron é impidieron su fomento;. porque efectivamente disminuyeron en talla y gordura”, asemejándose en esta parte á las del pais. Los propietarios que experimentaron la mortandad de su ganado, reem- plazaron la perta con ganados del pais; de modo que se confundieron las dos castas con semejante mezcla sin método ni discrecion, y la pura bas- tardeo: de dónde cundió la opinion de que las merinas no«eran propias al suelo y clima de la Francia: la opinion ocasionó el desprecio, de que se siguió la falta de fornento. Sin embargo, las experiencias hechas por Dau- benton y sus escritos, demostraron al gobierno y álos particulares la posibilidad y facilidad de criar y conservar en Francia ganados lanares fi- nos, y la absoluta necesidad de verificarlo para el aumento de la subsistencia y felicidad del rey- no: que para ello era indispensable huir del mé- todo antiguo y nocivo de encerrar los ganados todas las noches en ranchos bajos é infestos, y adoptar los medios sugeridos por la ilustracion y experiencias hechas respecto á los pastos, cebos de invierno, localidad y situacion del ganado y otras particularidades, que deberian estar al al- cance de unos buenos pastores. Con efecto publicó Daubenton un gran nú- mero de memorias sobre los conocimientos que se deben tener para dirigir una ganadería, y so- bre las lanas de Francia', comparadas con las ex- trangeras; y tuvo la satisfaccion de ver antes de su muerte adoptados sus principios por los hombres mas ilustrados, y aumentarse los gana- dos tanto de casta pura como mestizos; y ha- cer entrar al gobierno en sus miras para acele- EA Ñ ed 0» Ñ 3 4 15] y 4 4 e (2 nd del 7 es ATA AE E A ERE ton ente dose que Le nodo nte das" - las e la qué Dau: 1n0 de | Ele para rey- mé- ados 5, Y aci0n cebos nado | al -pÚ- Ss qué y s0- qs EX= antes Y los gan y has gore 17 rar la regeneracion de las castas de ganados la- nares con el célebre establecimiento de casta pura de España en Rambonuillet, en donde ha tenido los mas brillantes sucesos. Este soberbio establecimiento proviene de tres- cientas cabezas que Mr. Dangevillier,. goberna- dor á la sazon en aquel sitio Real, pidió al go- bierno español de órden del Rey en 1786, ele- gidas de tan superior calidad y hermosura que jamas se habia visto en Francia en las anterlor- mente. introducidas. Las condujeron un mayo- ral y tres pastores españoles á cortas jornadas, y llegaron á Rambouillet despues de haber pasado el invierno en las Landas de Burdeos, y perecie- ron Unas sesenta hasta su arribo. Á las cinco se- manas enfermaron de morriña, y murieron trein- ta y cinco ovejas y sesenta borregos; pero se to- maáron las debidas precauciones y se atajó el mal. Los pastores españoles, juntamente con los fran- ceses, las guardaron por espacio de seis meses: y despues de su partida se pusieron bajo la guar- da y vigilancia del ciudadano Bourgeois, que á sus grandes conocimientos de agricultura unia un gusto y talento decidido á los adelantos y me- joras á puro de experiencias. Las crias que han resultado de este ganado, no ceden en nada ab- solutamente á sus padres, y particularmente en la finura, largura, suavidad, nervio y abundan- cia de lana; y progresivamente se aumentó en términos, que se creyó necesario vender todos los años una porcion de cabezas, y repartirlas á di- versos puntos de la república, tal como á la Bor- goña, Bresse, el Delfinado, la Champagne, Nor- mandía, el Berri, le Poitou, la Picardie, la Brie, la Beauce, 8c. a ES de pá > És A 18 El ganado de Rambouillet se puso desde el principio de la revolucion bajo la inspeccion de una comision de agricultura, que preservó este precioso depósito de la destruccion que le amenazó muchas veces; y le hizo prosperar en términos, cual seve por el estado presentado por la comi- sion. En él se manifiesta que las lanas de los me- rinos han logrado en las diferentes ventas hechas en Rambouillet, un precio muy superior al que tienen las lanas francesas las mas estimadas: que dicho precio ha ido siempre á mas, y que en las últimas ventas(esto era ya en 1802) se han igualado con las lanas mas finas de España, y las exceden en la cantidad de lana que producen; pues del mismo estado resulta que el peso mie- dio de lana en cada cabeza en cinco años ha sido de 3144 kilogramos(7 á 8 libras) y algunos han dado hasta 12 libras. De aqui es que tanto en Rambouillet como los particulares, han sacado beneficios considerables de la venta del ganado lanar;- pues muchos propietarios no querian sol- tar una cabeza de casta pura menos de 150 á 250 francos: esto era en los primeros años del esta- blecimiento; porque en el de 1817 se llegaron á pagar 860 francos, que los daban con tanto mas gusto, viendo que los ingleses pagaban todavia mas cuando conseguian que algunos moruecos fa- mosos cubrieran sus obejas una vez. A mas del de Rambouillet se habian formado siete establecimientos, de los que dos fueron des- truidos en la Bélgica por la guerra; pero subsis- ten cinco en el interior á mas del ganado de los particulares. Asi es que á pesar de muchísi- mos obstáculos se multiplicaron las merinas: las castas mestizas progresaron infinito: los fabrican- este 120 1 tes emplearon indistintamente las lanas a como las españolas: y los propietarios se conven- cieron de cuan importante les era y será siem- pre sustituir 4 sus castas groseras y menoscaba- das, una casta fuerte, robusta y vestida de un bellon espeso, fino, de seis y mas, libras de peso, y que se vende tres y cuatro veces mas caro que la lana comun; y les libertaba del tributo que sus fabricas han pagado tanto tiempo á los ex- trangeros. Despues acá ya no se dudó en Francia, de que no habia mas medios para llevar adelante la obra empezada de la mejora de sus ganados lanares que dos: uno el de adquirir buenos pa- dres y ovejas de casta pura española, colocar= los del modo mas conveniente segun las reglas y Observaciones que la práctica y experiencias les habian demostrado, alimentándolos y cuidán- dolos principalmente á los principios de su inter= nacion y multiplicándolos entre sí mismos. El otro el de introducir buenos moruecos españoles, y echarlos á las ovejas del pais. Es verdad que por este segundo medio se tar- da mas á conseguir el fin; pero se compensa con el mayor número de ovejas que se mejoran. Por- que segun sus observaciones aseguran por regla general que con ovejas las mas bastas, cubiertas de generacion en generacion por moruecos espa- ñoles puros, se arriba á un alto grado de per- feccion á la cuarta generacion. Cuidan mucho de no dejarse llevar si las primeras generaciones salen iguales á sus padres en finura y en la for- ma 5 porque este juego de la naturaleza, esta ex- cepcion, dicen, no elude la regla; y así es que castran ó separan los machos en todas las gen» 20 raciones para'que no reproduzcan; cuidando mu= cho de que las hembras no se junten jamas sino con los padres de casta pura para que no dege- neren. De modo que para conservar la casta mes- tiza, es preciso, servirse de padres de casta pura española. Porque tambien, segun algúnos natura- listas, todas las producciones(y lo prueban con hechos) tienen mas de los abuelos y aun de los visabuelos que de los padres, y esto en todas las especies; con que todos los ascendientes maternos de esta produccion mestiza, siendo de casta comun, podrian trasmitir'sus propiedades á los descendien- tes, cuyo riesgo cesa en los mestizos del cuarto grado. Bajo de estos principios tenia ya la república francesa cerca de un millon de cabezas de gana- do lanar, entre las mejoradas y de raza pura. Despues por el tratado de Basilea, se reservó el Directorio de Francia la facultad de sacar de Es- paña cinco mil ovejas y quinientos moruecos en cineo años consecutivos. Y para no alargar mas esta noticia concluiré con recordar, como todos saben, los infinitos ganados que pasaron á Fran- cia durante la' revolucion. Entonces todos que- rían tener ovejas españolas: cada uno hizo las especulaciones á su modo: unos se contentaron con un simple corretage: otros compraron para ellos mismos: y otros revestidos de mayor vali- miento cogieron los frutos materiales de la in- vasion. Como quiera, despues acá han ido conservan- do y mejorando sus ganados y sus lanas, y han redoblado sus ensayos y experimentos en. todas las menudencias de una ganadería; ya haciendo tras- liumar sus ganados como' en las provincias del Dd 21 mediodia 3 ya suministrando cebos 4 las ma- dres antes de la paridera y algun tiempo des- pues; ya dándolos igualmente á las crias luego que las destetan 5; ya precaviéndolos de muchas en- termedades y aplicando remedios que antes no se Conocian;3 y practicando, finalmente, mil dili- gencias, que aunque la Mayor parte no sean nuevas, ni desconocidas de los españoles, de- muestran el empeño y el zelo de los franceses en adquirir y naturalizar en su pais un ganado que no tenian ni creian posible. Pero no se han contentado con eso, sino que“igual estudio han puesto en la elaboracion de la lana. Han hecho varias experiencias so= bre los resultados mas ó menos ventajosos de esquilar el ganado todos los años 6 suspender- lo hasta el siguiente, particularmente las Crias: sobre el modo mas sano, mas limpio y“mas cómodo para el ganado y para el esquilador en la prolija operacion del esquileo: sobre el mo- do de pelar los pellejos de las:reses Muertas, cuya lana llaman enferma, y de ningun modo la mezclan con los vellones: sobre el modo de apartar estos en ocho, diez y hasta doce suertes; y finalmente sobre el lavado y repaso, que es pre- ciso confesar es esmerado á lo sumo. El resultado de todos estos hechos es que los franceses logran que los ingleses y Otros extran- geros prefieran sus lanas primeras á las de Es- paña; como se ve por el mismo diario citado ar- riba, que dice así: 22 FRANCIA. Paris: mercados ¿ Merincs: 1. de 20 á 26 francos el kilogramo. de Borgoña y 2 ea Oad. ideo o oo de y merma 84 12 Picardida».. Co Co does Se Ainosss desiS di ia delas. j merma 10 á 18 Cotéjese este precio con el que este perió- dico pone á nuestras lanas leonesas, que ya he- mos visto, y se conocerá la distinta estimacion. Yo prescindo de todo, y solo me atengo á lo que he visto por mí mismo. He oido á los ingleses y á otros extrangeros en Paris, que me han dicho apetecen primeramente las lanas sa- jonas, porque son mas suaves y finas que las nuestras. Les he reconvenido con la poca ra- ma que tienen dichas lanas, que en España las llamariamos lanas de año miserable”, y la poca duracion que ofrecen los paños que se fabri- quen con ellas; y me han respondido que ellos prefieren el brillo y finura(que con efecto la tiene dicha lana) á la duracion de los paños. Despues de la sajona he visto prefieren la lana francesa, que dicen no tiene tanta merma como la nuestra,.y que es mas fina y deli- cada, y mas á propósito para las máquinas que la española; y cuanto yo mas ponderaba la mu- cha rama de las lanas buenas de España tanto mas me la despreciaban prefiriendo la corta. He vis- to en Paris el Setiembre de 1818 que una par- tida de lana que fue del Paular no arribó á mas precio que 95 francos la libra de marco, y eso en pocas arrobas, cuando las lanas france- sas lograban los precios dichos. He visto que los añinos franceses se vendieron á una fábri- ca de Louviers á 6 francos á dinero; y por los hermosos añinos de una primera segoviana la rma leli- que nu- mas vis" par- 1 4 0 y nce= qué abr" pol y 1204 23 no hicieron oferta alguna á dinero solo; y sí á 4% francos la libra, mitad dinero y mitad gé- neros. Estos y otros hechos que yo he presencia- do me han confirmado en el concepto que yo ya tenia formado antes de ahora del estado de las lanas EXtrangeras, particularmente sajonas y francesas por las mejoras que habian adquirido; y de la opinion que tienen las de España en los mercados de Inglaterra y Francia. Y por exageradas que sean todas las rela- ciones que se me han hecho: todos los escri- tos que he leido en esta materia: las hermo- sas lanas, tanto en sucio como en lavado, que he visto en varios almacenes de Paris, y parti- cularmente en el depósito general del gobierno, y que se hará increible al que no se acerque á examinarlas; y finalmente, lo que á mí me ha pasado con mis lanas, de cuya finura y buen beneficio me han asegurado todos los fabrican: tes que las han visto; digo que es incalculable el daño que se ha seguido á la España de la extraccion del ganado lanar fino y su introduc- cion en Suecia, Dinamarca, Prusia, Austria, Ho- landa, cabo de Buena Esperanza, Italia Gran Bre- taña, y sobre todo en Sajonia y Francia. Por- que ello es innegable que en todas partes han mejorado sus castas á costa nuestra; y se han puesto en el caso de necesitar de menos lanas finas que cuando no las tenian 5 particularmen= te en las dos últimas naciones citadas, donde Mas se ha connaturalizado el ganado español, como hemos visto, á impulsos del sumo cuida. do y estudio que han hecho estas dos naciones, convencidas de que sin él degeneró en sus pri- , ' Y 24 meras tentativas; que es de donde dimana la ter- quedad de algunos españoles ganaderos, que quieren que los resultados hayan sido siempre iguales 4 sus buenos deseos de que no preva- lezca el ganado lanar fino en el extrangero, y por eso han mirado con indiferencia su ex- traccion. Sin hacerse cargo de que esta misma pre- ocupacion la tuvieron mucho tiempo los mismos franceses, apoyada de muchos monopolios é in- trigas de parte de los fabricantes y banqueros que se interesaban en que no se les privase del comercio de lanas con los españoles, y de las ventajas que con este motivo sacaban luego en la venta de sus paños; y auxiliada de la pro- hibicion que en tiempo del desórden y de su re- volucion se publicó en Francia para la extrac- cion de lanas al extrangero: golpe mortal para los pobres propietarios que tenian que entregar sus lanas, mejoradas á tanta costa, á manos de los banqueros, y al precio que querian ponerles. Pero ni por esas desistieron de la empresa: se burlaron, sí, de todos los estorbos que la malicia y la ignorancia oponian á la felicidad general; y consiguieron del gobierno legítimo la revocación de la prohibicion, que dió nueva vi- da á los ganaderos con la salida de sus lanas, y nuevo aliciente para aumentarlas. Su máxl= ma fundamental es(y yo creo que debe serlo de todo el que discurra) que la finura mayor ó menor de los ganados, y todas sus demas cua- lidades, dependen principalmente de las que tie- nen en su origen: que estas se conservaran ó no, mas ó menos, segun el cuidado ó des- cuido que se tenga con ellos, y segun la ma- A0= ara yar 105 Yes. esa: > la dad y la vi" 14S, Ax l= serlo ayoL cua- tie- 19020 des mi- 25 yor abundancia de yerbas de verano y cebos de invierno: que la abundancia de lana depen- de de la gordura y lozanía del ganado, de la cantidad y calidad del alimento que se le sumi- nistra 5 y finalmente, dicen que las castas espa- holas comen bien, y gustan mucho de las plan- tas que convienen á las castas comunes de Fran- cia, y que estas se niegan á algunas que aque- llas buscan. Sea como quiera de la que algunos llaman manía de los extrangeros en preferir dichas la- nas primeras á las españolas: enhorabuena no les concedamos que sean tan finas ni á propósito para la fabricacion de paños finos como las nuestras; no podremos negarles que han llegado á afinarlas en términos de poder hacer paños, que si en opinion nuestra no son tan ricos como lo serian de nuestras lanas, son por lo menos de tanta finura y brillo cual basta para no necesitar de nuestras lanas tan absolutamen- te como antes; que es el mismo resultado y el daño enorme é incalculable que he querido demostrar en esta noticia. Me he detenido en hacer la pintura de tan graves perjuicios, poniendo á la vista los ejem- plos de todas las naciones en esta parte, que los hagan mas sensibles y capaces de desvanecer las ideas equivocadas que algunos tienen; porque el persuadir con razonamientos solamente las co- sas que parecen increibles es empeño mas que arduo. Pero sin embargo de que el daño ya está hecho, y de que la Francia seguramente no consume acaso una tercera parte de lana de España, respecto de la que necesitaba en otro tiempo; me persuado firmemente por el con- 26 cepto que he formado, y por lo que he oido 4 los mismos naturales mas imparciales, que si se evita y corta de raiz absolutamente el paso de los ganados lanares finos al extrangero, y particularmente á Francia, de modo que los fran- ceses no puedan jamas cubrir sus ovejas con los moruecos españoles, de cuya operacion han sa- cado los mas felices resultados, se conseguirá que dentro de pocos años degenere forzosamen- te su casta; y si bien no pierde toda su finu- ra ya adquirida, por lo menos sus lanas vol- verán á un grado tal que no se excusen los franceses de necesitar de las lanas de España; época que la veo muy próxima(á pesar nues- tro) particularmente con respecto á las lanas se- govianas de segunda clase y las sorianas. Y me atrevo á asegurar que ni las leonesas obtendrán hoy, ni con mucha diferencia, el precio de las primeras francesas: asi me lo dicta lo que aca- bo de ver en Francia y llevo referido. Por lo mismo juzgo indispensable que el go- bierno tome la mano en este importantísimo ne- gocio del que depende la felicidad del estado; como que se puede decir que el ramo de la- nas es el que da á la España la poca ventaja que conserva en la balanza del comercio; y que se den las mas enérgicas providencias para evi- tar el contrabando continuado que se está ha- ciendo de borregos y borregas principalmente, y tambien de ganado mayor por la parte de Ara- gon y Navarra; tomando igualmente otras pre= cauciones y remedios, que no se le ocultarán á su sagacidad y sabiduría, para que nuestras la- nas conserven cuando menos la estimación que merecieron siempre en el extrangero. A O a 2 Juzgo indispensable tambien que los ganade- ros, Ó los compradores de lana sucia, se esme- ren mas que nunca en la limpieza de sus ran- chos y baches cuando esquilan sus ganados, cuando apartan las suertes de los bellones y cuando lavan y repasan en blanco. Ello es cier- to que antiguamente poco esmero bastaba para vender nuestras lanas. Yo puedo atestiguar que en los lavaderos de la provincia de Soria, y lo mismo juzgo de los demas, se lavaban mucho menos las lanas hace 30 años que ahora y se repasaban menos; y como no habia otras lanas finas con quienes compararlas, y los extrange- ros no habian alquitarado tanto la materia, Ni ellos exigian mas, ni lo hacian de otro modo cuando las lavaban ellos mismos de su cuenta. Pero hoy que han adelantado tanto en la fabricacion, y que han adoptado el método que llevo insinuado en el apartado de sus lanas, y en el beneficio que les dan en blanco, con lo que pretenden no solo rivalizar con nuestras lanas, sino aspirar á la preferencia> deberian, á mi pa- recer, los que benefician lanas de España, ha- cerlo tan exquisita y prolijamente que presentán- dolas en los mercados extrangeros tan limpias y repasadas como las francesas y sajonas, viéramos sI podiamos desvanecerles la idea, tal vez equi- vocada que tienen de la mayor finura de estas. Juzgo, finalmente, indispensable que los due- ños de las pilas de lana en sucio y los que las lavan, las conserven en toda su pureza sin mez- cla alguna de otro ganado ó lana, no solo in-= ferior, pero ni aun al parecer igual; porque aunque á la vista no se eche de ver la dife- rencia en los bellones ó en las sacas, los fabri 28 cantes en la carda y en los peines, donde, por decirlo asi, se cuentan los pelos de cada bedis ja, conocen claramente la desigualdad, que tras- ciende forzosamente al torno y al telar. De lo cual se sigue el descrédito de la tal pila, co- mo ha sucedido con muchas en los años pasa- dos de la revolucion, en que se han metido 4 compradores de lamas finas hasta los arrieros. Con efecto ha sido tal el abandono en esta parte, especialmente desde el año 1808, que yo mismo he recibido cartas de Lóndres y Bristol, donde desconocian por lanas de España muchas que se presentaron malísimamente beneficiadas en aquellas plazas. En los lavaderos han ido en aumento las mezclas; porque á pretexto de ha- cer surtidos(voces desconocidas hasta pocos años hace) se han confundido las lanas extremeñas, y las estantes con las puras trashumantes, y se han igualado en las marcas: de aqui se ha se- guido“la desconfianza de los extrangeros, que asi como en otros tiempos compraban las pilas de lana solo por sus marcas, bien conocidas entre ellos, y sin mas que una pequeña muestra; ya hoy no atienden á las marcas, porque no saben si son legítimas, y aunque lo sean, dudan si la lana es la misma y toda una. A esto se agrega que los extrangeros, á ex- cepcion de uno ú otro que ya van volviendo á nuestros lavaderos, creen que con la guerra han perecido las cabañas conocidas, y de consiguien- te las pilas de crédito; y que ya se extinguieron aquellas castas antiguas de un origen siempre conservado con la misma pureza. Y no siendo cierta esta idea, no encuentro otro. medio de desmentirla, que presentar las mismas pilas que Pad. ua 2 8 AA ex- han len- 100 pre pdo ) de que LS 29 todavía conservamos puras, marcadas>» Y per- fectamente beneficiadas; de suerte que:el com- prador que las fabrique el primer año de esta, llamemosle regeneracion de nuestra lana, las ape- tezca y busque al siguiente y en lo sucesivo. Disimúlenme los propietarios de ganados y lanas estas advertencias, nacidas únicamente de mis deseos de que nuestra cabaña española, que en tiempos de nuestros padres fue única en Fu- ropa por su finura, lo vuelva á ser;ó á lo me- nos recupere la estimacion que merece y tanta falta nos hace. Conviene, pues, que no nos aferremos en el error perjudicialísimo de que todo lo nuestro es lo mejor, y que toda lectura é ilustracion es por demas en materia de agricultura y ganado. No es asi: los hombres mientras dure el mun- do tendremos siempre mucho que aprender los unos de los otros; y asi coto será muy res- ponsable á: la sociédad el que no la preste sus luces y conocimientos meditados Y exactos, será igualmente necio y temerario el que no se apro- veche de ellos, y mas criminal todavia el que los desprecie en perjuicio propio y del comun. Buen conocimiento tenemos de esta verdad'sin salir de la materia: si por cierto: sí. los extrange- ros no hubieran escrito, si no hubieran leido, si no hubieran adquirido en España todas las no- ciones concernientes á la crianza del ganado la= nar fino, no hubieran podido“aplicar sus coho= cimientos á la propagacion de un ganado que BO conocian: si no hubieran visto DUestros ran- chos, nuestros esquileos y nuestros lavaderos, no bu- bieran sabido perfeccionar los suyos. En nues- tras majadas es donde han aprendido el modo A — id CARA I Pon variando en uno y otro lo que sus luces y el 30 de connaturalizar nuestras merinas en las suyas; y de nuestras operaciones en la lana han for-- mado el método que practican en las suyas,| pais exigen. En una palabra, los franceses pilla- ron á un tiempo(por explicarme asi) nuestro ganado, y el modo de propagarle, conservarle, y perfeccionarle hasta el caso de causarnos los daños que me propuse demostrar en esta /Vo£?- cia, se han visto palpables, y exigen toda la atencion del gobierno y el mas pronto remedio. DISCURSO.| Habiendo descubierto el origen y fomento del| ganado lanar fino de España en el extrangero, parece regular manifieste igualmente la historia y origen de nuestra cabaña Real del ganado; trashimante; cuanto baste al menos para que los propietarios ganaderos y los labradores curiosos]: se instruian de los principios de donde proviene A esta riqueza de la Nacion. p Dice Mariana que en el fecundo suelo de E España se conoció la sólida riqueza en la abun- A dancia de ganados, mas bien que en otra algu- we na provincia; teniéndola por única, y despre- a ciando cuantas de otra clase pudo miuistrar el lo arte Ó la naturaleza: que sus moradores se con- y servaron 1090 años sin conocer otro empleo de que el de la pastoría y crianza de ganados, is ni otro fruto que el que estos producian; re- E sistiendo y entregando al olvido la labranza y de cultivo de las viñas que les enseñó Osiris. de Era, pues, la España en aquellos tiempos re- las 10! putada por la provincia mas rica del orbe, no| 31 solo por la abundancia de sus ganados, de to- das especies, sino por la calidad especiosa aven= tajada á todos los otros reynos, aun conside- rada en particular cada especie. Del ganado lanar, único objeto de este Dis. curso, dijeron tanto los antiguos que convirtie- ron en fábulas sus ponderaciones, asegurando eran de oro los bellones de sus Ovejas, como dice Marcial. Estrabon asegura que se conducian de Espa- ña en otro tiempo prectosos vestidos, y que en- tonces ya era de lana su comercio, aventajan- do á todas las provincias: motivo porque tu= vieron el mas subido precio los carneros que la producian, como que costaban un talento, que segun Covarrubias, valia seiscientos escudos de ahora. El nuevo diccionario frances de Historia na- tural, aplicado á las artes y agricultura, dice que la casta española, llamada merinos, Sin dis- puta la mas preciosa de todas las que existen en Europa, parece, segun documentos históri- Cos, traer su origen de las reses traidas de Ber- bería. Nuestros autores dicen, que habiendo ve- nido á Cádiz unos carneros bravos de Africa, los compró el viejo Columela, los echó á sus ovejas, y mejoró la casta: despues cruzó los carneros de esta nueva casta con ovejas de Ta- rento, y las lanas de sus crias sacaron la finu- ra de las madres á una con el excelente color de los padres; y deducen de aqui, que acaso debemos la excelencia de nuestras lanas á la de las lanas tarentinas, tan ponderadas de Var- ron: Tambien hay quien dice que los Españoles- 32 Godos trasladaron este ganado á la parte de Africa que poseyeron, donde se conservó: y si glos adelante volvió otra vez á España; y sl esto fuese asi no hicieron mas que aparecer de nuevo en su antiguo suelo, que es la España, bajo este concepto. Con efecto, en tiempo de los Godos ya vemos la existencia de los ganados lanares trashumantes en el hecho mismo de que sus leyes contienen providencias correspondientes á las que luego hemos visto en el cuaderno de la Mesta. La ley 5, tit. 4, lib. 8 del Fuero juzgo, dispone no se prohiba el pasto de paso á los ganados en los campos abiertos. En la ley 9, tit. 13 se prohibe hacer dehesas ó embarazar el uso de los baldíos. El rey Eurico, primer legislador de los de Espa- ña, manda en la ley 26, tit. 4, lib.$, que no se impida el pasto á los ganados que van de trán- sito en los campos abiertos. El mismo en la 24 v 25 instituyó dos providencias especiales para que no se cierren las carreras públicas, que es lo que despues ha dado la norma á las caña- das, pasos, coladas y veredas. Otras muchas le- yes godas confirman y extienden estas mismas providencias; como es la que manda la separa- cion de los ganados que se juntan(lo mismo que despues se ha llamado hacer Mestas) y la obligacion de manifestar las reses agenas en Concejo paladinamente pena del duplo. Esta antigiiedad del ganado lanar de Espa- ña resiste la opinion(dice el licenciado Diez Navarro) de los que quieren darle origen de los que vinieron de Inglaterra en tiempo de D. Alonso XI; pues á mas de lo dicho ya de las leyes godas, vemos que despues de la inter- 33 mision que causó la entrada de los Sarracenos, el Rey D. Alonso el Sabio, en la era 1311 6 año 1273, ya encuentra comunidad 6 congrega- cion de ganaderos, llamada concejo de Mesta, con ordenanzas, llamadas Avenencias: con alcaldes, in- dividuos del mismo cuerpo: con alcaldes entre gadores y lugar destinado para hacer sus juntas; como demuestra el privilegio primero, que em- pieza asi: al concejo de la Mesta de los Pasto- res del mio reyno. En los privilegios tercero) SEXLO y Octavo se con- vence que habia no solo concejo de Mesta, sino que tenian los ganaderos ganados trashumantes que caminaban á Extremo, y volvian ásus agostaderos; y Mas particularmente lo dicen los privilegios nueve, Once, diez y nueve, Mas repugnancia, dice todavia, en opinion del mismo Navarro>€l origen que se quiere dar al ganado lanar del” que se pretende trajo en dote la Revna Doña Catalina, hija de los du- ques de Alancastre, cuandq vino á casarse con Don Enrique II; porque á mas de que la In- glaterra no tuvo jamas ganados finos, como ya hemos dicho, se ha demostrado haberlos ya en España en: siete reynados anteriores al de Don Enrique, y que trashumaban al Xxtremo. Para conciliar esta variedad de opiniones se puede adoptar el medio de que el Rey Don Alonso IX, que casó con la infanta Doña Leo- nor, hija de los Reyes de Inglaterra, trajese las Pecoras, que dice' la historia en las naves car- racas; no tanto para afinar los ganados de Es- paña, cuanto para restablecer los que habian perecido por la extraña sequedad que fatigó al Feyno entonces; y que por haber venido por a RR 34 mar se llamasen Marinas, y por corrupcion Me- rinas; volviendo asi á su primitivo suelo, de donde habian salido primero para Inglaterra, como algunos opinan. Como quiera que esto sea, convendria que los ganaderos pudientes renovasen aquella primera operacion del viejo Columela, haciendo venir mas carneros padres berberiscos ó de la India, y echándolos á sus ovejas leonesas y segovianas; á ver si con la novedad llamábamos la atencion de los franceses, tan amantes de ella y de los demas extrangeros. Y es de suponer que los re- sultados felices compensarian sus gastos y desve- los, si no faltaba el cuidado y diligencia necesa- ria de parte de los dueños, á imitacion. del mis- mo Columela, y de los españoles de aquellos primeros tiempos, que sin duda debemos creer se esmeraron infinito para connaturalizar en nues- tra España aquellas primeras cabezas; ayudados de nuestro suelo y clima, tan á propósito para la conservacion de esta casta. de ganado; que siendo ya por sí hoy tan hermoso y fino redo- blaria todas sus bellas cualidades con semejante operacion. Por hablar de todo., diremos que la palabra concejo es antiquísima en España, segun hemos visto en la citada ley 6, tit. 4 del fuero Juzgo; y siendo lo mismo que multitud asociada á ob- jeto de comun interes, con reglas que aseguran su concorde union para aquel fin, conviene per- fectamente á la universidad de ganaderos y pas- tores para tratar de ganados, abastos, lanas Sc. que.es lo que quiere decir Mesta, segun algu- nos ó Mixta, por la mezcla de propietarios, ma- yorales, pastores, y de los objetos referidos. abra 2Mo0$ NEO; 4 ob- Jul ad 2 per- 80 gue , 4 , 35 Diremos tambien que el Rey Don Alonso XI tomó á toda la universalidad de los del conce- jo bajo su especial proteccion, haciéndolos 4 to- dos de su cabaña Real en el privilegio veinte; en cuyo nombre entiende el privilegio: bacas, ye- guas, y potros y potras, puercos y puercas, Ove= jas y carneros, cabras y cabrones; debiéndose ad= vertir, que en todos los primeros privilegios se repite este nombre de Cabaña con respecto solo á los ganados de cada particular. El señor Don Juan II por su privilegio de 9 de Setiembre de 1413, confirmado por otro del mis- mo en Arévalo en 1421 recibió á el concejo de los Pas: tores, á los ganados, sus dueños, haciendas y fa- milias en su-amparo Real; y manda se castigue á los que le quebrantaren. En dicho privilegio usa de estas expresiones: tomo y recibo en mi guarda y encomienda, y só mi seguro y amparo y defen- dimiento Sc. al dicho mi concejo y homes bue- nos de las dichas Mestas de los dichos Pasto- res Sc. Tambien veo usada la voz Honrado en las provisiones expedidas anteriormente, y por los años 1411 y siguientes. Los señores Don Fernando y Doña Isabel tuvieron á bien el presidir á los concejos de Mes- Za que se celebraban dos veces al año; consti- tuyendo en su lugar un ministro de su conse- jo que asistiese personalmente en su nombre: y lo fue el primero el licenciado Hernan Perez Monreal en el año de 1500; con lo que aun- que el concejo no adquirió mas jurisdiccion que la que tenia ya; pero sí tuvo desde entonces el mayor complemento su autoridad”, y sigue gobernándose bajo la misma forma. Las primeras leyes de España en que se ha- O cr E NL 36 llan providencias para la conservacion de los ganados lanares finos: el principio de la univer- sidad de ganaderos con el nombre de concejo de Mesta y cabaña Real: y sus primeros privilegios desde el Rey Don Alonso el Sabio en 1273 has- ta Don Enrique IV en 1473; y sucesivamente los de los Reyes Católicos Don Fernando y Do- fía Isabel en 1480 hasta Luis 1. en 1724 8c. hacen bastante bien ver el cuidado que me- eció la conservacion y aumento de la cabaña Real trashumante, y que se' tenia. por la'prin- cipal sustancia de estos reynos, cuya conserva= cion tanto importa, asi para sustento y. pobla- cion y fabricas, como para mantener el comercio con otros reynos y provincias, y la permutacion de unas mercaderías por otras, em cuyo: trafico son tan interesados mis vasallos, y mi Real Pa- trimonio 5; que es como se explica el señor Don Felipe IV en'su pragmática de 4 de Marzo de 1633. con motivo de la consulta que le-hi- zo el Consejo en 10 de Febrero de'dicho año, con quese conformó-S. M.; en razon de diferentes puntos relativos á lo deteriorada que se hallaba la cabaña Real desde el año de 1595 y siguien- tes por lo disminuido de los pastos; mediante los muchos que se habian rompido para pago de los Reales servicios de millones, en virtud de Rea- les facultades concedidas á este fin, y otras li- cencias dadas por diferentes tribunales y minis- tros: el crecimiento de los precios de las yerbas y Otros perjuiciós. Del mismo modo se explica:el señor Don Fe- lipe V'en la Real cédula de 16 de Diciembre de 1720, en que se mandan arreglar las dehe- gas de 5. Mi y generalmente todas las del reyno, 37 as 2 la tasa establecida para el arrendamiento de Sn las dehesas en el auto acordado en 1703; y que 0 de en unas y otras se guarden los privilegios y de- -5L0s recho del concejo de la Mesta y ganaderos, sin has- embargo de cualquiera privilegios y ejecutorias nte en contrario. Usa pues de estas expresiones: cu- Do- gy0s inconvententes pedian pronto remedio por el XC, grande daño que amenazaba ú4 la Cabaña, y lo me- mucho que la causa pública y Real erario se in- a E seresaban en su conservación como el Consejo le Dri habia representado á S. M. en repetidas consul- ra Zas; y señaladamente en la de 11 de Abril de 1679, bli en que expuso que con propiedad podia decirse rcio era el ganado otro elemento del mundo; especial cion mente el de España, que era el mas apreciable afico- y demejor calidad que el de todas las naciones 728) Pg- que reconocida la utilidad que á la misma Real Don hacienda producia su conservacion Y aumento, pre= ZO ponderaba, sin comparacion, mas que el aparente hi- beneficio en el crecimiento del precio de las yerbas. AÑO, Diremos tambien que los ganados compren- >ntes didos en la cabaña Real son estantes, que se laba mantienen en sus tierras, y no bajan á los Ex- leg-- Tremos3.ó son trashumantes, que salen de sus ante términos y entran por puertos Reales, en que o de se adeuda el servicio y MoOntazgo; ó son Zras- ES verminantes, que tambien salen de sus términos, eE pero no llegan á puerto Real, y pagan los de- le rechos de travesto.> erbas se llaman tambien ganados de las Sierras y ganados riveriegos 6 de tierras llanas. Por Ssier= p Fe- pa entienden(4 distincion de las Hanas) las bie Ciudades, villas y lugares del arzobispado de Bur: dehe- En, con las de la a de Covarrubias: Obis- do pado de Osma: Calahorra; Sigúenza: Cuenca: y € POS A EN SEARS AA ER 38 Segovia: Avila: Leon: Astorga; y lo que hay en Castilla del obispado de Tarazona: valle de Lozoya: Buytrago y su tierra: Torrelaguna y su tierra: Real de Manzanares: marquesado de Cogolludo y señorío de Ita y Mombeltran. De modo, que los ganados trashumantes, tanto ri- veriegos Ó de tierras llanas, como los de las sierras mencionadas van de invierno á herbajar á los Extremos; esto es, no solo á la provincia de Extremadura, sino á la Andalucía, Mancha y tierra de Toledo; de donde les viene el lla- marse trashumantes ó cañariegos, por las caña-= das que tienen señaladas para el paso, Por la primavera regresan á sus agostaderos del rey- no de Leon, que tambien se llaman puertos; por cuya razon se da el mombre de leonesas á las cabañas que los disfrutan. Otras se que- dan en los agostaderos de tierra de Segovia, que dan nombre á las cabañas segovianas: Otras van á los de tierra de Soria, que le dan á las sorianas; y otras, finalmente, á los de tierra de Cuenca, que distingue igualmente á las suyas. Estas cuatro provincias se distinguen, en el caso de que tratamos, con el título de cuatro Cuadrillas, de quese compone el concejo de la Mesta, á saber: 1.* Soria: 2.* Cuenca: 3.* Segovia: 4.? Leon. La reputacion que tienen las cabañas leone- sas se debe atribuir principalmente á que los ganados de que se componen desde su origen.- fueron finísimos; habiendo conservado su finura y aumentádola tal vez, asi como el peso, tan- to en lana como en carnes, por lo delicado de aquellos pastos, reputados por los mejores para el ganado lanar. De aquí es que hay una gran E. 39 diferencia entre unas y otras cabañas leonesas; así como entre las segovianas, sorianas 8. Y aunque yo podria decir el concepto que mere- cen unas y otras á los inteligentes prácticos, me- jor será que los compradores de las pilas prin-= cipales de España indaguen y ,averiguen cuanto les convenga á su tiempo. Los individuos de estas cuatro cuadrillas se llaman hermanos de la Mesta; y para ser ad- mitidos y tenidos por tales, y gozar de las pre- rogativas y privilegios comprendidos en el cua- derno de leyes y privilesios del honrado concejo de la Mesta, por el que se gobiernan en todo lo que posteriormente no está reformado, han de ser personas que trashumen término con su ganado Óó paguen servicio e MOntazgo 5 0 residan en las sierras, aunque no salgan de su término y Jurisdicción. Lo son tambien los que viven en las sierras, aunque no paguen servicio y MONTAZLO, ni trashumen término, por regirse por alcaldes de cuadrilla 5-.y do=mismo” los de Extremas durd. Del mismo cuaderno se instruirán los curio-= sos, de todas las demas individualidades que con- ciernen al régimen de la cabaña Real. Yo quisiera poder decir á punto fijo el- núme ro de cabezas de ganado lanar trashumante que hay hoy en España: para esto era preciso que los ganaderos dieran en sus respectivas cuadri- llas una razon exacta: lo que no es muy fácil por el temor que los pueblos tienen en decir la verdad en estas materias; de que dimana que por igual razon los empadronamientos hayan sido tam- bien las mas veces defectuosos; pero creeré no equi- vocarme mucho en decir se arrimarán á dos mi- 40 llones y medio ó tres.* Caxa Leruela dice que en otros tiempos pasaban por los puertos cinco y hasta siete millones; y que ya no llegaban á dos y medio. En 1746 se registraron al subir á las sierras tres millones doscientas noventa y cuatro mil ciento treinta y seis mil cabezas trashuman- tes. 3,294,136. Para guardar mil cabezas se emplean de cin- co á seis hombres, y cinco perros cuando van y vuelven de Extremadura, y un caballo ó dos jumentos para llevar el hato. Las libras de lana en sucio, que regularmente produce cada oveja son de 43 á 5 y á propor- cion los carneros; pero las ovejas leonesas tienen algo mas. Lavada como corresponde la lana trashuman- te, no rinde la arroba de 25 libras castellanas, mas que unas 10 libras poco mas ó menos; bien que esto depende de los años, segun lo mas ó menos que el ganado haya sudado, las lluvias que haya sufrido y la calidad de las lanas, que unas son mas descargadas que otras y de me- jor recibo; por cuya razon rinden algo mas las leonesas y segovianas que las demas que se co- gen á bellon redondo, como se dice en los es- quileos. Menos podré decir el producto que anualmen- *-- Despues de escrito este discurso nos consta que á conse= cuencia de los frecuentes pedriscos del verano pasado de 1819, que inficionaron los pastos, enfermó la mayor parte del ganado lanar; y con la fatiga del camino Áá la Extremadura y año es- téril, ha perecido una tercera parte en sentir de mayorales inteligentes, principalmente de Ávila, Soría y Leon; no tan- to de Segovia, y mucho tambien en Extremadura, e 41 que te podrá dejar cada cabeza; si diré que habién- n1EN- dose subido enormemente el precio de las yerbas dos» respecto del que tenian cincuenta años hace; au- las mentádose los portazgos que pagan los rebaños en LO las cañadas; alterádose sumamente el costo de todo Al género de abastos, soldadas de pastores 8tc., no ha sufragado el alto precio que tambien habian CIn tomado las lanas al mismo tiempo(no hablo de: van estos dos años) para indemnizar á los ganade- > dos ros; 6 á lo menos no les tiene en aquel pie de esplendor que hizo á nuestros mayores dar carre- rente ras brillantes á sus hijos. Porque ello es cierto que pOL= á ningun ganadero, generalmente hablando, veo enen capaz de guardar su lana de un año para otro; y por el contrario estan los mas precisados á ven- NAN- derla antes de tiempo, y tomar anticipado parte Anas, de su importe para sacar sus ganados de Extre- bien madura ó volverlos á enviar. as Ó Estas consideraciones han tenido las juntas de 1vias los pueblos para meditar despacio, en la forma= , ue cion de su estadística, el producto aproximado mes que podrá graduarse á las ovejas trashumantes; as las y á su consecuencia han cargado cuatro reales á COL cada cabeza en la provincia de Soria, y en al- s e gunas otras. Los derechos reales de todo género que se (mens han pagado de algun tiempo á esta parte, por cada arroba de lana lavada que se extrae del cad reyno han sido: por la castellana y segoviana 80 reales y 11 maravedises: por la extremeña 27 rea- o les: esto era desde Burgos por la via de Vito- la ria ú Orduña; y siendo por Santander 78| rea- a les y 24 maravedises por la segoviana y castellana: ayorales y 75 y 16 maravedises por la extremeña; pero ya po 0 últimamente por la Real órden de 16 de agosto 6 42 de este año de 1810, solo se pagan de todos de- rechos 40 reales y por toda clase de lanas. De la trashumacion que hace este ganadito todos los años desde setiembre ó últimos de agos- to, hasta principios de noviembre en que llega á sus pastos de invierno 3 caminando los unos desde las montañas de Leon, otros desde las sier- ras de Segovia, Soria y Cuenca, hasta la Extre- - madura, Andalucia, Mancha y tierra de Toledo; donde permanecen hasta la primavera, en que vuelven á los agostaderos de donde salieron, se ha hablado mucho siempre; empeñandose algu- nos en que sin estos viages tendria la lana igual finura. Yo no entro en esta cuestion por aho- ra. Solo diré que si este ganado en el pie y bajo el sistema en que está montado, se quedára en las sierras en el invierno, pereceria irremediable- mente por la intemperie, diversidad de pastos, falta de estos y diferente régimen y método de cuidarle, lo que haria tambien precisamente per- der de su finura á la lana; no absolutamente por la falta de trashumar, sino porque no tras- humando, no puede el ganado en las sierras dormir al raso todo el año, ni disfrutar de la ventilacion y limpieza en las majadas que logra saliendo de las sierras. Asi vemos que cuando dejamos en ellas al- guna pequeña porcion de ganado acostumbrado á trashumar, pierde algo de su finura; pero ob- servan los inteligentes que la lana de semejante ganado, que llamamos estante Ó quedada, desme- rece, principalmente por lo muy cargada que está respecto de la trashumante, por razon de la ma- jada y ningun cuidado que se tiene de su lim- pieza; antes al contrario, los cebos que se dan | | 43 ds al ganado en lo riguroso del invierno, la paja di que se echa en los ranchos, la falta de los se- ala renos, las enfermedades que contraen, la roña g0S= que es consiguiente á la miseria y falta de ali- llega mentos, todo contribuye 4 que la lana se empuer- 1003 que, y en su medra reciba un peso extraño que SINE la hace rendir menos libras cuando se lava. Por M6? esta razon la lana fina quedada ó estante se edo; vende de 15 á 20 reales menos en arroba que Que la trashumante; pero si dejáramos solamente ga- ny nado nuevo y sano que se connaturalizara con Ugu- el pais desde los principios; si se mudase ente- gual ramente del método que se tiene con el ganado 2ho- estante, habilitando ranchos mas limpios y mas bajo ventilados, haciendo prados artificiales, sumi- a en nistrando al ganado cebos abundantes y con es-: able- mero para que no los emporcara antes de comer- stos, los, ni se hiriese en los ojos con:las raspas de o de las yerbas y hojas como es frecuente; si se hiciese per- acopio mo solo de yerba, sino de otras semillas SS análogas á cada terreno de que hasta aqui no se tras ha hecho caso; si finalmente se cruzaran las cas= erras tas continuamente y se redujeran á pequeñas ma- le la nadas los largos rebaños; juzgo que de genera- ogra cion en generacion se conservaria la finura' de la lana teniéndola en su origen. s al Porque ello es cierto que los cartaginenses y brado romanos no conocieron la trashumacion, y ya se o 0b- reputaban las lanas de España entonces por las ejante mejores del mundo; testificando de las de An- Jesme- dalucia en que se comprendia lo mejor de Ex- e está tremadura, que se las comparaba con las lanas e Milesias, de Apulia y Colcos. y lin: Sin embargo, siendo esto cierto solo prueba se di que la Andalucia y Extremadura no necesitaron 44 de que sus ganados trashumaran para conservar la finura de sus lanas; pero tampoco necesitaron huir de su hermoso clima, y el mas análogo á la conservacion de un ganado tan delicado. Los serranos por la: contraria tuvieron precision de sacar sus ganados de las sierras; no para conser- var precisamente su finura, sino por mante- nerlos en los paises cálidos del mediodia durante el invierno; que de lo contrario hubieran pere- cido al rigor de la muchísima nieve y humeda- des, que son el enemigo mayor que se les cono- ce: ¿y quién podrá dudar que la diversidad de aires, aguas, pastos y el hábito á trashumar, ad=- quirido en mi concepto desde las primeras ca- bañas que se situaron en las sierras, contribu= yan mucho á la finura de la lana, aunque no sea absolutamente necesario? Con efecto la necesidad, por no poder de otro modo conservar sus ganados, hizo á los propie- tarios desagenarse de ellos, por decirlo asi, y abandonarlos á unos viages tan largos y peno- ses para el ganado y tan costosos para sus due= ños. Yo creo firmemente que nuestros mayores meditaron bien antes de adoptar esta práctica; y que si hubieran visto posible subsistir. de in- viarno en las sierras con sus ganados, no hu- bieran emprendido tales viages por no perderlos de vista, con un dispendio tan cuantioso como es el pago de yerbas, costos de las cañadas y mayores soldadas de pasteres; quienes ig¿ualmen- te hubieran preferido estarse en sus casas, si us utilidades no hubieran sido recíprocas con las de sus amos.> Pero la apacibilidad de los extremos y la abun- dancia de sus pastos les estimuló necesariamen- [> — mo py eD me 45 te á llevar sus ganados; y como por otra parte estaban incultos, pudieron tanto mas facil ente aprovecharlos. Con efecto estaban yermas las tier- ras de Extremadura á causa de la mortandad que asi como toda la Europa sufrió la España. En tiempo de los wisogodos padeció mucho la poblacion por las guerras, y quedaron muchos valdios: la reciente conquista de los sarracenos Y continuas guerras con Portugal, contribuyeron inucho á la despoblacion: y los maestres de las órdenes, y los comendadores buscaron el arbi- trio de arrendar los pastos sobrantes, único medio de poner en valor aquellas tierras; y tuvo mu: cha cuenta, que no pudiéndose poblar de pronto el pais, hubiese quien aprovechase los pastos con utilidad recíproca. Si en aquel estado se debió primeramente cuj- dar de la poblacion del reyno5 y si la causa de que esté todavía despoblada la Extremadura es la cabaña trashumante, como quieren los ene- migos de la Mesta, es otra cuestion que la dejo á la sabiduría del gobierno: solo sí haré algu- nas observaciones, Yo veo que en un principio los hermanos de la Mesta, eran unos vecinos de las Sierras que bajaban á guarecer sus rebaños á los Extremos en los tiempos frios: que tralan unos cortos ha- tos de ganado á herbajar en ellos, á quienes las le- yes mantenian en salva guardia. Veo que despues ya no fueron solos trashumantes Jos serranos, sino otros cuantos vecinos de Madrid y algunas comunidades, iguales todos en cuanto á Jos pri- vilegios del concejo. Veo disputas terribles sobre las posesiones entre estos riveriegos y serranos por los años 1566. Veo que las ordenanzas de la Mesta del tiempo de Cárlos I, aun no se pu- blicaron cuando los labradores todos se opusie- ron y reclamaron del abuso que se hacia de ellas. Veo que á los ganados estantes en el año 604 se les despojó de los privilegios concedidos á la cabaña Real, quedando desde entonces destitui- dos de todo favor y amparo; de que resultó una emulacion que en lugar de la antigua her- mandad que tenian con los del concejo de la Mesta, hizo resucitar, como dice Leruela, las reyertas de los pastores de Abrahan y Loth. Veo la concordia entre el reyno y la Mesta poste- rior al año 1620, con motivo de las antiguas instancias con que el reyno habia pretendido la reforma de las leyes y privilegios del concejo, y sirvió bien poco. Veo finalmente todavia pen- diente en el consejo Real un expediente que dió principio en 1764 por una representacion que hizo á S. M. la provincia de Extremadura, ha- ciendo ver los perjuicios que causa a la agrí- cultura la indebida extension de los ganados tras- humantes 5 y proponiendo diez y siete medios 0 ca- pírulos como oportunos para fomentar la crianza de ganados, y la agricultura en la provincia, y corregir los abusos de dichos ganaderos. A la verdad es de admirar que un asunto de tanta trascendencia, el mas grave y de ma- yores consecuencias que pueden ocurrir, del que depende, mo como quiera sino la felicidad ó ruina de la nacion, haya podido estar, despues de tantos siglos, expuesto á tantas vicisitudes, y no se ha- ya fijado todavia una regla que comprendiendo generalmente á todos no perjudique á. ninguno. Tampoco comprendo cómo los antiguos, que apreciaron tan digna y discretamente el ramo oe e pue pusie- ellas, > 604 ada tItul sultó her- de la , las 1 Veo poste- 19guas lo la 0, Y pen: e dió | que ha- gri- tras 0(ds 1anza incia, isunto e MA- del que O ruina tantos , se ha: diendo 1nguno. ] ramo e de la ganadería, y dieron lugar á la formacion de la universidad de ganaderos y pastores, bajo el nombre de concejo de la Mesta, descuidaron tanto al mismo tiempo de la agricultura, que no formaron otro concejo de labradores, que igualmente pudo: llamarse de Mesta, si esta pa- labra significa mezcla de granos y semillas, como dice Sarmiento; y tambien honrado y de homes buenos, dictado tan adecuado á los labradores, como á los ganaderos y pastores. Estos concejos, protegidos del mismo: moo, hubieran podido defender sus recíprocos dere chos, y fomentar su peculiar ramo, contra to- dos. los abusos y violencias que la una herman- dad hubiese querido intentar contra la otra. Ni cun este recurso era necesario, si por un efecto, á mi parecer de la miseria humana, no hubieran los hombres cambiado las ideas mucho tiempo hace. Porque sea como quiera, la ganadería se tie- ne por superior á la labranza: esta se cree y con azon no inferior 4 aquella: los” trashumantes pretenden ser de mejor derecho que los estantes: estos justisimamente alegan su mas remota anti- gúedad, y prueban sus ventajas y utilidades al estado, mayores que las de los trashumantes: estos dicen que los. estantes 6 churreros(que ast los llaman) se lo han- comido. todo cuando ellos vuelven de los Extremos: los estantes claman que los trashumantes no les dejan tierra que pisar y que no caben de pies: los unos y los otros mur- Muran de las grandes cabañas de los riveriegos Ó de. tierras llanas: los extremeños se quejan de todos los trastumantes, echándoles la culpa de su despoblación y miseria; y los ganaderos blas- feman de los rompimientos de las dehesas y de 48 todas las vejaciones que les causan los extre= meños. De aquí una infinidad de pleytos, gas- tos inmensos, quimeras, mortandad de ganados, falta de pastos, mil atropellos y violencias y una contínua ocupacion de los tribunales subalter- nos y aun del supremo de la nacion. De modo que parece que la labranza y la cria de ganados estan en contínua contradiccion y lucha, siendo una misma cosa; y tan una que. siendo miembros que forman el cuerpo de la agricultura, no puede esta subsistir si recípro- camente no se socorren, mucho menos si se se- paran: si el labrador no codicia ser ganadero, y este labrador para asegurar sus alimentos, y que haya tantas manos comos vecinos, segun los pastos. Por eso no se debe tirar á destruir al tras- humante, ni al extremeño, ni tampoco al estan- te, y menos á la labranza; pues que siendo to= do para la felicidad pública, todo debe conciliar- se; guiándonos por aquel principio que entre los habitantes de'un estado, provincia ó poblacion respectivamente y por grados se advierte un mútuo respeto y un comercio recíproco de ne- cesidades y socorros en que consiste el admira- ble lazo de su union 3 sin que esta recíproca asistencia, esta mútua prestacion de oficios, sea gracia que se franquea, sino deuda de justicia y obligacion á que se satisface; y vínculo que no puede romperse, sin que se desaten los prin- cipios sagrados de la sociedad en que estan los hombres comprometidos, y de que somos ga- rantes los unos de los otros, ó por mejor decir, los son nuestras recíprocas necesidades. Por eso deben tambien conciliarse los mútuos intereses de los ganaderos trashumantes y de los o a A DS A A A QUA,=p EA Xtra gas ados, UNA lter- cria ny que e la pros e Se= )) Y que stos. as. tan- ) ts ljar- los con > UN ne- 1ra- roca , Sea Sucia, ) qué prio- an los ys gas decir, útuos de los 49 extremeños. Estos mismos confiesan en su represen- tacion que los trashumantes son acreedores á las primeras atenciones y mejores pastos, pero que no los lleven todos, y dicen bien. Ello es cierto que una porcion de habitantes dignos de consideracion en número de mas de 40 mil familias de que se componen las Sierras, pe- recerian irremediablemente si sus ganados no tras- humaran á los Extremos. Conociéndolo asi el pro- curador del reyno en el expediente citado, despues de hacer ver que la labranza y cabaña real, son ramo fértil y fecundo de la monarquía: que una y otra producen los infinitos millones con que se sos- tienen las cargas del reyno; dice que se debe con- fesar que el número de personas que mantiene el cuerpo de la cabaña real, ayuda á consumir el fruto del labrador: que bien ha merecido las hon= ras y franquicias que se le han concedido por las reales piedades, y merece que se le continúen en lo sucesivo: que no se pretende, ni puede pasarse por la memoria destruir esta porcion tan noble del reyno: que no se trata de beneficiar al labrador, sin que primero no se plante el resorte de que la gracia ó favor no perjudique al ganadero, ni á este se le fomenta sin el propio aditamento de ponerle delante al labrador: y que la equidad pi- de que no pudiendo subsistir en su pais lo rigu- roso del invierno se le señalen dehesas en la Ex- tremadura. Y aunque no lo dixera asi el procurador del reyno, se debe conocer que el'mismo motivo y aun menor milita respecto de los extremeños tras- humantes, que por un efecto, mo de la necesi- dad que los serranos tienen de trashumar, sino de mayor comodidad de sus ganados en la salu- AM a 50 bridad y frescura de pastos, aguas Sc. los en- vian á los agostaderos de las sierras. Está bien que los trashumantes no acaben con la demas gana- deria ni con la labranza, pero tan poco se debe acabar con ellos; por lo mismo es preciso equili- brar sus privilegios en cuanto á las cañadas y demas franquicias de los caminos pastoriles para la trashumacion, nacida como hemos dicho de la ne- cesidad que debe ser socorrida de los demas miem- bros de la sociedad; sin que por esto se ataque á los derechos de propiedad, que aunque sagrados é inviolables pueden muy bien salvarse, y no dejar perecer al trashumante por los principios que que- dan sentados. Ni son solos los trashumantes la causa de to- do el daño que se pretende; pues que del citado expediente resulta que hay mañeros y grangeros en Extremadura: hay tambien otros ganaderos poderosos extremeños, hermanos de la mesta y tras: humantes que ocasionan mo menos impedimento á la felicidad pública y general de la provincia: á quienes no será justo ni equitativo permitirles el abuso que deba moderarse en los trashumantes. Los ayuntamientos, resulta tambien, que por con- sumir en utilidad propia el producto de los pastos han arbitrado y arrendado por su mero capricho grandes porciones, tomando sumas adelantadas de los trashumantes, y faltándoles no pocas veces á lo escriturado. Igualmente algunas comunidades eclesiásticas de Extremadura se internaron tambien en esta grangería de ganados. Y de todo se ha- cen cargo los fiscales de S. M. en sus respuestas para no atribuir solo á los trashumantes lo que en parte depende de otros, pues que tambien en las sierras hay iguales desórdenes en esta parte; por JS E- 2 que 40a- debe Quili= las y ra la la ne- Miem- aque 4 1grados o dejar e que- le to- citado ngeros aderos y tras: nto a na: 1 111es el nantes. or CON- ) pastos apricho antadas as Veces unidades tambien o se har opuestas ) qué en y en las arte; pol 51 cuya razon dichos fiscales interponen su compa- sion y oficio tanto por los serranos, como por los extremeños pobres; y lejos de intentar se abando- ne la crianza del ganado trashumante, quieren se concilie la dotacion necesaria del vecindario de Extremadura y la compatibilidad del ganado tras- humante que pasa los inviernos en aquella provin- cia; buscando para esto una modificacion ó medio equivalente que ponga las cosas en aquel equilibrio político y económico que exigen el bien de la so- ciedad y del estado; y del que se sigue aquella igualdad, no aritmética, sino de proporcion en las fortunas, que haga no se pierda este equilibrio, y que la balanza no propenda mas á un lado que á Otro. Fuera de que necesitando por naturaleza la sier- ra de los pastos de Extremadura, y esta de los trashumantes, cuando menos para los sobrantes, que son muchos, y para otras ventajas que la re- sultan de su concurrencia y para el disfrute de los agostaderos indispensables á los trashumantes ex- tremeños; es de absoluta necesidad, el que tanto las sierras como la Extremadura florezcan y pros- peren, porque en el estado actual de ambas, á la ruina y decadencia de la una se ha de seguir in- dispensablemente la de la otra, Lo peor del caso es que despues de tantos tiem- pos y motivos de resentimientos, asi la Extrema- dura como las sierras se nos presentan en el estado mas miserable. Siendo á mi entender la causa, DO el aumento del ganado trashumante que no va á mas, y sí á mucho menos como hemos visto; ni la diminucion de los pastos, que son los mismos que siempre ha tenido la Extremadura, sino la con- fusion que se ha hecho de las tierras, Pastos y mon- AR 2) tes; ya haciendo de puro pasto las que eran de la- bor, ya haciendo de pasto y labor las que solo eran de pasto, ya inmutando muchos pastos, que debien- do ser dehesas boyales, se han destinado al gana- do menor, y ya finalmente inutilizando otros por falta de desmonte, que siendo de gran cabida y calidad, se han convertido en malezas inaccesibles, que solo sirven para abrigo de lobos, que es otro gravísimo daño. Y bien, ¿cómo se podrian haber conciliado los respectivos intereses de los extremeños, de los tras- humantes y de los ganaderos estantes? Primeramen:- te, y ante todas cosas, habiendo restituido á to- dos los ganados estantes sus antiguos derechos y prerogativas de que se les despojó, como va dicho, cuando se los segregó de la cabaña real y privó. de los privilegios concedidos á esta, en que siempre fue- ron comprendidos todos los ganaderos del reyno en comun sin diferencia de especies, mi de estan- des, trasterminantes y trashumantes; sin que nin- guna comunidad ni persona del reyno pueda hacer cabaña particular por estar resistida tal Sociedad pecuaria por expresa ley real, que es la 14 tit. 27 lib. 9 de la recopilacion que dice asi:“ tenemos »por bien que ningunos ricos-homes, ni maes= »tres de Santiago y de Alcantara, ni prior del smhospital de san«Juan, ui los monasterios de »Burgos, ni de Valladolid, ni del hospital de Bur- »gos», mi los otros monasterios, capellanes, ni otros »homes algunos del nuestro señorío, no hayan ca- »baña ni cabañas de vacas, ni de ovejas ¿onde »yeguas, ni de carneros, mi de cabras, ni de »cabrones, ni de puercos; salvo que todos los ga- »nadcs de mis reynos sean de mi cabaña, y anden »salvos y seguros, y. en mi guarda y defendimien- A S 53 ”tó y en mi encomienda por':las partes de mis »réy nos. Ley:4. tit.1:27> libp 7 de darNbvisima »Recopil.” E Deberian igualmente haber: sido dotados pri- mero los vecinos de Extremadura: de las“tiertas necesarias para su manutención; porque á mas de ser suyas., militan los mismos principios. de justi- cia y equidad:con que la Extremadura socorte la necesidad de los: trashúmantes.i Esta dotación no era imposible, sino muy“fácil de practicar; te- niendo la provincia, segun cálculo de la Mesta, un territorio de 4522840 yugadas(esto es,” porcio- nes) de á cincuenta fanegas cada tna, que es lo menos que-puede labrar un vecino con una yun- ta, que requiere las misimas cineuénta. fanegas año y vez, segun la misma Mesta reconoce; por cu= yO cómputo:ddmite uña poblacion de igual nú- mero de familias; que á razon de cinco personas- componen 2“millones 2899200 personas; y no teniendo hoy mas poblacion segun manifiesta? la Mesta que 612 vecinos, que solo componen 3059 personas, es claro que dotadas estas competente= Mente, queda mucho terreno sobrante para los trashumantes, aun cuando la cabaña no estuviés se tan disminuida. Siendo pues bajo de estos principios una her- mandad, como:lo fué siempre hasta el año de 1604, la cabaña trashumante y la estante; y no pudien= do los labradores de todo el reyno prescindir de tener ganados estantes. mas 4 menos para fomen- tar y. conservar al menos su dotacion; se sigue forzosamente que todos debian haber tenido la mis.- ma Intervención y dependencia del concejo de la Mesta: que toda clase de ganaderos y labradores hubieran sabido, tratado y arreglado en sus juntas ar 54 cuanto conviniese al fomento de toda la ganadería y de la labranza; y que en adelante ninguno ale- gase privilegio(voz odiosa siempre en la sociedad) contra el otro, sino un derecho reconocido y apli- cado por la ley para la subsistencia y seguridad recíproca; libre en su goce, y exento de ser pertur- bado de nadie por ser todos miembros de un mis- mo cuerpo, cual es el reyno que necesita conset- var y aumentar su poblacion y mantener sus in- dividuos, ya ganaderos, ya labradores, segun las leyes de la naturaleza y constitucion del pais, de modo que mo se perjudiquen, antes bien se den la mano unos á otros. Conciliados de esta suerte todos los ganaderos y labradores, y hecha la debida aplicacion de ter- renos segun sus calidades y la distribucion corres- pondiente, de modo que nada quede inútil y sin aprovechamiento 5 es consiguiente la multiplica- cion del ganado, tanto trashumante que en el siglo 16 dice Caja Leruela subia de cinco á sie- te, millones; como del estante, que segun el mis- mo, ascendia á cuatro veces mas, y que unos y otros producian siete millones setecientas veinte y seis mil seiscientas arrobas de lana. 7,726,600. El mismo Leruela dice, que todas las causales juntas que ponen los políticos, no lo son tanto de la despoblacion de España, de la carestía y nece- sidad, como la falta de ganados de toda especie, pero principalmente estantes, de que ya en su tiem- po en 1621 se habian minorado de cuatro partes las tres. Se lamenta tanto este sabio político de es- ta falta, que sin embargo de no ser enemigo de la Mesta, de la que fué alcalde entregador, y buen conocedor de las diferentes clases de ganados, bien lejos de preferir los merinos trashumantes, ni con- 53 o- ce siderarlos dignos de mayor favor; se admira,“de »que no hay tribunal, sala, junta, magistrado, »juez, consejo ,'tomunidad, ni persona pública 4 ”»cuyo cargo esté el amparo y conservacion de los »ganados mas útiles y necesarios á estos reynos, que son los que llaman estantes: que son, dice, los »que fomentan la labranza, la poblacion de los »lugares y abundancia de abastos; nervio sustan= »cial de los labradores sobre quienes se funda el pe- »so de la máquina civil, y de cuya ruina se ba se- »guido la escasez y de la escasez la carestía 5; y co- mo todo se altera y regula por el precio y punto »de los alimentos, faltando estos, ó subiendo enor- »Inemente su coste, ha de faltar forzosamente la »poblacion á fuerza de aumentarse las necesida- »des de los particulares. Y aunque estos ganados »estantes parecen menudencias indignas de cuida= »dos, atento á la providencia de cosas grandes, por= »que de Ordinario son pegujuelos y manadillas pe- »queñas; esos muchos pocos, dice, acumulados, »son(quedando muy limitada la comparacion) »cuatro veces mas que los del concejo de la Mes- »2a, y lo grueso de la cabaña real, de la que di- »Imana toda la afluencia, fertilidad y abundancia, »tanto en carnes, pieles, leche, queso) COMO SO- »bre todo. en el abono de las tierras y enla lana.” No podria explicarse asi este político, sino hu= biera estudiado esta doctrina en nuestros antiguos Columela, Varron y Otros, de quienes han apren- dido los modernos extrangeros y españoles nos demuestran hasta la evidencia y con cálculos infalibles los infinitos frutos que perdemos por no fomentar la crianza del ganado estante. Pero no deberemos contentarnos con solo au- mentar esta casta de ganado, sino que deberemos, > que A A NATI ERA 56 de basta y ordinaria, que es por la mayor parte, convertirla en fina. Esta trasformacion, que á algu- nos les parecerá májica, consiste solo en querer ha- cerla. A la verdad que sin el cuidado del hombre hu- biera perecido casi del todo esta casta de ganado en su estado salvage; porque siendo la mas es- túpida é indefensa, con dificultad hubiera podido ni sabido defenderse, menos salvarse, del furor de las fieras. Al hombre debe su actual existencia por- que la domesticó y la conserva á puro de cuidados y gastos, á que corresponde agradecida con su fru- to. Del mismo modo, si este cuidado, si esta di- ligencia, ayudada de los conocimientos y experien- cias que ya: hemos adquirido, los aplicamos á la perfeccion y mejoras de esta casta, como hicieron nuestros antiguos, y hemos visto practicar en nues- tros dias á los extrangeros con tanto fruto, no solo no perdemos el tiempo ni los gastos, sino que conseguiremos el fin tan ventajoso que nos proponemos, nas A Para esto es, menester bbservar..una conduc- ta celosa ¡y constante, primero: en tomar mo- ruecos selectos de las cabañas trashumantes y echar» los A las ovejas Churras: en dejar en las. sierras mejor, ,en, Extremadura, Andalucía y Mancha, sin habituarlas á la trashumacion,,, buenas crias y sanas, machos y hembras y cruzarlas entre sí 4 su debido tiempo: en disponer las majadas y los ranchos con mas limpieza y ventilacion: en ha- cer prados artificiales donde se pueda: en aco- piar cebos de invierno análogos á cada pais: en sembrar algunas semillas menos costosas que otras, y tal vez mas provechosas para el ganado: en suministrarle los cebos de un modo, que ni. se e es A ee 57 empuerquen, ni se desperdicien por los suelos, ni menos ensucien la lana: en separar el ganado enfermo del sano, aunque el mal no sea conta- gioso: en evitar muy particularmente se intro- duzcala roña, y curarla con los remedios que no deterioren la lana; y en una palabra en no aban- donar á sí mismo el ganado estante como se ha hecho hasta aquí;«sino caminar bajo del con- cepto de que de su conservacion pende la nuestra, y que su fruto de lana siendo de un mismo orígen, ha de merecer nuestra estimacion y de los extran- geros como la trashumante: que toda la lana de España, á excepcion de la que se destine para col- chones, orillos y otros usos que se juzguen necesa- rios, sea fina y tan fina como puede serlo» y Cco- mo no la tendrán jamas los extraños si se les qui- ta el medio de la regeneracion con la falta de nues- tros moruecos y crias que anualmente les entran; de que resultará forzosamente su necesidad de com- prarla. y nuestra utilidad(en la actualidad de no tener bastantes fábricas) en vendérsela. Con efecto en cualquiera de los dos estremos de tener nosotros ó no tener fábricas donde con- sumir las lanas, nos es sumamente ventajosa la, crianza del ganado lanar fino; porque aunque es verdad que para un millon de pesos que nos dan los extrangeros por nuestras lanas, como obser- ba juiciosamente nuestro Uztariz, se nos llevan cinco en las manufacturas que nos venden de las mismas lanas; siendo, dice, la misma abundan- cia y excelente calidad de nuestros materiales que Dios franqueó á la España, y habia.de ceder en beneficio de sus moradores, instrumento principal de que se valen las naciones para su prosperidad y nuestra ruina; sin embargo en el caso en que $ 58 nós hallamos de ho tener fábricas y querer usar de los paños finísimos de Louviers y Sedan, nos salen mas baratos que nos saldrian, si no les diésemos la primera materia: mas claro: si les vendemos una libra delana por 20 reales vellon, y nos la vuelven en una vara de paño, que vale 100, se verifica que no les damos mas que 80. Hay otra ventaja, que es muy digna de aten- cion, particularmente respecto de la Francia; y€s que cuanta mas lana fina tengamos y les venda- mos, tanto mas envileceremos la suya mejorada; porque nuestra abundancia, y la baja de derechos de extraccion, que acaso con el tiempo podrán ex- tinguirse del todo,* hará que podamos dársela mas barata que la suya, que solo la pueden criar á grande costa y con la esperanza de venderla, como lo logran hoy á buen precio; y faltándo- les este, como sucederia irremisiblemente en la generalidad de sus lanas, con la abundancia, baja de precio y esmero que llevarian las nuestras á sus mercados decaerian de ánimo viendo que los pro- ductos no correspondian á sus gastos. Y si tuvieramos fábricas, ó logramos como po- demos y debemos aspirar á ello, ¿qué riqueza se- ria igual á la nuestra en esta parte? Si nos vol- viéramos á aquellos tiempos en que la España era la mas guerrera, la mas navegante, y la mas indus- * Esta prevision sin duda y la baja de precio, que tambien ha esperimentado su lana por la abundancia de los años pasados, y mayor todavia de paños, ha hecho que los franceses hayan im- puesto 60 francos á cada 100: kilogramos: de Jana lavada y 20 en sucio de cuantas entran del extrangero; así como lo hicieron tambien los ingleses el año pasado, cargándolas enormemente co- mo saben todos los ganaderos. as EIN TIAS 5 triosa de Europa; al siglo XVI en que las Labio cas de lana eran, y aun las de seda, tan abundan- tes que abastecian las Indias Ocidentales y otras partes, prohibiéndose enteramente la saca de es- tas primeras materias; siendo tanta la concurren- cia, el despacho, y la actividad de su comercio que los comerciantes de la carrera de Indias, adelan- taban á los fabricantes la obra que podian hacer por seis años; ¿que falta tendriamos de vender nuestras lanas á los estraños? ¿Cómo nos somete- riamos á llevárselas, como lo estamos haciendo, á sus mismos almacenes, donde por fuerza nos dan la ley teniendo que venderlas aunque perdamos, porque ya no pueden pasar de allí? ¿Qué necesidad tendria la imayor parte de nuestros propietarios ó especuladores en este ramo, de tomar fondos an- ticipados de los extrangeros á cuenta de las reme= sas que les hacen y que solo se verifican cuando ya tienen el conocimiento de su embarque ó estan en la frontera; con un dispendio de cinco ó seis por ciento de intereses de una anticipacion tanto mas asegurada cuanto tienen en su poder prenda de ma- yor valor? ¿Qué necesidad habria de pagar segu= ros, mantener comisionados mas ó menos celosos, de mayor ó menor probidad, pagar almacenes, y lo peor de todo entregarse á comisionados ó com- pradores(que tal vez son unos mismos) desconoci- dos y sin mas crédito que el que les quiere dar la Opinion de las plazas de comercio, y venderles las lanas á plazos de nueve, doce y diez y ocho me- ses? He aquí una bien extraña contradicion: noso- tros nos compramos y nos vendemos las lanas al contado, ó á unos plazos bien cortos, siendo co- nocidos, amigos ó parientes, sin fiarnos al parecer 60 por mucho tiempo unos de otros 5 y por otra par» te nos vemos reducidos á la triste condicion de fiarnos de los extrangeros años enteros: y. de ser pagados con el producto que sacan de las manu- facturas de las mismas lanas; y.¿lo que es peor, segun la práctica que van introduciendo, tene- mos que cargar con parte de paños ó:.otros articu- los de sus fábricas si queremos enagenarlas mas pronto. Desgraciado fruto el de nuestra cabaña real: y decantadas merínas, que ve(por+nuestra culpa) aquel talento de oro con que las pagó la(antigue= dad, convertido en bronces brunidos que ofrecen hoy por él. Yo podré decir que la pila bien: acre- ditada, llamada Medinaceli, he tenido que cambiar- la en Paris parte por estaño, y parte por paños, que aun existen despues de año y medio,: y sia espe= ranza de una pronta y:Segura venta. ¿Y qué remedio tiene este gravísimo mal? uno: y es el restablecimiento de nuestras fabricas: el consumir en ellas todas nuestras: lanas sin extraer- las del reyno, haciendo nosotros paños esquisitos y de todas: calidades, y llenar: de ellos á todo-el mundo: empresa bien obviar si esta primera Mmate- ria y menos el ganado que la produce no salieran de la frontera, como repetiré sin cesar. Yo aseguro que si los extrangeros de nuestras lanas, y mucho mas del medio único de afinar las suyas, ellos vendrian, no acomprár- noslas, no habiéndoselas de vender, pero sí: mues- tros paños que tan perfectos y hermosos como pue> den ser, y de mas duracion que los suyos, los conducinian á sus respectivos. palses y á otros con quienes hacen el comercio de este artículo. ¿Y cómo se podrán restablecer prontamente nues- 61 tras fábricas de modo que consutnamos en ellas nuestras lanast Y mabufacturadas estas ¿qué salidales darémos? Esta es la imayor dificultad en el estado presente en que se hallan todas las naciones y prin- cipalmente nuestras Américas. Pero se podrán sen- tar dos principios infalibles: primero, y repetido mil veces ya en este escrito, el quitar á los extrange- ros la finura de sus lanas y la regeneracion de su ganado para que fabriquen menos paños finos. Se- gundo el hacerlos nosotros tan perfectos y acaba- dos en todo como los suyos y tan baratos; de suer- te que los compradores de sus paños vinieran en gran parte á serlo de los nuestros; con la ventaja de la mayor duracion y consistencia de nuestras manufacturas, sin mezcla de lana extrangera. Una vez acreditados los paños españoles serian busca- dos indispensablemente; y por una consecuencia forzosa nuestros” fabricantes, sin que nadie se lo mandara, fomentarian sus telares, y muchos que dejaron de existir volverian á su sér, ¿ Y como conseguiremos hacer paños tan per- fectos y bien acabados como los extrangeros? Es- tudiando y aprendiendo el oficio por todos prin- cipios, como han hecho ellos con la idea que han realizado, de dar la ley en el pais donde tene- mos la primera y mejor materia? ¿Y como los po- dremos dar tan baratos? abasteciendo el reyno de modo que la mano de obra en todos los oficios, ba- je mucho del subido precio que le hace tener la carestía de los víveres y otras causas: concedien- do algunas franquicias y prerogativas, no solo á los dueños de las fábricas, sino tambien 4 todos los oficiales y empleados en ellas; ya fuese enel pago de contribuciones; ya en la baja de precio en“ciertos artículos de su consumo; ya en algu- 62 nas condecoraciones personales Ó por otros medios que la prudencia del gobierno crea mas conve= nientes. Conozco que me voy dilatando en una mate- ria que era mas propia y digna de una memoria, que ninguno mejor que el mismo concejo de la Mesta podria haber desempeñado exacta y sábia- mente: reducida á proponer los medios de restable- cer nuestras fábricas de lana en su antiguo esplen= dor; y restablecidas indagar la salida pronta y ventajosa que podrian tener nuestras manufacturas de esta materia primera.| Igualmente será un objeto digno de nuestras sociedades patrióticas la publicacion de otra me- moria proponiendo ¿os medios de poblar muestras provincias despobladas, y llegar a la prosperidad y abundancia en un país el mas susceptible de ella y el mas envidiado de los estraños. Siendo á-mi pare- cer muy interesante que todos supiéramos, y no pos cos, como sucede, el por qué y cuando la España estuvo tan poblada y floreciente; desde cuándo y por qué dejó de estarlo, y los medios de que se rese tablezca en su Ser. Sí alguno menos instruido tiene por nuevo Ó ex- trambótico este mi modo de pensar, deberá tener entendido que no solo no es nuevo, sino que fran- camente y sin disfraz, manifiesto muchas de mis “deascon las mismas palabras con que las he visto escritas; ni estrambótico porque en tal caso los se- rian sus autores tan exentos de esta nota, como su memoria debe ser respetable á la posteridad. Nada pues se puede decir es mio en este escri- to, mas que la ocurrencia de haberle formado, y el celo que me le ha sugerido en beneficio del esta- do, cuya felicidad es mi único interes y lo será A aaa 63 siempre. Y ojalá pueda aspirar en lo mas mínimo 4 conseguirla, dando tal vez ocasion con esta nofi. cia y discurso á que Otros hombres de luces é ins- truccion las despleguen y esparzan con mayores ventajas que yo puedo prometerme de la cortedad de las mias. AS 64 APÉNDICE. El lunes 13 de Soriembre de este año de 18109 se leyó en la Real Academia de las Ciencias de Pa- rís una memoria acerca de la introduccion en Francia de las cabras con vello de Cachemira; por Mr. Tessier, de la misma Academia, de la Sociedad Real y central de Acricultura, Inspector general de las ganaderías Reales, Sc. Sc. SC. MI. ha parecido muy oportuno en confirma: cion de las ideas:que presento en mi Noticia y Dis- curso, manifestar todo lo que tiene de mas aná- logas á ellas esta memoria. “Las artes, dice Mr. Tessier, han hecho de »algun tiempo á esta parte entre nosotros, pro- »gresos considerables, de que es fácil convencerse »»con solo leer la excelente obra de la industria fran- »cesa de Mr. Chaptal, y con examinar atentamen- »»te los objetos expuestos al público en las galerías »del Louvre.” Estos adelantamientos se deben al genio y actividad de la nacion, habiendo cami- nado á pasos igualmente rápidos la agricultura, hija de la necesidad de las subsistencias. Efectiva- mente, ha llegado á adquirir un cúmulo de pro- ducciones, ya haciendo valer muchos terrenos in- cultos; ya criando una multitud de cebos, pastos y abonos; ya haciendo dar al terreno cultivado cosechas mas abundantes, y ya, finalmente, au- mentando considerablemente los ganados con la multiplicacion de los forrages. Este acrecentamiento de la riqueza se debe en eran parte á la ciencia por la ilustracion y lu- ho ASA A A AS 65 ces que ha comunicado al agricultor con sus pre- ceptos y con sus ejemplos. Pero sobre todo, nada ha contribuido mas á esta tan feliz transforma- cion, quela introduccion en Francia de las meri- nas españolas; asi es que en muchas provincias de Erancia hay actualmente ganado lanar de esta casta ó mestiza de la española, dimanada su pro= pagacion del cuidado que se ha tenido de sumi- nistrarle muchos y buenos alimentos, bien com- pensados con el valor de su lana. De aqui se ha seguido tambien el aumento de prados artificiales, la extension ó diminucion de barbechos, y el des- agúe y descuaje de tierras incultas. n el día se nos ha propuesto un nuevo géne- ro de industria perteneciente del todo á las fábri- cas y economía rural, siendo el gobierno quien con su autoridad y fomento nos ha puesto al al- cance de poderla realizar. Con efecto, la Eran- cia acaba de adquirir una casta de cabras que pro- ducen el vello propio para los hermosos tejidos lla- mados cachemira, del nombre del pais donde se cree se inventaron los primeros, y en donde se fa= brican infinito; y se asegura que esta materia se trasporta de diferentes cantones del Tibet y de otras regiones á Cachemira, para su elaboracion. Estando encargado yo por el Exmo. Sr. Conde de Cazes, ministro del interior, de todo el por menor“relativo al arribo dedichascabras, á su co- locacion y su cuidado, estoy enterado del modo como se ha heeho la importacion, de los SUCESOS ocurridos hasta verificarla, y de la esperanza que podemos prometernos deeste ramo de industria. Y he creido que la Academia que no se mostró indifa- rente cuando la dimos cuenta de la propagacion de las merinas, tendrá igual gusto ahora en saber lo 9 66 que la comuniquemos acerca de la introduccion de las cabras. Porque aunque esta rama de prosperi- dad no equivale á la precedente, tendrá por lo nenos la ventaja de que con nuestros propios pro- ductos podemos hacer tejidos agradables á la vis- ta, suaves al tacto, calientes y ligeros: contri- buiremos al adorno de las damas: y finalmente, daremos de comer á un sin número de operarios de todas edades. Al ver los schalls, que vienen de la Asia, es- parcidos por toda la Europa, que hacen parte de los regalos de los soberanos del oriente, y con que se adornan la cabeza y cintura los habitantes ri- cos de aquellas regiones; se preguntaban los na- turalistas, ¿qué género ó especie de animal era el que producia la materia de que se hacian unas te- las tan preciosas? porque los viageros no nos han dado tocante á esto noticias que nos satisfagan. Segun unos, se extraia esta materia de cier- tas partes de la piel de un camello; otros preten= dian que no era sino del vellon de una casta de carnero del pais, mas fino que el de nuestros me- rinos; y no faltaban otros que admitian la exis- tencia de un cuadrúpedo mixto de carnero y cabra. Mas Bernier, en su viage á la Cachemira, con- cilia algunas de estas opiniones, diciendo que se hacen dos géneros de schalls: unos ordinarios de lana de carnero, y otros muy finos de un pelo lla- mado Zouze, quese toma del pecho de la cabra montés del gran Tibet: finalmente, la opinion ge- neralera que las cachemiras provenian de un arca- bra, sin indicar la casta. La importacion que se ha hecho de estas ca- bras aclara en parte esta dificultad; porque pro- ducen un vello absolutamente semejante al con que 67 se fabrican los schal/s mas exquisitos: decimos en parte porque puede ser que se emplee tambien la- na para el mismo uso, ó que concurran diferentes castas de cabras á la confeccion de estas telas. Yo podré hacer una descripcion particular de las que he visto á su llegada á dos de nuestros puertos del mediterráneo. Su altura media era de cerca de 67 centimetros(25 pulgadas) desde el suelo á lo alto del espinazo; y un metro(3 pies) de largo desde el nacimiento de la cola hasta por encima de la cabeza. Casi todas tenian cuernos derechos, negros, y redondos en la mayor parte; y los de algunos machos se cruzaban por los estremos. Los vellones, tanto de los machos como de las hembras, son unidos y espesos; los mas son blan= cos, y muchos morenos ó negros, ó manchados; tienen pelos duros y largos, que cubren parte de las piernas, y un vello muy suave; y cuanto este es mas fino, mas lo es tambien el pelo largo, de suerte que por la calidad del uno se conoce la del otro. Este vello nace junto al pellejo, del cual se separa él, y se hace vedijas que se pueden apartar con un peine ó con la mano cuando él mismo se cae. A la verdad, parece que solo estando prohi- bida del todo la extraccion de esta materia pri- mera podia interesar á nuestros fabricantes la in- troduccion en Francia de las cabras menciona-= das; porque podrian biem adquirirla por la via del comercio, bastándoles el tirar á imitarlas telas que se conocen por el nombre de cachemiras. Mas Mr. Ternaux tan conocido por sus excelentes fá- bricas no' pensó asi; pues que habiéndole venido por la Rusia bastantes porciones de vello para la fabricacion de schalls, y conseguido los mejores resultados, concibió la idea de hacer traer las po lo E p | Ñ | | 68 mismas reses que por su naturaleza producen di- cha materia: empresa verdaderamente dificil, y que solo podria ejecutarla un hombre tan instrui- do como activo, lleno de celo, inteligente, é in- capaz de desistir en medio de los mayores obstá- culos, y sobre todo amante de su pais. Todo lo encontró Mr. Ternaux en Mr. Ama- deo Jauber, magistrado de París, y profesor de lengua turca, en la biblioteca Real; que ya ha- bia viajado por levante, y podia hacerse entender en diferentes naciones. Dirigióse á él con efecto y no fue en vano, porque para obtener el consen- timiento y proteccion del gobierno le presentó 4 M. el duque de Richelién, ministro 4 la sazon de negocios estrangeros, quien bien penetrado de la utilidad del proyecto, hizo á nombre del rey un tratado con Ternaux y Jaubert, por elque el primero debia obtener un premio si la expedi- cion se lograba, y asimismo el gobierno habia de tomar cien cabras á precio superior. Á consecuencia partió Jaubert de París en Abril de 1818, recomendado por el ministro Riche= liév al emperador de todas las Rusias; quien incli- nado por su natural á dar gusto á todos los que se le presentan, mandó que al viagero francés se le facilitase cuanto necesitára. Jaubert se fue pri- mero por Odesa, Tangarok y Astracan al campo del general lermoloff bajo del Cancaso, informán- - dose por todas partes de los Boukars, de los Kir- ghiz, y de los Armenios, que frecuentan y habi- tan la última de dichas ciudades. Supo pues que en las numerosas Hordes: de Kirghiz, pueblo er- rante 4 las riberas del Oural, habia una especie de cabras que casi siempre tenian una suma blan- cura y daban todos los años por junio un vellon 69 apreciable; y por las muestras del vello que le presentaron se convenció de su conformidad con el que iba á la Francia por Rusia. Este descubrimiento fue en su opinion, tan- to mas interesante cuanto que le ahorraba el tiempo y la travesía embarazosa para pasar al Tibet por la Persia y la Cachemira; y no le en- gañaron en la noticia, pues á poca distancia del Volga, y en medio de las Steppes, que son unas vastas llanuras incultas, aunque hay vegetales, y separan el Astracan de Orembourg, encontró vedijas de vello esparcidas que le hicieron cono- cer no necesitar internarse mas; habiendo obser- vado ademas que en la lengua del pais llamaban cabras del Tibet á las que alli tenian ellos. Asi es que hizo sus acopios alli mismo, comprando diferentes lotes de los kirghiz de la horde lla- mada Cara-agadgi(árbol negro); de los kirghiz de la horde llamada Kaisaks, en número en to» das de 1289 cabezas, que las encaminó hácia Jsaritzin, en donde las hizo pasar el Volga. La estacion era rigurosa, y se le morian muchas ca- bras; y aunque sus ideas habian sido embarcarlas en Tangarok no lo pudo verificar, porque el mar de Azof estaba helado, y le fue preciso llevarlas por la costa hasta“Theodosia ó Cafía, adonde ar- ribó el 24 de Diciembre, con una pérdida de 288 cabezas. El 14 de Febrero, en una embarcacion rusa, la única que pudo haber, bizo salir su primera re- mesa en número de 566 cabras con algunos car- neros de Ástracan, al cuidado de un comisionado francés, y llegó á Marsella hácia mediados de Abril; habiéndose quedado Jaubert con la segunda re- besa qne no quiso dejarsela atras, TO - 5 y úl ! ! E EN A Ns 6 ¡e A ] ! B f E ! 1 Ú ' | | ed 70 La cuarentena que tuvo que hacer esta pri- mera remesa en el lazareto de Marsella,* don- de se decidió debian estar 30 dias, le fue muy con- traria, pues ni pudieron las cabras respirar el aí- re libre y sano, ni estar alimentadas ni cuidadas todo lo necesario, á pesar de la mayor vigilancia, atencion y recursos que ofrecieron los intendentes de la sanidad. Sin embargo, Mr. Tardieu, Veterina- rio que habia estudiado en las escuelas de Alfort y Lyon, se encerró en el lazareto de órden del prefecto todo el tiempo que estuvieron las ca- bras para cuidarlas. Todos los dias morian al- gunas; y se dió parte de estar acometidas prin- cipalmente de sarna. Yo llegué á Marsella el 6 de Mayo, y tuve correspondencia seguida con el veterinario, á quien le habia ya enviado una ins- truccion segun habia tenido á bien el ministro. En cuanto á la sarna era muy cierto que las cabras la padecian, y aun se creyó tambien que se habia comunicado á los pastores en el lazare- to; sin embargo de que Otras personas, entre ellas yo, no se contagiaron habiendo manoseado fre- cuentemente las cabras en todo el cuerpo. Esta sar- na era una costra grietosa purulenta, que seextendia, por lo regular, por todo el pellejo de la cabra, des- * Aunque no es propio de este lugar, no es inopor= tuno en tiempo de peste hacer saber que el lazareto de Marsella es un establecimiento tan perfectamente organi- zado, que parece imposible, aun en el caso de que entren en él personas apestadas, deje de preservarse la ciudad. Se procede con tal severidad que pareceria rayar en barbarie sino lo dictase asi la seguridad de un pais adonde arriban tantas embarcaciones de levante, y por lo regular de pa- rages apestados Ó sospechosos de peste. Por eso todos lo: paises marítimos le reconocen como el mas seguro y pro pio para servir de modelo, Y ¡ojalá que nosotros, ya que n RRE, TRE TA AS O ES de el hocico hasta los extremos de los pies, algunas veces con gusanos, dejándolas peladas por partes tanto del pelo como del vello. Era tal el comezon que no cesaban de estregarse en todos los cuerpos duros que encontraban. Nuestro desasosiego era grande al verlas en un estado tan lastimoso; pero nos lisongeíbamos de mejorar de suerte á benefi- cio de la aplicacion de remedios y suministro de alimentos buenos y frescos. Para la curacion que juzgábamos hacer, era preciso esquilar enteramente todo el cuerpo de la cabra para poder extender por todo él los reme- dios que habia necesidad de aplicarles: y zozo- bramos algun tiempo en la duda de si esta ope- racion, que debia arrancar la raiz del vello, no impidiese tambien su reproduccion. Mas se des- echó este temor vista la extrema necesidad y bajo la persuasion de que lo mismo reproduciria el vello esquilado que destruido por la sarna. Se pudieron elegir varios remedios que hubie- ran causado el efecto; pero se prefirió aplicarles una mixtura de sain de puerco, flor de azufre y cantáridas, y á las tres frotaciones se les cayó la costra, y se les quedó limpio el pellejo. La receta se reduce á una mixtura de cuatro libras de sain de puerco, una de flor de azufre, y dos on- zas de cantáridas, que se muelen y mezcian bien, y con ella se frota toda la supercie del cuerpo, pre- servando los ojos. Esta dosis sirve para 25 ó 30 cabras; pero en una sarna menos fuerte pienso que se deba moderar, asi como que tambien se puede aplicar á otros animales. necesitemos ó no queramos traer cabras del Tibet, poda= mos establecer un lazareto igual al de Marsella que nos preserve de la peste añal de: mediodia! a En el lazareto y aun fuera de él continuó ha- cien loestragos una enfermedad de pecho.que en la travesía habia sido mas funesta á las cabras que la sarna. Sus síntomas eran tos y opresion de pe- cho: y luego que morian se vió tener infarto en el pulmon, inflamacion y tubérculos; lo que se conoció por la anatomía que se hizo de muchas de ellas. Yo sospeché ser la causa de esta dolen- cia la postura que por necesidad tuvieron en la embarcacion; y se confirmó mi sospecha cuando supe la medida del sitio que ocupaban en la bo- dega y en la entrecubierta, porque cuando salie- ron de Caffa no ténian mas espacio para mover- se que unos 92 centímetros(2 pies y 93 pulga- das); y suponiendo que durante la travesia tuvie- ran un metro(3 pies) de espacio(por razon del vacío que fueron dejando las muertas), que es la misma medida que ya hemos dicho tenian de lo largo; se comprenderá facilmente el trabajo que sufrieron en una temporada de dos meses. Y en tal situacion, ¿cómo tomarian bien los cebos sólidos ni los liquidos? ¿Ni cómo poder subministrárselos buenos ni bastantes? Las cabras sanas y mas fuertes se los quitarian á las débiles: respirarian todas un aire alterado é incapaz de dilatar el pulmon: las que estaban en la bodega no respirarian sino el aire de las que iban en el entrepuente; asi es que muy pocas de aquellas es- caparon, sino las menos atacadas, y 4 beneficio de la flor de azufre mezclada á los alimentos. Concluida la cuarentena hicimos dos atajos de cabras: uno se quedó en Marsella, donde las dispusieron una enfermeria: el otro fue á tres leguas de la ciudad, en la montaña de Allauch; donde aseguraron que habia pastos buenos y sufi= TAS SAT ET A SE E cientes, Los primeros diasse mantuvieron bien; pe- ro á luego empezaron á morirse, á causa de que aunque los pastoseran sanos, pero estaban apurados; y habiendo yo ido á verlos, las hice trasladar y aproximar á Marsella, y á beneficio de una here- dad de avena todavia verde, se restablecieron. Mr. Jaubert llegó con la segunda remesa á Tolon, y me avoqué con él en aquel lazareto. Dí-= jome habia perdido 100 cabezas desde que se em- barcó en Caffa, no obstante de que su embarca cion era mayor; y que la perta dimanaba de la misma enfermedad de pecho, y que todas estaban apestadas de sarna, aunque no de tan mala ca- lidad. Como ya iba siendo tiempo de asegurarme del mejor parage para” colocar las 100 cabezas que tenia que elegir de las dos remesas para el gobierno; dejándome de noticias vagas, pe- netré hasta Perpiñan, donde reconocí que la ga- nadería real, sus contornos y el pais, me propor- cionaban facilmente todos los recursos que yo ne- cesitaba. Porque el Rosellon es montuoso y Se hallan en él diversas distancias mas ó menos cáli- das, mas ó menos frias, que segun las alturas producen plantas de Silberia y de Africa; bien es verdad que yo ignoraba entonces cual tempera- tura seria la mas conveniente á estas cabras. Me volví á Tolon leuo de estas ideas, y ele- gi 83 cabras, cuyo vello era conforme con las muestras que me habia remitido el ministro con el sello real, y el de Mr. Ternaux; el cual paquete no debia abrirse, sino á presencia de un comisio- nado por el prefecto, y otro de Ternaux, for= mándose expediente de la confrontacion. Dirigí las cabras hácia Marseila, costeando la mar por evis 10 A A 24 tar el polvo del camino, y alli agregué otras 16, y un cabritillo de la primera remesa. Dos caminos se me presentaban para trasla= dar mis cabras á Perpiñan; uno por tierra, y otro por mar. Por tierra tenian que caminar cerca de 100 leguas, y necesitaban treinta dias cuando me- nos: el calor era intenso por ser primeros de ju- lio, los caminos estaban llenos de polvo á causa tambien del continuo tragino de nacionales y ex- trangeros á la famosa feria de Beaucaire, que se celebraba á la sazon: se necesitaban muchos pas- tores y carruages que recogiesen las reses enfer inas y rezagadas, de suerte que de fatiga hubie- ran muerto muchas. Estos inconvenientes me de- terminaron á preferir la conduccion por mar, con- tra el dictamen del mismo Jaubert, para mí de tanto peso. Tomé pues todas las precauciones ne- cesarias en órden al suministro de alimentos, for- rages, agua, ic., coloqué las 150 cabras(las 50 eran de Mr. Ternaux que debian ir con las del gobierno, y cuidarse del mismo modo hasta cierto punto) en tres cabotages5 en uno de los cuales hice entrar al administrador de la gana- dería de Perpiñan, que habia yo llevado á Marse- lla; y en los otros dos hice fuesen pastores no fiandome de los marineros. Dispuse que la floti- lla no perdiera de vista la costa, y que hiciese escala, en Caso necesario, en muchos puntos; y con efecto, arribó todo á su destino en dos dias, sin el menor quebranto de ninguna cabra. Por carta del administrador de la ganadería real de Perpiñan, de 30 de Agosto, he sabido que se mantenian en el mejor estado; que ya les sa- lia el pelo largo y se dejaba percibir el vello, des= pues de la esquila que ya hemos visto hubo que y 25 hacer para curarlas. En el acto de embarcarlas todavia tenian sarna algunas, particularmente las de la segunda remesa, que no habia habido tiempo de curar, y que por lo mismo se habian puesto á parte en las embarcaciones. El adminis- trador las hizo bañar á todas muchas veces en la mar y trotarlas con cepillos, y logró que se les sua: vizara el pellejo y les reluciera el pelo: y añade en su carta que los machos empezaban ya á cu- brirlas, que es una de las mejores señales, El resto de las cabras está la mayor parte en el departamento del Var, en las montañas que coronan al norte la rada de Tolon, de las que se ha encargado un propietario llamado Mr. Pier- re Águillon. Otras han quedado en el departa- mento de Bouches du Rhone, bajo la vigilancia de aquel celoso prefecto. Resulta pues de la operacion de Mr. Ternaux y Jaubert, que de las 1289 cabezas compradas de los kirghiz, deducida toda la perta hasta su llegada, han quedado existentes y entrado en Francia 400 cabras con vellc de cachemira: pérdida á la ver- dad sensible, pero nada extraña si consideramos las distancias, diversidad de alimentos, aguas, escasez, larga travesía por mar, estrechez en la embarcacion, y una situacion enteramente opues- ta á su natural y muy capaz de alterar infinita= mente su salud. Por todas estas razones pueden darse por contentos Ternaux y Jaubert, del nú- mero de cabras que les han quedado. Habiendo llegado la noticia de que en Ingla= terra ó Escocia habia cabras con véllo fino, dió órden el ministro del interior para que se com- prasen y tragesen á Francia; y en su cumplimien= to sé compraron uan macho de cinco años, tres . . o A 76 cabras de siete, de seis y de dos años, y un cabritillo de cuatro meses, quese colocaron en la escuela real Veterimaria de Alfort. Estas cabras tienen seme- janza con las de Jaubert en la forma, que esla mis- ma y en el pelo igualmente largo y poblado, que les cuelga hasta muy abajo, y en tener el vello junto al pellejo; pero en lo general son mas pe- queñas, y el pelo y vello aunque finos, su eo- lor es moreno, que es menos estimado; sin em- bargo, se podrá tal vez hacer blanquear el vello, y aun tambien destinar á ciertas telas del mismo color suyo, como se hace con los vellones de los merinos negros aplicados á vestidos que no hay necesidad teñir, siendo útil é interesante su in- troduccion en cualquiera de estos dos casos. Mr. de Beauceles ha hecho traer al jardin del rey, en Paris, un macho análogo á las cabras de la importacion de Jaubert, y su largo pelo es par- te blanco y parte moreno. A su llegada apenas te- nia un poco de vello, que era blanco y fino; y se aseguraba provenir del jardin de la compañía in- glesa de las Indias Orientales, en Calcuta, y que habia nacido de una cabra del Tibet. Siendo esto asi, se prueba que esta casta se ha propagado en diversas partes de la Asia, bien distantes las unas de las otras, y que si hay alguna diferencia entre ellas, ya sea en la configuracion, ya en la finura del vello, no merece particular consideracion. Asi es que la descripcion hecha de la cabra de la importacion de Jaubert es absolu- tamente semejante á la de Samuel Turner, que ha viajado al Liber. Para fundar esperanzas ciertas de toda la uti- lidad que se podrá sacar de la introduccion de las cabras con vello de cachemira, es menester a A AS |(Es saber la porcion que darán de esta materia, la mayor ó menor dificultad que habrá en connatu- ralizarlas, el género de vida, método y alimen- tos que mas les convienen; observaciones todas propias de los agricultores, y no faltará quien se interese en hacerlas. Yo hubiera tenido mucho gusto en poder indicar aqui cuanto vello produce al año cada cabra; pero esto nos lo irá diciendo el tiempo: yo me persuado que unas darán mas que otras, y me parece que algunas crian gran cantidad. Lo que puedo decir es que las matas y arbustos del' lazareto de Tolon, estaban cubier- tas del vello que se iban dejando las cabras al es- tregarse en ellos por el picazon de la sarna, y porque estaria ya tal vez maduro. Cuando se introdugeron en Francia los me- rinos, pretendian los contrarios á la introduccion que jamas se connaturalizarian;3 que el alimento no les serviria ni aprovecharia como el de España; sin embargo, ha sucedido todo lo contrario, por- que apenas hay parage en el reino en que no haya prevalecido esta casta quando se la ha cui- dado bien. Pues lo mismo sucederá con las cabras, de cuya multiplicación puede salir garante el egemplar de las cabras de Angola que han con- servado los particulares mientras han tenido te- jidos en que emplear su pelo. Lo cierto es que las cabras introducidas se acomodan á los alimentos que comen las del pais, y tienen los mismos há- bitos; y no me queda duda de que se pueden mantener tanto en las tierras llanas, como en las montañas, y aun en las mismas casas como se practica con las cabras que estan en Mont Or, cer- ca de Lyon, de cuya leche se hacen aquellos que- sos tan exquisitos para la ciudad y sus contornos. A a MA as PELEA 78 Podremos ademas sustituirlas á las cabras del pais, á beneficio de los machos que uno sirve para muchísimas y arribar á la mestizacion que aun cuando no produzca un vello tan hermoso corno el de la casta pura, servirá al menos para fabri- car telas de cierto valor; y es tanto mas proba- ble esta mejora, cuanto que yo he visto algunas cabras comunes tener un vello muy fino que solo carecia de largura y extensibilidad. Es tambien un beneficio debido á una importacion empren=- dida por la industria, egecutada por el celo y conocimientos”, fomentada en fin, por un gobier- no que conoce cuan importante es favorecer á la agricultura y las artes; y se vendrá á decir si el éxito corresponde á. nuestros.votos, como podemos esperar, que si debemos nuestro reconocimiento á Luis XVI, por haber introducido en Francia los merinos, mostrémosele igualmente 4 Luis XVII, que ha traido las cabras con vello de cachemira. Durante la mansion que hizo Jaubert en Cons- tantinopla trató con un armenio llamado Khodja- Joussuf, enviado que habia sido por una casa de Constantinopla, para hacer fabricar schalls porlos nuevos modelos que llevaba y habia estado largo tiempo en Cachemira, Lahor y Pishawer donde habia adquirido nociones positivas de la fabrica- cion de schalls de cachemira; y satisfaciendo á va= rias preguntas hechas por Jaubert le contestó: pri- mero, que el animal cuyo pelo sirve á la fabrica- cion de schalls y telas de cachemira es una cabra del Tibet y no un camello ni carnero: que esta cabra se asemeja á una cabra comun con cuerno: derechos, mas ó menos blancos, ó morenos mu. claros, con un pelo ordinario que cubre el vello la mudo empleado únicamente y sin mezcla en l; A > SIE a DS 29 fabricas: que él mismo habia visto 25 4 30 de estas cabras en Cachemira, quese conservaban solo por curiosidad: que las mugeres y niños se empleaban en extraer lo vasto y las partes heterogéneas del vello: que las vedijas del vello las escarmenan las muchachas con los dedos sobre tapetes de muse-" lina de las indias, á fin de alargar la lana sin que- brarla, y quitarle la porquería: que en este esta- do se entrega á los tintoreros é hilanderas: que el telar en que se trabaja es sencillo y orizontal: queel Operario trabaja por el reves, y que un niño que está debajo con el diseño á la vista, le advierte”al tirar la lanzadera los colores que ha de usar se- gun que ya estan en las canillas: que un schalls de los mas hermosos, cuesta 5 hasta 600 rou“ gies(12 á 1500 francos): que el vello mas hermo= so de que se sirven viene de los cantones de Las- sa y de Ladak en el Tibet: que tambien vienen en gran cantidad de Casgar y de Bokhara: que se extrae al Tibet y á Cachemira parahacerle schalls, de que hay un gran consumo en Asia: que los vé- llos se llevan 4 Cachemira en balas, mezclados con los pelos ordinarios. Todos estos pormenores estan confirmados por otros hombres ilustrados que merecen distin= cion y estimacion por la sinceridad de las rela- ciones de sus viages, y á mas estan certificados por nuestro embajador en la Puerta, en 19 de Abril de 1310. Esta noticia nos confirma ser cierto que en Francia se han introducido nuestras ovejas tras- humantes y que han prevalecido en todas partes donde se las ha sabido cuiilar, y producido las ventajas que tanto exageratí y aprécian- los mis= mos franceses; que hubo contradicción entre ellos O Da 80 para su introduccion, pero pudo mas la ¡lustra- cion y autoridad del gobierno que las preocu- paciones; de que resultó la gloria á Luis XVE, y el reconocimiento que hoy le muestra la Francia por haberse verificado en su reinado: todo se de- nuestra en mi Noticia, y Discurso. Vemos igual- mente la actividad de los franceses en adelantar su industria con la nueva importacion de las ca- bras con vello de Cachemira, y la proteccion que para su logro han encontrado en su gobierno. Es verdad que de las 1282 cabras compradas, solo se han salvado las 400; pero al paso que este nú- mero es mas que suficiente para su propagacion, son manifiestas las dificultades que tuvieron que vencer, y las observaciones que fueron haciendo para enmendar los hierros ó errores que pudieron tener en su conduccion, y no cometerlos Otra vez. 3 Y si de este primer ensayo resultan las utilidades que con fundamento se prometen los franceses, y repiten los viages á por mas cabras, fomentan la mestizacion y se llenan de vello de Cachemira tan bueno ó poco menos que el que de alli les venia, y fabrican telas tan finas y hermosas; á cuánto ascen- derá su ahorro de tiempo y metálico, no necesi= tando traer de paises tan distantes una materia tan costosa? ¿Y cuánta será la pérdida de aque- llos propietarios de los schal!s y tejidos de Cache- mira, y cuánta mayor todavia la de los que lo son exclusivamente de esta materia, no siendo ya ellos solos los que la poseen, simo los frarceses y otros que quieran imitarlos? Esto es cabalmente lo que ha sucedido con nuestras lanas finas, que. siendo materia primera y úbica de España, se la han apropiado los es- trangeros por nuestra culpa y abandono; y lo 1 tiempo con las luces “Mutar $a En este y todos los demas ramos de nuestra in- 5 dustria, agricultura, arte ! que S Y COMercio, de que se Seguirá forzosamente la felicidad y prosperidad 1. Es de la nacion, E solo e DÚ- JON, ) que 2ndo Rton | Vez, ades -3) y 1 la tan dy y Cen» 1 | De! Eran Port Rusi Alen Hola Suec Noru Dina Prusi Bély; Italia Gibr: -Malt: Porq Terse Indi Buen Bras] Esta Nue Cabo Pose: Xx Razon de las lanas introducidas en Inglaterra, desde 5 de enero de 1815, hasta otro tal de 181 9. A A TAE RE AE OS ODIA Desde 5 de enero Desde 5 de enero Desde 5 de enero Desde 5 de enero PoTENCIAS. de 1815, de 1816, de 1817, de 1818, hasta 5 de enero de 816. ¡hasta 5. de enero de 817.|hasta 5 de enero de 818.|hasta 5 de enero de 819. AS ea, ES De España.....'+-- quintales. GOTEO| O DODOg: AO Erancias. o ads ets ea og. oie| OJO isla AA o A 121166 Portugal”. e o> O e A CET O A 67065 Rusa o, AR A 2657 ARO JO A a z9: Aecem. oo aba O A Asado 75287 A 125457 Honda 3336. 130% 1280. Dl DO. 221224 SUCIA O aa 0 NR A e Norlega. ai JODA 10,: E) 934912( E DIA. A Ts SROS clio on: POLO QS A A A A DI a AI O. A A Ds e E OD ta A A e do ES o DOOR Cabrallar: iia oie ia e O A OS os A E E e 498 co MÉS o do MIE O A ru a ate e PE O OR A A Tersey y Guernesey.........' A O A DA AS A OS Fodias orientales... o data aos E o A o 18. a Buenos-Aires y Montevideo..+...- o ee e DO 2 PA A eS AS dE MO OO. A Estados Unidos o. 4 e si. me bscaio dede do. A TO hos A Nueva Heolenda 0 at ths e as: 1 a IR IS A o e Cabo de Buena-Esperanza...... 200 E O E O is Posesiones británicas de América.. e A Mn O TOTALES:> 0 os DO 67065... LA Do DT O ANI ARRE ERNESTINA E Nota. Un año con otro la cosecha de lana del Reino-Unido monta de 700 4 8009 sacas de 240 libras españolas, segun se me ha informado por sugeto fidedigno de Bristol, práctico en el ramo de lanas nacionales y extrangeras, 8 bn — S 7N PiC danos — — — O 5 · 5 — — — — —— Soſour& Grey — re —