e. ““ Y | 7 4 , A A y á 74 04 7 IC IN MEMORIA SOBRE EL ORIGEN Y ANTIGUEDAD DE LA LANA MERINA Y TRASHUMANTE: ” Ye Las causas de que proviene su finur los medios de mejorar las lanas bastas en términos de que puedan usarse Igualmen- te que aquella en los paños y texidos de nuestras fábricas. ay emas ESCRITA POR D. FRANCISCO HERNANZ de Vargas, individuo de la Diputacion Provincial de Guadalaxara con Molina. MADRID IMPRENTA pr IBARRA ISI4. ni A Dl ADVERTENCIA. ias pudiera haber tratado con alguna extension en esta obri- lla sobre los perjuicios que varios escritores atribuyen á los ganados lanares finos en comun, he pre- lerido indicar antes mi opinion en tan importante asunto con arre- glo á los principios mas sólidos de la economía política, y libre de todo espiritu de partido. Al paso pues que jamás aprobaré los exce sivos privilegios, concedidos á las ovejas trashumantes, á costa de los propietarios de las dehesas y con daño de la agricultura en ges A 2 (4) neral, y especialmente de la pro- vincia de Extremadura(1); tam- poco me atrevo á condenar abso- lutamente y sin examen la con- servacion y aumento de nuestros ganados MEerinos, como hicieron algunos españoles que han obte- nido crédito de sábios. No obser- varon éstos, que el mal no con- siste en que tengamos lanas finas; sino en que no sepamos aprove- charnos de ellas, permitiendo que nos las compren los extrangeros, y nos las vuelvan luego a vender con- vertidas en paños, lMevándonos de este modo todo el dinero que ha- (1) Estos males se han remediado ya por el sábio decreto de las Cortes, dado en 8 de junio de 1813. LLP Plo-(5) tan= briamos de sacar nosotros, si fud- lo semos trabajadores é industriosos, Com“Tiene España(dice el juicioso L10S Navarrete) los frutos naturales eron aventajados á los de otros reynos, 0bte- y por no cuidarse de que haya su- pa ficiente número de laborantes, sa= COlI= len de ella estos frutos naturales, finas; sin que queden los industriales de ON la labor, que son los que hacen que ricas las provincias. Las lanas y se- 0%, y das son aventajadas: y si saliesen 09 beneficiadas en telas y tapicerías, os de como ha enseñado la experiencia dl que se puede hacer, no solo sería bajes de grande utilidad, por excusarse ado JA con esto la saca de tanto dinero en de en la compra de tantos frutos indus- triales, sino que se traería mucho (6) de otros reynos, que carecen de los naturales que España tiene(1).” En los mismos términos se explica tambien D. Diego Saavedra, en la 5a de sus Empresas políticas, edicion de Mónaco en 164o. Asi es, que los fabricantes de paños de otras naciones se mantie- nen con opulencia, y contribuyen de un modo prodigioso al aumento de la riqueza y poblacion de su pa- tria; aunque por cada arroba de lana que nos compran paguen una tercera parte mas de precio que los nuestros(2): y no puede negarse, + (1) Navarrete, Conservacion de monar- quías, discurso 16. Q) No pagan los fabricantes españoles los crecidos derechos de extraccion impuestos ac 0 39 qua Com (7) nde que si no conseguimos iguales y UN aun superiores ventajas, debe atri- lia buirse este daño á la ignorancia de ó nuestros mismos fabricantes, a la 2) ico falta de personas y máquinas que se emplean en el trabajo de nues- lA tras fábricas, y todo esto á ciertos da principios que hasta ahora han en- ma torpecido los progresos de la indus- myen Ñ a tria española, y de los que trata ¡me: el sabio autor de la Educacion po- su pa- OS ed pular, parte segunda del apéndice, Ja$ discurso preliminar sobre las fá- p una pe bricas. ue los PEA o:: | No faltará quien diga, que si gate,: Ñ se aumentasen tanto nuestras fa- nan nonat--: 11101 a á cada arroba de lana, ni los portes y otros gastos que sufren los extrangeros, tanto quando conducen Áá sus fábricas la lana, nstos: pues como quando nos la envian manufacturada. (8) bricas de lanas finas que llegáran á consumir todas quantas se crian en España, sería luego imposible la venta de tan crecida porcion de manufacturas, y vendrian á que- dar arruinados los mismos fabri- cantes en sus principios por la es- casez de compradores. Pero qual- quiera que considere con alguna reflexion el grande número de te- las fabricadas por los extrangeros, que se gastan en España, y el in- menso consamo que nos propor- cionan nuestras colonias, confesará al momento, que no necesitamos de otros recursos para que nues- tras fabricas adquieran un aumen- to prodigioso, y para que los ri- eos metales de América se conviers mu COM «ula mu 1102 (9) and tan en nuestro provecho, contribu- ran yendo de este modo a nuestra ver- lble+ dadera prosperidad y al fomento de de nuestra industria. le- Yo ciertamente encuentro una )Tj- muy estrecha union, y advierto as como una especie de cadena que 2]. nos arrastra a la opulencia, entre ana el ganado lanar fino, la fábrica de e su lana en España, y el consumo de eros mucha parte de los paños en Amé- | jn- Fica: y no puedo de ningun modo por- tolerar la opinion de algunos hom- ll bres que tratan de perjudiciales es- 0 tas dos fuentes inagotables de la ri- es" queza nacional, porque hasta aho- nen= ra no hemos sabido aprovecharnos o del beneficio que nos ofrecen, y a hemos trasladado neciamente á ma- ye (10) nos extrañas el fruto de nuestras minas, y el de las producciones mas«preciosas de nuestro fértil suelo. Bien persuadidos estaban de esta verdad nuestros buenos escri- tores de economía politica, Marti- nez de la Mata y D. Sancho de Moncada, y á pesar de las tinie- blas de su tiempo, en asunto tan importante no discurrieron con tan- ta grosería.“No son los gastos su- pérfluos(dice el primero) los que consumen á España, sino los gas- tos de manufacturas extrangeras; porque con ellas sale de nuestro pais el dinero, que sl se invirtiese en las mismas fabricadas en Espa- ña, daría ocupacion y grande uti- lidad a los españoles”: y asegura ent den ma Uestras(11) ademas“que por haber librado Es- (010 | a paña sus fuerzas mas en las riquezas Md de las Indias que en las artes con : E que las pudiera haber conservado e las habia perdido.” Escribe el se- dle gundo en su Restauracion politi- y dd ca de España, impresa en Madrid > tinie- A a en 1619,“que con la prohibicion a de manufacturas extrangeras se au- conan:, menta el consumo de las naciona- da les: con los consumos el trabajo y E ocupaciones útiles; y con estas los e medios de subsistir, cuya falta trae angela, la despoblación”; añadiendo el mis- puesto mo“que la pobreza de España ha artesa resultado del descubrimiento de 1 Espa las Indias por no haber usado bien pde nl de la prosperidad.” , seguía Con efecto, hemos dirigido has- (13) ta ahora nuestra principal atencion al producto de las minas, y al oro 0 plata que podia sacarse de ellas, y cast todo lo hemos gastado en pa- gar las manufacturas que nos han suministrado las naciones extrange- Tas, tanto para el consumo interior de la peninsula, como para el de las Américas: y hemos llegado 4 ser por medio de tan errado siste- ma como un canal por donde han pasado nuestras riquezas á manos extrañas en pago de su industria, Empero si hubiéramos conocido nuestros verdaderos intereses, ha- briamos formado en nuestro seno el almacen de los géneros coloniales para toda Europa: con nuestras la- nas, sedas y drogas de tintes, ma- perid cido, per bran nETOS y cuy: en mu 1108 que Sera de m 1ancI do 4 Nacio PO es encion al 010 ellas, D pa- han ge er1Or 1 de do a Isle le han 1an0S stria, ocido , Da- no el males RN lin » mi* (13) —nufacturadas en España, nos ha- briamos elevado a la cima de pros- peridad y de poder: no hubiera na- cido, ni existiera esta vergonzosa y perjudicial concurrencia de los ex- trangeros en la fábrica de unos gé- neros, que son de general consumo, y cuyas primeras materias abundan en nuestro suelo, y ellos mismos nos compran; concurrencia que no querrá creer la posteridad, y que será siempre indestructible prueba de nuestro torpe descuido é igno= rancia: y por último habrian veni- do a ser en cierto modo las demas naciones tributarias nuestras. Piem- po es ya de que nos desengañemos, y de que la gran familia española destierre, para no volver jamás á se- (14) guirla, esta desidiosa conducta que ha observado hasta ahora, semejan- te á la de un rico hacendado que, contento con el producto de sus rentas, ha vivido entregado á la ociosidad, y ha mirado con despre- cio toda especie de industria y de trabajo. duela que / Pues qué? quando podamos, sepamos, y seme, S z eneJan= quer amos ser industriosos, ¿será para dad. lado que, nosotros un mal tener en abundancia y A, 4: y MAEYi 0 de sus á precios cómodos la mas preciosa materia lod para fomentar nuestra industria? Infor- 00 2 la ¿ : me sobre la ley Agraria, pag. 43. 0 despio» na y de Desde los tiempos mas antiguos á que alcanzan las historias, se encuentra pon- derada en España la abundancia de ga- nados y finura de sus lanas: pero así como a A caminamos á tientas en la averiguacion de los primeros reyes, gobierno, y cos- tumbres de provincia tan rica, y tratamos de fabulosas muchas cosas que sobre esto se nos cuentan; del mismo modo nos cerca la obscuridad quando intentamos descubrir el orígen de sus celebradas ove- in: AS A A jas. Sin embargo, el grande número de ganados que, segun se nos dice., poseían o a E e A——_ f a a TA (16) los Geriones y otros antiguos señores de España, su industria para críarlos, las fa- mosas manzanas doradas de los jardines de las Hespérides, que algunos escritores quieren entender de las ovejas españolas, llamadas de oro por el excesivo precio 4 que se vendian, Ó por el color y hermo- sura de sus vellones(1), y otras relacio- nes semejantes, manifiestan en medio de su exágeracion poética, que el principio de nuestros ganados lanares finos se pierde en la antiguedad de los tiempos, y que Es- paña ha sido siempre su propia cuna como pais favorecido especialmente por la na- turaleza para alimentarlos. Aun reducien- do nuestras averiguaciones á épocas mas cercanas y seguras, hallamos, que los es- critores romanos coetáneos á sus primeros (mM) Véase á Aldrete, lib, 4 cap. 7, varias an- tigiiedades de España, Africa y otras provincias: y el lib, 3.0 cap. 12. de su obra Orígen, de la lengua castellana. enpe: lana, cental Guada nes El Y qu padre y que la de pero n 4 Ey única; ) de) $e cria | Se cru | | | | | | | | | con el) traidos, dia,] £lerta, it, (17) señores de emperadores encarecen la hermosura de la OS, as fa. lana, que producian las ovejas que se apa- s jadines centaban en las orillas del rio Betis, hoy | scie Guadalquivir. Dicen unos que sus vello- Sl nes eran dorados, ó del color de la auro- o Ad) pr 4 ra quando nace: otros que cada carnero y hemos padre de aquella casta valia un talento Cn, e. y que la lana de Andalucía aventajaba 4 dido la de Colcos tan celebrada por los poetas; nba pero ninguno explica de donde vinieron JOY % a España ganados tan preciosos. Sabemos se pierde 7 únicamente por testimonio de Columela y que Es-, Le y de Varron, que en Tarento y en Ásia y 114 COn Ñ en se criaban ovejas de excelente lana: que| ra m2-| he se” cruzaron ó encastaron las de España l educien-| A con ellas, y con algunos carneros brayos NM oc ma ñ. Di | traidos de Africa, y que de esto resulta- E ve 103 6" y 4| ron grandes adelantamientos en la cali-! primeros Ñ(1) Cada talento equivale 4 600 ducados del Ñ Pla: día, y algun autor le da el valor de 600 pesos, ia fuertes. Varron, lib. 2 cap. 2. Columela, de re dy ae vástica y lib, 7 cap, a. 3 (18) dad y finura de los vellones: la que pon- deran tambien Plinio en su Historia natu- ral, y el geógrafo Estrabon quando trata de la Bética. Asique parece que en todo tiempo han existido en España tan supe- riores ovejas, y no podemos por consi- guiente asentir 4 la opinion de los que afirman, que fueron los fenicios los que conduxeron las primeras de esta raza, ha- biéndonos ademas enseñado el arte de fa- bricar los paños. Es empero digno de no- tarse que ninguno de tantos escritores ha- bla de la trashumacion de los ganados, ni dice que mudasen en diferentes estacio- nes sus pastos, como ahora observan los merinos 3 por lo que sería necedad fixar decididamente la trashumacion en tan an- tigua época. Llevando pues mas adelante nuestras investigaciones, cesan todas las noticias exáctas de nuestras ovejas finas, y será forzoso contentarnos con conjeturas a fal- (19) QUe pon- ta de claridad. En efecto, nada se lee ía nat escrito por los godos ni por los árabes ndo trata que manifieste con evidencia el estado de en todo nuestros ganados lanares en sus tiempos, ni 11 SUpe- descubra si se perdió ó degeneró su ca- r consl: lidad excelente, ni si pasaron desde el Be- los que tis á otros sitios(1). No obstante hay los que quien asegura que los moros restablecie- ara, ha: ron la casta de ovejas finas, que se habia ve de fa: bastardeado, fundándose sin duda en el 2u0 de no: esmero con que aquellas gentes se aplica- did ha ron á todos los ramos de agricultura(2). varados, 1 Tambien Masdeu en su HIsTORIA CRIT T- E estacio ca, España árabe, tomo XIII, pag. 117, servan los dice, aunque sin expresar de donde tomó col fa sus noticias:“ De nuestras lanas y caballos a anal:»»se hacia el mayor aprecio, como en tiem- (1) Aunque en el Fuero juzgo se encuentran to AUestia i fe mues algunas leyes que tratan de ganados, no expresan si las notició eran finos, ni dan noticia de estos. e y gn(2) Lasteyrie en su tratado de. las reses lana- 104)) 4 e is e, o ras dal" res de España q B 2 (20) »»po de los godos y romanos: pues cons »»ta que los reyes de Africa y Persia en- »»viaron 4 Carlo Magno, entre otros re-/ »» galos esquisitos, Una porcion de lana de », muestras ovejas”; y á la pag. 131 añade: ** nuestros texidos de lana, lino, algodon >» y seda, eran muy estimados en toda » Europa, como se echa de ver por los » muchos velos y telas que iban de Espa- » ña 4 Roma en el siglo nono, y por el > paño que envió 4 regalar el rey Maho- », mad Abu-Abdalla en el año de 865 á| Carlos el calvo, rey de Francia.” De qualquiera manera parece proba- ble que los árabes que ocuparon nuestio suelo, mantuvieron los ganados lanares en cierto grado de bondad y de finura: y que tambien conservaron los cristianos al- gunas cabezas de la misma raza á fuerza de fatiga y de cuidados, extendiéndolas despues á los terrenos que reconquistaron. De aquí se formaron luego los rebaños (1) e finos en Soria, Segovia y sus tierras, pri- : 5 mer asiento en mi opinion de los trashu- a: mantes; y aunque no pueda fixarse con se- sl guridad el principio de su trashumacion, y E j es indisputable que existia antes del año pa de 1200: y no sería desatino afirmar que A od comenzó á hacer progresos en tiempo de er la repoblacion de Segovia por el rey Don Espa Alonso primero de Castilla y sexto de porel Leon hácia los años de 1088. Lo cierto es al que en el de 1200 habia ya en aquella > 805 4 ciudad pastores que trashumaban ó muda- ban de pastos con sus ganados, segun ma- probt- nifiesta el privilegio que concedió á los nuestio segovianos D. Alonso tercero de Casti- lanates lla en el mismo año,“tomando debaxo pura: Y»suú proteccion y amparo todos los gana- anos aL» dos de Segovia, y mandando que pu- , fuerza»» diesen pastar libremente por todas las ¡éndolas»»partes de su reyno, sin que nadie se pisar>» atreviera á oponerse á los pastores, pren- ¡ebaños» darlos, montazgarlos, ni impedírselo de AAA (23) »» modo alguno: y que pagasen segun fue- hy »ro el daño que hiciesen los ganados en dd »» las mieses, viñas, huertos, prados ó de-/ ie »» hesas, reconocidas por tales(1):” y lol esto mismo confirman los privilegios dados q por el rey D. Sancho tercero en 1158 á pun los ganados del monasterio de Valbuena, Cap y por su nieto D. Alonso octavo en 1187 de. al de las Huelgas de Burgos(2). Aunque no sabemos con seguridad si las ovejas da que entónces tenian los segovianos eran con de la casta fina, nos inclinan á creerlo así O: la antigiiedad de sus paños, ponderados y Le siempre por su calidad superior, y la cir- Ferna cunstancia de no haber allí conocido ja- Cacer más ganados burdos Ó bastos. Confírmase tema mucho esta opinion, si es cierto que en serran el año de 1170 vinieron á España desde baños ASI (1) Véase á Colmenares en su Historia de Se-] govia, Cap. 18.) (2) Memoria del maestro Cano, obispo de So mac gorve, sobre el ganado merino. Sierras (23) Inglaterra ganados merinos con motivo del casamiento del rey D. Alonso tercero de Castilla, favorecedor de Segovia, con la infanta Doña Leonor, hija de Enri- que segundo, rey de aquella isla: segun piensa el licenciado Diez Navarro en el capitulo único, que precede al quaderno de las leyes de la mesta. La fundacion de la ciudad de Plasen- cia que hizo el mismo rey D. Alonso, la conquista de otros pueblos, y sobre todo la reunion de las dos coronas de Castilla y Leon en la persona del santo rey Don Fernando con los terrenos de Truxillo, Cáceres, y otras villas comarcanas de Ex- tremadura, proporcionaron a los ganaderos serranos la facilidad de aumentar sus re- baños, y de mantenerlos por el invierno en aquellas tierras mas templadas. Sin embargo pues de que la trashu- macion de los ganados de las montañas y sierras fué siempre necesaria para su me- | | 5 W MEN E 5d | (24)' jor conservacion y aumento, y de que reducida en sus principios á estrechos lí- mites se extendió al paso que se conquis- taron las diferentes provincias que ocupa- ban los moros, no se encuentran hasta los tiempos del rey D. Alonso el sábio orde- nanzas fixas y particulares que la prote- giesen, confirmando varios fueros y fran- quicias que ya su padre el rey D. Fer- nando habia concedido á semejante clase de ganados. Mandó con efecto D. Alon- so en el año de 1273 y siguientes:“que los pastores hiciesen avenencias entre sí, y que fuese guardado lo que dispusiesen en sus mestas”: que los dueños de castillos, villas ó lugares por donde transitaren los pastores no les hiciesen molestia: que se abriesen las cañadas: que no se les cobra- se servicio ni montazgo de las yeguas, potros, y otras bestias que metiesen en los Extremos con sus ganados, segun se habia observado en vida del rey D. Fernando f y pad clas cos? sanera to 00 hasta€ tambi prote humo que los E de la Vicio: gates de ad; hablan: general tos, Cor mando ticulame (00 () E Men ¿uentes, y> ¡a (25) su padre(1): ordenando ademas otras mu- chas cosas en beneficio de los ganados, de manera que se formó el primer reglamen- to Ó código de legislacion pastoril que hasta entónces se habia conocido. Adoptó tambien el rey D. Sancho el bravo, la proteccion concedida á los ganaderos tras- humantes, y mandó en el año de 1285, que quando van y vienen los ganados á los Extremos, no se cobren de los pastores de las cabañas serraniegas monedas ni ser- vicios, constando haber pagado en los lu- gares de su vencidad(27: siendo digno de advertir que todas estas concesiones hablan y se entienden con los ganados en general, sin diferencia de finos ni de bas- tos. Continuaron los reyes sucesores con- firmando las mismas ordenanzas, y par- ticularmente D. Alonso onceno por los (1) Quaderno de mesta, privilegio 5. (2) El mismo quaderno en los privilegios si- culentes. 4 (26) años de 1347(1), en cuyo tiempo(dice el bachiller Cibda-Real en su epístola 73) traxeron por la primera vez en las naves carracas las pécoras de Inglaterra á Espa- ña, y principió el oficio de juez de la mes- ta y pastoría real en la persona de Iñigo Lopez Orozco. Apoyado en las palabras de esta carta el P. Mtro. Sarmiento aseguró en la suya al duque de Medinasidonia sobre la mes- ta, que jamás hubo noticia en España de ganado mesteño hasta los últimos años del referido rey D. Alonso onceno, dando á entender que comenzaron en aquella sa» zon nuestras ovejas finas, y que deben su origen á las inglesas: y añadiendo que el vulgo las llamó impropiamente merinas en lugar de marinas, por haber venido por el mar. Pero á pesar del grande cré- dito y autoridad de este erudito escritor, (1) Véase el mismo quaderno desde el privi- A> 1££» legio 20 hasta el 27. y Mr so€ sept conc. y el y y: hicíe antes mayo! explic habra ta. Ss (27) >(dice no puedo menos de manifestar que care- la73) cen de fundamento sólido todas sus pro- naves posiciones. Espa- Es con efecto notorio que en los privi- Os legios ú ordenanzas de los reyes D. Alon- 15igo so el sabio y sus sucesores se encuentran repetidas á cada paso las palabras mesta, 1 Carta concejo de la mesta, y ganados mesteños; a suya y el primero de los de aquel rey da fuerza 1 MeS- y valor á las avenencias ó convenios que paña de hicieren los pastores en sus mestas, segun años del anteriormente queda referido. Pero para lando 4 mayor claridad del asunto conviene antes ella sa explicar el verdadero significado de la pa- eben su labra mesta, derivada de la latina mix- , que el ta. Significa pues muchas veces la reunion merínas del ganado perdido en dia y sitios deter- yenido minados, para que acudiendo pastores se de cré- adjudicasen á sus dueños si se descubrían, escrito!, como actualmente se practica: y en este E sentido se llaman tambien mestas ó mes- teñas las reses perdidas: modo de hablar e (28) que usó ya el fuero de Cáceres dado por D. Alonso el noveno de Leon en 1229, quando dice:“guardar las mestas, no ocultarlas, venderlas, ni mudarlas la mar- ca.” Otras, la junta de ganaderos ó pasto- res para tratar de las cosas pertenecientes á su existencia pastoril: y así se entien- de el privilegio ya citado del rey D. Alon- so el sabio, y el título de la mesta de los pastores que se halla en el fuero de Se- púlveda, dado por D. Alonso el sexto en el año de 1076, como quieren algunos, ó solamente confirmado segun opinan otros(1).“Mando otrosí(dice) que el juicio que fuere dado en la mesta de los pastores, el que non se pagare del su jui- cio de los pastores de la mesta, que se alce a Sepúlvega para mejorar su juicio; é por esto non peche calonna ninguna.” Tan an- tiguas eran á la verdad las palabras mesta (1) Marina, Ensayo histórico-crítico sobre la antigua legislacion, folio 84 números 106 y 107, ¿e— y gal yy D Si co que mas que este espe con paste la ca lio 1 mante atribuy cabaña | Dices ¡Su qui nombr Ciro ado por 1 1229, S, nO la mar- ) pasto- ecientes entien- ). Alon- a de los de Se- Sexto en algunos, Opinan ) que el sta de los lel su jul- ne se alce 105 É por Tan an- sas mesta 2 ¿co sobre 16 106 y 107 AS— A A e (29) y ganados mesteños antes que viviese el rey D. Alonso el onceno. Si conjeturas valen, yo no sé tampo- co que razon haya para que las ovejas fi- nas hubieran de llamarse merinas, por- que vinieron por el mar; y no tomasen este nombre de la calidad de su lana mas espesa que la de las ovejas bastas(1): ó con mas propiedad del juez ó merino de pastores que se señaló particularmente para la cabaña, y de cuya proteccion ó auxi- lio necesitaban mas los ganados trashu- mantes: razon sin duda por que estos se atribuyeron exclusivamente el título de cabaña real, como si a los demas no les hiciese falta el amparo de las leyes para su aumento y conservacion: y por que el nombre de mesta y sus privilegios se hi- cieron peculiares de los mismos. Tambien es improbable que con la in- (1) Véase el diccionario de la lengua castella na en la voz merino. (30) troduccion de las ovejas inglesas en tiem- po de D. Alonso el onceno tuvieron prin- ciplo nuestros ganados merinos: como que ya existían antes en España cabañas serra- niegas, que siempre fueron de la casta fina, segun queda demostrado, y se con- firma por el grande número de semejante raza, al que jamás pudo llegarse en pocos años con la entrada de algunas quantas reses traidas de Inglaterra. Así es, que los mismos ingleses llevaron tres mil cabezas de Castilla en la edad de su rey Eduar- do tercero(1), habiendo conducido otras remesas despues quando reynaban Enri- que octavo y su hija Isabel: de manera que aparece imposible que en el corto es- pacio de cien años hubiesen adquirido tanto aumento las ovejas que vinieron de Inglaterra en el de 1347, que llenasen (1) Véase la memoria sobre la industria lanar en el reyno de Sevilla, inserta en el Semanario de agricultura, núm. 395. las con surtic y se las€ opi la, me en casí lina Clerti NO di en ten. ON Prin- mo que IS Serra» a casta Se con- mejante 1 pocos quantas que los l CADEZAS y Eduar- ido otras n Enri- manera corto ES" idquirido jeron de llenasen a e. stria lanar manario de TA GD las dehesas de Extremadura, se sacasen con abundancia para los reynos extraños, surtiesen de lana fina á nuestras fábricas, y se extragese ya entónces tambien para las extrangeras(1). Aun mas descaminada es todavía la opinion del maestro Gil Gonzalez Dávi- la, quien asegura que las primeras ovejas merinas vinieron de Inglaterra á España en tiempo del rey D. Enrique tercero, que casó en el año de 1394 con Doña Cata- lina, hija del duque de Alencastre. Lo cierto es, que antes habia traido el rey D. Pedro de Castilla carneros y ovejas finas de Africa para encastar con las nues- tras y mejorar sus lanas: operacion que renovó mucho despues el cardenal Cisne- ros(2). Desde entónces no se encuentran mas noticias de que se hayan introducido (1) Capmany, qúestiones críticas, fel. 8 y 9- (2) Memoria sobre la industria lanar del rey- no de Sevilla ya citada, (32) ganados lanares extrangeros en considera- cab ble número 5 pero sí las hay muy récien- lia tes de las crecidas remesas que se envia-) 0 e ron en el siglo pasado, y aun se envían hace a casi todos los reynos de Europa. les 0 Asíque, por mas que se ponderen ta- quí les entradas de ganados en España, sola- yel mente podrá afirmarse con razon que sir- Le vieron para encastar con los nuestros, y y p acaso para mejorarlos; y nadie habrá tan seño temerario que se atreva á sostener que Ne nuestras antiguas razas finas se habian ex- l| nen, tinguido, Ó que habian trasmigrado todas y pue á otros paises: observacion que adquiere ns, d mayor grado de evidencia, si atendemos Le á que en el dia no existen en Inglaterra Enf ganados que igualen en la finura de sus dos, lanas á nuestros merinos trashumantes, ad» temad mitiendo únicamente comparacion las ove- ds jas mas preciosas de aquella isla con nues- tos 4 tras extremeñas estantes de buena calidad. had Por último es evidente que nuestras| E (33) nsidera cabañas merinas mas acreditadas conserva Iecien- la misma finura, aunque reducidas acaso envia- en el número de sus rebaños que tenian cnvian hace trescientos años: siendo las principa- les ó de mayor nombre aquellas que se es- ten ta quilan en las sierras, y suben á comer las , Sola- yerbas de verano en las montañas de le Sit- Leon; por lo que son llamadas leonesas, 05, y y pertenecen la mayor parte á grandes rá tan señores y ricos monasterios. Siguen á estas e que en crédito las segovianas, que se mantie- lan eX- nen por el verano en las sierras de Segovia o todas y pueblos comarcanos: despues las soria- quiere nas, de Cuenca, y de Molina, que pastan demos durante los calores del estío en estos paises, aterra En fin, producen lanas finas muchos gana- de sus dos estantes ó que nunca salen de Ex- es, ad» tremadura, algunos de la Mancha, y 1s OVE= otros que jamás han abandonado los pas- 1 nUues- tos de las sierras: de manera que no se- calidad. ría disparate, si dixésemos que el ní- nuestras mero de nuestros ganados lanares finos € (34) se acerca 4 seis millones de cabezas(1).> Resulta pues suficientemente probado bn que en todos tiempos han existido en Es- le paña ovejas de lana finísima, ponderada que con exágeracion por los escritores anti- pri guos: que en la edad de los romanos Var- sE ron y Columela se cruzaron nuestras razas sl lañatés con las de Hífrica, y fué cultiva- ds do con esmero este ramo de pastoría en la de Bética Ó Andalucía: que sin embargo he de faltar noticias exáctas de semejantes de ganados mientras reynaron los godos, mn persuaden todas las conjeturas que no se e habian extinguido, y que pasaron a los de E árabes, quienes, como instruidos en la po agricultura y crianza de ganados, procura-| pe ron conservarlos: que los cristianos retu- di (1) Este cálculo se hizo en el año de 1808 dino antes de la irrupcion francesa; pero con ella han COn€ desaparecido la mayor parte de las cabañas nume- Cond; rosas, y habrá quedado reducido el ganado merino|| edad á menos de la mitad| a : ¡Ey as(1), robado en Es- derada > antl- s Var- 15 1AZAS ultiva- ía en la mbargo mejantes s godos, ue no se on q los os en la proculd- nos retu- Ds , de 1808 on ella han ñas MUMO- nado meriio (35) vieron tambien algunas cabezas de] cuidaron en medio del ruido de l extendiéndolas despues en los as que as armas, terrenos que conquistaron: que habiendo hecho su principal asiento aquellos ganados en las sierras de Segovia, Burgos y Soria, co- menzaron desde aquí á trasladarse, du- rante los inviernos, obligados de la frial. dad de su tierra, á paises mas templados; facultad que se les aumentó hácia los años de 1170, y singularmente en tiempo del santo rey D. Fernando: que tanto las ovejas que vinieron de Inglaterra reynan- do D. Alonso tercero de Castilla, como las que se traxeron en los dias de Don Alonso el onceno y Enrique tercero no dieron principio á nuestras merinas; ha- biendo servido únicamente para encastar con éstas; para lo qual fueron tambien conducidos desde Berbería carneros en la edad del rey D. Pedro, y quando vivian los reyes Católicos: Operacion que habian c.2 (36) ya practicado los romanos en España, y que adoptaron los mismos ingleses llevan- do 4 su isla crecido número de ovejas de Castilla. Y en fin que, sin embargo de ser incierto el orígen de la trashumacion, y tan antiguo acaso en algunos pueblos como los mismos ganados(1), no se co- nocieron ordenanzas formadas de intento sobre este ramo hasta los tiempos del rey D. Alonso el sábio. Ya que hemos reunido las noticias mas seguras, que se encuentran esparcidas en PAE (1) Enel reyno de Nápoles se conocia ya la trashumacion de varios ganados en tiempo de los romanos, como asegura Varron; y subsiste en el dia, pagando ciertos derechos por el paso y pas- to los ganados trashumantes á la Pulla desde los Abruzzos y otras montañas. Tambien en nuestro Fuero juzgo hay varias le- yes que arreglan el tránsito de los ganados; pero no dan idea de la trashumacion segun hoy se practí. ca, y solamente son acomodables al paso de gana- á sus pastos inmediatos, dos de pueblo á pueblo Y Ñ2, y evan- as de o de cion, 1eblos e CO- tento | rey s mas as en ya la de los e en el y pas” esde los varias le- dos; pero y se practo o de ganá: inmediatos, (37) diferentes escritores acerca del verdadero orígen de nuestras ovejas finas, llamadas comunmente merinas, pasemos ahora á averiguar las cautas de que proviene la fi- nura de sus lanas, y por que se distinguen tanto de las que producen las otras ovejas que se crian en España, y son conocidas con el nombre de churras, burdas ó bastas. Si escuchamos la opinion de muchos ganaderos trashumantes, habríamos de de- cir, que la finura de la lana de sus ga- nados consiste en el continuo exercicio que hacen todos los años, baxando de las sierras á Extremadura y tierras comar- canas, y subiendo desde éstas á las sierras: y en la calidad de los pastos con que se alimentan, evitando los rigorosos frios del invierno y los ardientes calores del vera- no con la mudanza de terrenos. Tambien hay quien asegure que nace de la influen- cia del clima, habiéndose conocido por lo mismo siempre ganados de casta fina en A : AN —0N (38) algunos paises, y aun dehesas determina- das, al paso que en otros solamente han prosperado los bastos. Por último tampo- co falta quien apropie la buena calidad de la lana merina á la circunstancia de vivir continuamente este ganado al aire libre sin encerrarse en establos: deduciendo de aquí, que si se perdiese ó alterase tal cos- tumbre, degenerarían sus lanas, y por conseqiiencia que si se adoptase entre los ganados burdos, llegarían á refinarse las suyas. Pero por desgracia ninguna de las tres opiniones estriba en fundamentos ra- zonables, y todas se hallan completamen- te desmentidas por la misma experiencia. En efecto, si exáminamos con refle- xion los escritos de los autores antiguos que tanto ponderan la excelencia de las lanas de la Bética, advertimos desde lue- go que nadie habla de trashumacion, ni señala este continuo exercicio de caminar como causa de la finura de los vellones; NINA han 1po- 1 de vit ¡bre ) de COS- por e los re las de las tOS 12- ¡men- encia. reÑle- 11]guos de las e lue- m, MÍ minar llones (39) antes atribuyen su hermoso color y SO. bresaliente calidad 4 las aguas del rio Be- _tis, en cuyas riberas se apacentaban los ganados(1). Aun ciñendo nuestras obser- vaciones ¡ los tiempos presentes, encon. tramos numerosos rebaños de ovejas en Extremadura, que sin salir jamás de aque- lla tierra producen lanas tan finas que se pagan á poco menos precio que las sego- vianas. Tambien se crian muchas ovejas en las sierras de Segovia, de Buitrago y de Pedraza, que nunca mudan de pastos y compiten con las trashumantes en la fi- nura de su lana. En Inglaterra no se usa tampoco la trashumacion; y son no obs- tante sus lanas las que despues de las nues- tras se conocen mas preciosas: ni en Fran- cia, Saxonia, Suecia y otros reynos, á donde han sido llevadas las merinas es- (1) Véasea Aldrete, cap. 12 lib. 3 del Orí gen de la lengua castellaza. O > (40) pañolas, han creido jamás como necesa- rios precisamente los viages periódicos del ganado para que se conserve la calidad excelente de sus vellones, y no degene- ren sus castas. Asíque es forzoso confesar, que si la trashumacion tuviera tanto infhu- xo en la finura de la lana, habrían perdi- do la suya las ovejas inglesas: que carece- rían de ella las que nos vinieron de aque- lla isla: y que serían absolutamente inúti- les las extraordinarias diligencias de otras naciones, cuyos ganados no practican se- mejantes correrías para conseguirla. Sería del mismo modo indispensable convenir con arreglo á tales principios en que las ovejas bastas se volverían finas, hacién- dolas trashumar, y que las merinas se convertirían en burdas, permaneciendo siempre en un terreno, conseqúencias que se oponen claramente á quanto escrí- bieron los antiguos, y á las observacio- nes que nos ofrecen los ganados extreme- ecesa- os del lidad gene- fesar, nfu- erdi- rece” Aque- inutl- e otras ICan se- , Sería nvenit ue las nación- inas Se ciendo jas que escil- rvacio: treme- áb, (40) ños y serranos que ya hemos apuntado. Adquieren mayor fuerza estas refle- xlones, si atendemos á que en las caba- ñas trashumantes mas acreditadas suelen encontrarse algunas cabezas bastas, com- piadas por los pastores en los pueblos por donde transitan, y algunos carneros chur- ros de lana negra; y nadie ha visto hasta ahora, que por mas veces que han subi-= do y baxado á la Extremadura y á las sier- ras, hayan mudado el color de sus vello- nes, ni refinado sus lanas. Ni los mismos dueños de ganados merinos se descuidan en vender ó matar qualquiera reses bur- das que se mezclan con sus rebaños: lo que ciertamente no harían si supiesen que á fuerza de viajar se habían de con- vertir en finas. Por último, no se presen- ta una razon fundada para que la trashu- macion haya de contribuir en tanto gra- do á la mejora del ganado lanar, y no haya de suceder lo mismo con las yeguas (42) y burros que llevan con sus ovejas los ser- ranos: siendo notorio que aquellos anima- les, 4 pesar de sus continuos viages, no han perdido jamás su pelo basto, ni han adquirido la hermosura y gallardía de las yeguas extremeñas, ni de los asnos an- daluces. Estos hechos demasiado públicos, reunidos á la práctica que se sigue en Francia y otros reynos para el cuidado de los ganados merinos trasladados alli desde España, demuestran con evidencia que la trashumacion influye poco ó nada en la fi- nura de sus lanas. Ni puede absolutamente atribuirse la calidad sobresaliente de la lana al influxo del clima: pues a poco que discurramos por los diferentes territorios de nuestras provincias, se nos presentan en el día las riberas del Betis ó Guadalquivir, que an- tiguamente producian los vellones dora- dos, llenas de las ovejas mas burdas que acaso se conocen en España. Se encuen- (43) 0) 5er tran tambien en Extremadura y en las Dima sierras ganados finos y bastos mezclados 5, NO en los mismos pastos, y bebiendo las mis- 1 han mas aguas; sin que los frios hayan en una de las parte desmejorado la casta, ni la hayan 0S an: destruido los calores en la otra. Hanse ade- ¡blicos, mas extendido con mucho aumento nues- le en tras merinas en Suecia, Rusia, y en casi do de todos los reynos de Europa(1)5 y á pe- desde sar de la variedad de su temple crian lana que la que se emplea con grandes ventajas en el nlaf- consumo de sus fábricas. En fin, si preci- samente consistiera la finura de los vello- Irse la nes en la influencia del clima, de nada nfluxo aprovecharian las remesas de ganado fino AMOS que á cada paso se llevan á paises extran- nestras geros: y sería inútil la rigurosa prohibi- día las cion de las leyes españolas é inglesas que dl(1) Véase el tratado que escribió D. Enrique dora Doyle sobre la cria y propagacion de pastos y ga= as que nados, tom. Í. cap. 3: y el diccionario de agricul- acuen- tura de Rozier en la voz /ana, A A e e a (44) no permiten extraerlo de sus respectivos dominios; pues que en vano se harian es- fuerzos para que aquella preciosa casta cre- ciese y conservase la excelente calidad de su lana, quando la misma naturaleza por sí sola lo impedía. Aunque la costumbre que observan siempre los ganados trashumantes de vi- vir al aire libre y sin encerrarse en es- tablos, contribuye mucho á su sanidad, y 4 la limpieza de la lana; padecen no obstante una grosera equivocacion los que afirman que nace de alli la finura de los vellones. El clima, pues, templado de Ex- tremadura, Andalucía y Mancha baxa, donde pastan en invierno, y el de las sier- ras en que se alimentan de verano, con la dificultad de proporcionar abrigos cu- biertos para tanto número de ganados en sitios distantes de los pueblos, ha sido cau- sa de haberse adoptado semejante práctica: la que igualmente se halla en uso en to- > O 5 ectivos an es. Sta cre- idad de eza por )Dservan de y- en es idad, Cen nO los que de los de Ex- 1 baxa, las sier- o, con os CU- dos en lo cau- ractica: en fo“ (45) das las provincias meridionales de España con las ovejas burdas Ó bastas. Pero la ex- periencia misma manifiesta, que éstas no han llegado hasta ahora 4 mejorar la cali- dad ordinaria de su lana, al paso que tam- poco ha degenerado la casta, y se conser- va en el mayor grado de finura la de mu- chos ganados estantes en las sierras de Se- govia, Pedraza y Buitrago, que no pu- diendo resistir 4 la intemperie duermen, mientras duran los frios del invierno, me- tidos en establos. Así es que se venden sus lanas á precios muy subidos, y aun se in- corporan por los compradores en los lava- deros con pilas ó partidas de cabañas leo- nesas Ó segovianas de primera clase para extraerlas 4 los reynos extrangeros: pro- viniendo toda su quiebra Ó menos valor de la inmundicia, polvo ó basura que ad- quieren en los encerraderos; de manera, que si una arroba de lana trashumante se queda en once ó doce libras despues de rm a (46) bien lavada, produce la estante ocho ó nueve libras solamente, sin que se advier- ta ni en la hermosura, ni en la suavidad, ni en las otras buenas calidades notable diferencia; exceptuándose la que llevan siempre consigo las castas finas mejor con- servadas y cuidadas, y mas libres de mez- cla con las bastas. Queda demostrado, que ni la trashu- macion de los ganados merinos, ni el cli- ma, ni la costumbre de dormir siempre á campo raso son las causas principales 4 que debe atribuirse la finura de su lana; así como no puede negarse que consiste en la casta y naturaleza que les es propia: de manera, que al modo que los diferentes árboles producen diversas ojas y frutas: que nunca crian lana aquellas bestias que tienen su piel cubierta de pelo: y así como entre los mismos hombres de los blancos no nacen hijos negros, ni de éstos hijos blancos: por igual razon los carneros y > o a (47) ocho$ ovejas finos y burdos procrean siempre advier- otros, que les son en todo semejantes. En AVidad, llegando, pues, 4 conseguir un rebaño de rotable la raza merina, jamás se deteriorará su llevan buena calidad, si el dueño procura con Or CON- ardor, que las ovejas se cubran por morue- e mez- cos escogidos y robustos, evitando la me- nor mezcla con las clases churras: si se rashu- esmera en que los pastos reunan el ali- el cli-“mento substancioso 4 la sanidad, huyendo -mpre 4 de sitios pantanosos y abundantes de ma- » 4 que las yerbas: si cuida con eficacia de que oia respiren siempre un aire puro, y si los es- E tablos, quando la necesidad obliga á usar de de ellos, se hallan dispuestos con aseo y ES ventilacion, para que se disipen los vapo- pis: res húmedos y perjudiciales; antes por el 5 que contrario, tomando estas precauciones, ca- o minarán los ganados de dia en dia á su O: mayor perfeccion, y aun se logrará la s hijos mejora de sus castas,, ajos Y Con arreglo á las observaciones ante- Ps, cda: 4.s a SÁ s e>-€ A- er a A PP_——_=_-=- a RA A riores aparece descubierto el medio de afinarse la lana burda de los ganados ribe- riegos en términos de que pueda usarse igualmente que la merina en los paños y demas texidos finos de nuestras fábricas: objeto principal á que se dirigen mis in- tenciones. En efecto, los ganaderos que aspiren 4 convertir sus rebaños de ovejas bastas en otros que produzcan vellones de superior calidad, deberán imitar el exem- plo que yá nos dexó el viejo Columela, natural de Cádiz, quando los romanos do- minaban en España. Compró unos carne- ros bravos que habian venido de Africa, los echó á sus ovejas, y cruzando luego los carneros de esta nueva casta con ove- jas de Tarento, sacaron las lanas de sus crias la finura de las madres juntamente con el excelente color de los padres. Las ovejas y carneros, que de Inglaterra y Ber- bería se traxeron tambien á Castilla en tiempos menos antiguos, nos ofrecen otra (49) do de ofrecen otra prueba de que entonces no 0s ribe- era desconocido semejante método de per- USArSe feccionar las razas lanares. Hasta los mis- paños y mos ingleses se han valido de este arbi- lábricas trio con el mejor éxito, llevando morue- mis in cos y ovejas de España; y los holandeses eLOS qUe conduciendo á su pais carneros padres des- > ovejas de las Indias orientales. En una palabra, nes de casi todas las naciones de Europa han pro- eXem- curado con un zelo extraordinario trasla- Jumela, dar en el siglo próximo pasado, y en el lanos do» presente, nuestros ganados merinos á sus Os Carne- territorios para mejorar las lanas de los e África, suyos, y no han sido inútiles sus esfuer- o luego zos: de los que, y de sus adelantamientos on ove- voy á dar una breve noticia por conside- 5 de sus rarla como propia del asunto. amente No se han contentado los ingleses con ss. Las llevar de España á su isla ovejas finas en y Ber- tiempo de sus reyes Eduardo tercero, En- illa en. rique octavo, y su hija Isabel, segun an- cen otra teriormente queda referido; sino que tam- D a alt 2. A (so) bien dieron en el siglo próximo pasado una mejora considerable en peso y calidad 4 las suyas de lana corta en los paises de Sovthdown, Heresford y Dewonshire, por la mezcla con la raza merina españo- la. Convencido de este beneficio dispuso el rey de la Gran Bretaña en 1792 Saca! nuevo ganado de la península, y por me- dio del Lond Aucklan se llevaron cinco carneros y treinta y cinco ovejas que re- galó á aquel monarca la condesa de Cam- po Alange de su cabaña, conocida con el nombre de Negrete, y distinguida por la finura de su lana, habiendo recibido de S. M. Británica ocho hermosos caballos de tiro en reconocimiento de aquel obsequio. De estas cabezas trae su origen el rebaño que tiene el duque de York en el parque de Oatlands, cuya casta se conserva con el mayor esmero, habiendo llegado á4 ven- derse su lana en el año de 1796 á mas de veinte reales vellon la libra, y repartído- A .. E E yace A nd (51) O pasado se mas de cien carneros á diferentes per- ' calidad sonas con el fin de propagar tan precio- ises de* sa raza(1). vonshire, En Suecia, aunque se desgraciaron por a españo: falta de cuidado las tentativas hechas an- o dispuso teriormente por órden de su célebre rey- 792 SICA na Cristina para establecer allí la casta de por me- ovejas finas, que entonces se llevaron de )n Cinco España é Inglaterra, se volvió á renovar el que Te> proyecto por un sabio sueco llamado Al- de Cam- troemer, quien despues de haber recono- da con el cido nuestra tierra, é instruídose menuda- da pora mente en el modo de pastorearse los ga- cibido de nados merinos, introduxo en su pais ove- .ballos de jas y carneros ingleses en el año de 1715, obsequio. y españoles en el de 1723: y desde aque- el rebaño lla época, á pesar del clima tan frio y des- o templado respecto de nuestro suelo, se han | parque 1 f y erva CoN perfeccionado tanto las razas de sus gana- JUL Ye ] Y5 ra z], a Rao> / 10 10= y E ES é E Joven dos, que siendo antes muy bastos, pro ) 4 MAS de(1) Lasteyrie, Historia de la introduccion del sartido: ganado merino en diferentes partes de Europa. rep y D 2 (52) ducen en el dia la mitad de las lanas fi- nas que se consumen en sus fabricas de paños, y esperan los suecos que dentro de poco tiempo no han de necesitar comprar nada de los extrangeros. Con el mismo objeto de perfeccionar sus ganados lanares obtuvo permiso el go- bierno de Dinamarca para sacar de Espa- ña en el año de 1797 trescientas cabezas merinas, las que en efecto fueron condu- cidas y colocadas en un sitio cercano á Copenhague. Este rebaño se componia de reses escogidas en las cabañas del Escorial, Guadalupe, Paular, Infantado, Muro ó Montarco, y Negrete, todas leonesas y de las mas acreditadas por la excelente cali- dad de sus lanas. Iguales esfuerzos han hecho tambien los holandeses para adquirir nuestras ove- jas merinas, conservarlas en sus pais, y mejorar por este medio las suyas. Desde el año de 1789, en que el holandes Tin e (A Do Y Y lana entr afin: gra ños sider extrar econó han tí dor el yO Zane de y do 1 man. ($3) a le Twen llevó dos carneros y quatro ovejas Es de España, se ha propagado extraordina- trode,, y: A riamente la casta, habiendo el mismo lle- ás gado á juntar en 1802 un rebaño de dos- cientas cabezas. El mismo Twen, y su Peones compatriota Kuper volvieron á sacar de el go: la península en 1792 algunas otras reses Espi- lanares, y las extendieron por su tierra e) Dezas entre los dueños de ganados con el fin de Indu afinar sus lanas. De aquí ha resultado un 209 grande beneficio para las fábricas de pa- nia de ños de Holanda, y se ha disminuido con- corial, siderablemente la introduccion de lana uro Ó extrangera: de modo que sus sociedades sy de económicas, y en particular la de Harlem, y call" han tomado á su cargo con el mayor ar- dor el adelantamiento de semejante ramo, mbien y no cesan de promover la mezcla ó cru- S OVe- zamiento de sus ovejas indígenas con las ais, Y de raza española, habiendo ya consegui- Desde+ do numerosos rebaños mestizos, que esti- Jandes man en mucho precio. ($4) El rey Federico el Grande de Prusia mandó comprar en el año de 1786 tres- cientas cabezas merinas de España, las que repartidas luego para encastar con las ove- jas de sus estados, han adelantado prodi- giosamente la finura y buena calidad de sus lanas, habiéndose esto logrado con es- pecialidad en el ducado de Silesia. Aquí es, dondese han hecho célebres los ha- cendados Fink y el conde de Magnis por su esmero en llevar al último grado de perfeccion sus rebaños, cruzandolos con muestra raza, y con la saxona originaria tambien de España: habiendo escrito el primero un tratado sobre el modo de cul- y mejorar las lanas Halle en 17995 y dar los ganados lanares ordinarias, impreso en llegado 4 pagar el segundo mas de qua- tro mil reales vellon por un solo carnero merino. El fruto de sus grandes trabajos y eficaces diligencias ha sido quadruplicar el valor de las lanas de sus antiguas ovejas, rusia tres- $ que 0ve- prodl- ad de On€s- Aquí ha- (55) y proporcionar con su exemplo la exten- sion y práctica de sus conocimientos en- tre sus paisanos, y un aumento consi- derable y antes desconocido de lana fina para las fábricas de Prusia. Se han llevado tambien ovejas y car- neros merinos á las provincias de la casa de Austria; pues ademas de-cierta porcion que se sacó de España en el año de 1775 á instancia de la emperatriz María Tere- sa, y fué destinada á la Hungría, recor- rió otro comisionado de aquel imperio en 1803 todas las sierras de Segovia, Bui- trago y Pedraza, para comprar trescientas cabezas cuya extraccion se le habia permi- tido. El mismo aseguró que en su tierra se cuidaba de aquel ganado con el mayor esmero, y en particular de los moruecos, manteniéndolos sin perdonar gasto al- guno hasta que naturalmente se morían de viejos: y todo con el anhelo de me- jorar con ellos sus castas lanares, tanto (56) que pudiesen competir con las nuestras. Han mejorado igualmente otros esta- dos de Alemania sus razas lanares con la introduccion de las de España. Entre aque- llos se cuenta el duque de Wurtemberg, quien adquirió en los años de 1780 y 1781 ciento y quarenta cabezas de las mestizas del Rosellon, y de nuestras me- rinas, las que despues de haber atravesa- do la Francia, la Saboya y la Suiza, se es- tablecieron en Justingen, y se habian au- mentado en poco tiempo hasta el número de quinientas. De aquí salian anualmente carneros padres de semejante casta para propagarla en el resto del pais, y de ellas eran las treinta y dos cabezas que el va- liente y hábil general Moreau regaló á la sociedad de agricultura de Strasburgo. El margrave de Anspach y de Bayreut no se contentó con llevar á sus provincias en 1788 y en 1790 ovejas de la misma raza españolas sino que fundó una escuela (57) para enseñar á los pastores el modo de cuidarlas. En fin desde el año de 1783 en adelante se han propagado con empeño las mezclas de nuestras castas finas, y se han perfeccionado notablemente las indí- genas de los ducados de Mecklemburgo, Luneburgo, Brunswich, Baden, y Han- nóver, habiendo toda la Alemania adop- tado semejante plan como á porfia. Son igualmente demasiado notorios los grandes progresos que han hecho en Francia nuestros ganados merinos, y na- die ignora quanto se ha aumentado ya la finura de las antiguas castas lanares bur- das que allí se conocian. Desde su pon- derado establecimiento de Rambovillet, asiento de la sobresaliente raza española, se ha extendido esta á otros lugares, y en todas partes se han conseguido de su mezcla con las bastas del pais las mas fe- lices resultas. El celoso é instruido Gilbert, miembro del instituto nacional de Fran- (58) cia, no perdonó trabajo ni fatiga en sus re- petidos viages á España para adquirir ove- jas y carneros de las cabañas mas acredi- tadas: y al fin acabó sus días en el año de 1805 en el lugar de Sigueruelo, par- tido de Sepúlveda, quando andaba ocu- pado con el mayor ardor en la reunion del rebaño que habia de conducir á su patria. En suma aquel gobierno no ha ce- sado de llevar adelante la perfeccion de sus ganados lanares trasladando anualmen- te á costa de enormes gastos un crecido número de nuestros merinos para cruzar- los con aquellos: siendo tanto el empe- ño, que sus mismos escritores(1) se glo- rían de haber ya conseguido este objeto, y se atraven á asegurar que no está lejos el momento en que España perderá las considerables utilidades que ha sacado has- (1) Lasteyrie en su tratado de reses lanares de España. E NG FX> SH 4 a 2 a" A (59) ta el dia del comercio de lanas finas, y dexará Francia de pagar enormes sumas por ellas. Este ha sido constantemente el fin que se ha propuesto el gobierno fran- cés desde que el intendente Daniel Car- los Trudaine observó en 1766, que tar- de ó temprano los españoles establecerían fábricas, y prohibirían la extraccion de sus lanas: y este mismo plan movió al Directorio executivo á exigir de nosotros por uno de los artículos secretos del tra- tado de Basilea la facultad de extraer por espacio de cinco años seguidos mil ove- jas y cien carneros merinos en cada uno; y por la misma razon ha sido tan creci- da la introduccion en Francia de los ga- nados lanares de nuestras cabañas mas fi- nas y acreditadas en estos últimos años de guerra. Promovió tambien el mismo ramo con grandes premios de honor y de interés la emperatriz Catalina segunda de Rusia, (60) fiándole á la direccion de la academia de Petersburgo: y sabemos que en el distri- to de Pawlogrand, y en el de Isioum, go- bierno de Ukrania, había rebaños de me- rinos en el año de 1811, pasando el in- vierno en establos, donde se alimentan con solo heno limpio de las malas yer- bas que suelen nacer con él, y el ve- rano en el campo como el ganado del pais, y produciendo no obstante grandes uti- lidades á sus dueños. Pero causan admiracion sobre todo los prodigiosos adelantamientos, 4 que han llegado las lanas de Saxonia con el cru- zamiento ó mezcla de sus ovejas con nuestra casta merina. En el año, de 1767 y en el de 1768 se envió desde España la primera partida de ganados finos á aquel pais en número de unas mil cabezas baxo la direccion de Andres Moreno, vecino de Vinuesa, cerca de Soria, el qual per- maneció allí dos años cuidando de su re- 2 o ci ii a mía de distri. IM, go- e me- el ino nentan > yet- | ye- (61) baño: y desde entónces ha sido tan gran- de el aumento, y tanta la perfeccion de sus ganados lanares, que no solamente pró- ducen quanta lana fina consumen sus ma- nufacturas, sino que se vende una creci- da porcion sobrante en las ferias de Leip- sick, con la que se surten despues las fá- bricas de paños de Aix-la- Chapelle, las de la Bélgica, Holanda y Prusia: lo- grando ademas aquellos ganaderos consi- derables utilidades en la venta de sus ra- zas mestizas, buscadas con ansia y paga- das á precios excesivos por los otros pue- blos de Alemania. Se llevaron tambien á Inglaterra en el año de 1807, segun no- ticias fidedignas mas de cincuenta mil arro- bas castellanas de su lana, habiendo subido esta introduccion desde el número de diez y seis mil arrobas en el corto espacio de qua- tro años: asegurando los mismos ingleses que es aun mas fina que nuestra merina, aunque mas corta, y no tan fuerte de he- A e o« (62) bra: que con ella se trabajan hermosísimos paños y casimiros; y que la apetecen par- ticularmente los sombrereros para sus fá- bricas. Ni ha decaido desde el año de 1807 la importacion y valor de las lanas saxo- nas en Inglaterra; pues en el día la abun- dancia de ellas ocasiona una concurrencia perjudicial á la venta y precio de las españolas. El mismo Andres Moreno, ó su pa- riente Martin García de Vinuesa, condu- xo tambien por aquellos años otra por- cion de ganado merino al estado romano; pero ignoramos si se han logrado algunos adelantamientos en la finura de las ovejas que antes existian en los mismos ter- ritorios. Noticias mas circunstanciadas tenemos de las ventajas que se han conseguido en la perfeccion del los ganados del Piamonte con ciento cincuenta cabezas merinas es- cogidas de las mejores cabañas segovianas simo: n par: us fa. 1807 Saxo: ¿bun- rencia le as pan ndu: (63) por el príncipe de Maserano, en virtud del encargo que le confió el conde Graneri, embaxador de Turin á la corte de Espa- ña en 1787. Conducidas a Italia, se es- tableció parte de ellas en las tierras del patrimonio real de la Mandria, habién- dose cedido las demas á diferentes hacen- dados. La guerra que por entonces sobre- vino no permitió al gobierno tomar in- mediatamente á su cuidado los adelanta- mientos de la casta merina; pero la aca- demia de agricultura, y algunos particu- lares ilustrados de aquel pais se empeña- ron con esfuerzo en su conservacion, y lograron en pocos años aumentar su nú- mero hasta cerca de cinco mil cabezas, de las quales la tercera parte era de ra- za pura, y las demas de casta cruzada con ovejas romanas, napolitanas, y pa- duanas. No solamente las naciones de Euro- pa han puesto en práctica todos los me- (64) díos posibles para adquirir nuestra precio- no sa casta de ovejas merinas, sino que se han 16 extendido los mismos deseos á la Améri- e TOS ca, y al Africa: habiendo llevado en el de 1 año de 1804, ó 1805 el señor Humphreys, la enviado de los Estados Unidos á nuestra der corte, como quarenta cabezas, que embar- se có consigo en Lisboa al tiempo de res. lid: tituirse á su patria con el fin de propa- E pal gar su raza en aquellas distantes regiones. por Con el mismo objeto conduxo el holan- IF. do dés Van-Runen en 1782 al cabo de Bue- Sh. ent na-Esperanza quatrocientas ovejas de las E ar nuestras, las que habian sido antes envia-| del. das 4 Holanda desde Extremadura por el| por rey de España. hero Manifiestan pues con evidencia las| grandes ventajas que han logrado los pai-| bast ses extrangeros por la mezcla de sus ga-| tad: nados lanares con nuestros merinos, y las hm apreciables crias conseguidas últimamente) 12 en Aranjuez por la de un carnero india- 1 lana teclo- e han Nér]- sn el Xeys, estra nbar- [eso Pa- 188, An- (65) no con ovejas manchegas(segun se refie- re en el Semanario de agricultura núme- 1OS 420, Y 459) que todos los terrenos de nuestras provincias son apropósito para la crianza de rebaños finos; y que pue- den mejorarse los mas bastos, siempre que se encasten con ganados de superior ca- lidad y circunstancias, cuidándose princi- palmente de que no se cubran las ovejas por moruecos de la raza burda. De este mo- do se obtendrá al principio lana larga y entrefina, que con el mayor precio de su venta dexará bien pagado el trabajo del ganadero; y luego sucesivamente y por grados se aumentarán su bondad y hermosura. Ni los dueños de ganados riberiegos bastos encuentran en España las dificul- tades que provienen de los rigurosos frios en Suecia y los demas reynos del norte, pa: ra abandonar este método de mejorar sus lanas: ni necesitan sufrir tan crecidos gas- E (66) tos para adquirir sobresalientes moruecos; pues les será facil proporcionarlos 4 po- ca costa comprando aquellos que en las cabañas de mayor crédito se desechan to- dos los años por viejos, los que sin em- bargo bien alimentados servirán sin quie- bra para padres en una ó dos temporadas: debiendo siempre preferirse la compra de carneros a la de ovejas, porque de es- tas solamente nace una cria, al paso que un carnero puede cómodamente cubrir veinte Ó mas de aquellas. Por otra parte convienen igualmente al ganado merino los pastos que alimentan al burdo: nues- tros ganaderos no ignoran el modo de cui- darlo, y conocen las enfermedades de la oveja y sus remedios(1). Pueden ademas sembrar facilmente algarrobas, pienso el mejor que se ha adoptado entre. los ser- (1) La instruccion para pastores escrita en fran- cés por Daubenton y traducida con mejoras por D. Francisco Gonzalez: y el tratado de las AN ecos; 4 po- n las An to- Eme 1 quie- oradas: ora de e es- que Uri: parte erino 10es- - CuÍ- de la lemas so el sste aX y fran 25 pol lo las (67) ranos para mantener sus ganados estantes mientras duran las nieves del invierno. De manera que todas estas circunstancias reu- nidas á la mayor abundancia de otros gra- nos para dar comida a las ovejas á falta de pastos en el campo, y á la excelente proporcion que ofrece nuestro suelo para formar prados artificiales de regadío y de secano(1), son otros tantos medios de aventajarnos siempre en este importante ramo a los extrangeros. Asíque no permitamos por mas tiem- po que otros pueblos menos favorecidos por la naturaleza nos excedan en el celo de procurar por todos modos el aumen- enfermedades de los ganados de D. Juan An- tonio Montes, servirán para adquirir estos co- nocimientos. (1) Al gobierno toca fomentar tambien esté ramo de industria y de riqueza nacional, como necesario para el aumento y mejoras de todos nues- tros ganados. (68) to y mejora de sus lanas: esforcémonos en perfeccionar las nuestras estantes y bastas: cerremos la puerta á las continuas extrac- ciones que se hacen de nuestras razas fi- nas(1); y no demos lugar á que se nos acabe el comercio casi exclusivo de un género, que manufacturado en la penín- sula nos llenaría de prosperidad y de ri- quezas, y haria hasta cierto punto depen- (1)>La extraccion de ganado fino no está prohibida por sola la consideracion de que se afi. nen las lanas en otros paises: han influido tam- bien, y merecen la mayor atencion, la existencia y progresos de nuestras fábricas, que en falta de economía, de operarios y otros artículos, solo han hallado apoyo en la abundancia de las primeras materias ¿ Qué podríamos esperar de aquellas, si las lanas escaseasen, y su importe fuese tanto como el de los géneros manufacturados en otras potencias?” Estas son las palabras del Señor Pele= grin, diputado en las Cortes generales y extraor- dinarias. Véase el tomo 5.2 del diario de Cortes. ai o 105 ep Dastas: XÉIaC- Zas f- Se 00% de un penin- de ria epen- 2lta de lo han rimeras quellas e tanto 1 Otras Y Pele extraol (69) diente de nosotros la misma industria ex- trangera.(1). (1) Sería muy apreciable unescrito que descu- briese el orígen, progresos, decadencia y estado actual de nuestras fábricas de lana, y acertase 4 proponer los medios de mejorarlas. Uno de los principales será siempre en mi-oponion inspirar 4 los españoles una aficion y preferencia deci- dida á los objetos de las artes y de la industria que se fabriquen en España; imitando en esto á los ingleses que desprecian por principios de su educacion, y por un efecto de amor al bien y prosperidad de sn patria, las manufacturas extran- geras, y exigen hasta de las mismas damas para la entrada en algunos bayles y fiestas patrióticas la circunstancia indispensable de ir vestidas de te- las hiladas, texidas y fabricadas en el pais. 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